
Hasta en el día más nublado siempre hay un momento en el que sale el sol.
Cuando sientes que ya no puedes más, todo se desmorona a tu alrededor, llega ese momento que no sientes ni frío ni calor ante las cosas, que ya nada importa. Y de repente surge algo insignificante, algo qué en otro momento quizás pudiera pasar inadvertido, pero ahora, justo ahora, es lo que te hace impulsarte, levantarte y seguir luchando porque todavía tienes mucho que hacer, porque todavía tienes mucho que dar… y porque no, por recibir también. Muchos sueños aún por cumplir y no permitir que se queden en eso… sólo sueños.
Levántate y grita al mundo que estás aquí, que no vas a permitir que aquello que se desmorona caiga encima tuya, si amenaza con hacerlo ponte bajo cubierto o simplemente hazte a un lado pero jamás permitas que vuelva a herirte cómo lo hacía antes.
Aún quedan muchas cosas por hacer, por descubrir, por disfrutar.
No es momento de rendirse, es momento de qué vuelvas a brillar tanto cómo el sol lo hace después de la lluvia.
B.D.E.B.
