Bajar el ritmo…

Bajar el ritmo…

Tendemos a no fijarnos en las pequeñas cosas, a darle más importancia a aquello que en el momento creemos que nos va la vida en ello, a preocuparnos demasiado, a estresarnos y correr en lugar de pasear, porque así parece que vaya la vida, a la carrera. Hasta que llega un momento en el que algo pasa y te detienes, te paras en seco y te das cuenta de que «hay que bajar el ritmo».

En ocasiones descubrimos esto a tiempo, otras quizás sea demasiado tarde y si esto pasa seguramente le sirva de lección a las personas de nuestro entorno, quizás para no cometer ese mismo error.

Llevo unos días dándole vueltas a este tema, quizás desde que me enteré de un problema de salud de un familiar, justo unas semanas antes de una reunión familiar que habíamos concertado entre un grupo de nosotros y qué ha tocado aplazar.

Le doy vueltas porque esa persona podría ser perfectamente yo, porque las preocupaciones y este ritmo de vida de tanto estrés, muchas veces es el culpable de que nuestra salud se resienta y deberíamos de tenerlo en cuenta y, al menos intentar, pasear de una forma más relajada.

Yo llevo ya un tiempo intentando concienciarme con ello y aún así me cuesta, aunque esto último que ha pasado me está dando vueltas en la cabeza y pidiendo que lo haga, que tome conciencia y que intente tranquilizarme un poco y dejar las preocupaciones a un lado hasta que toque preocuparse de verdad.

Es difícil porque a veces tendríamos que cambiar nuestra forma de ser y, a estas alturas de la vida, va a ser complicado pero como también hay otras cosas que me gustan y me relajan, pues quizás toca  ya «bajar ese ritmo» centrarnos en lo importante y dedicar más tiempo a aquellos que nos importan, a lo que nos relaja, a lo que nos trae paz y sobre todo a pasear por la vida en lugar de correr.

Cuando vamos tan rápido hay muchas cosas que nos perdemos, pequeños detalles que pasamos de largo, así que toca ir despacio y observar todo a nuestro alrededor, que nada de lo bonito se nos escape.

B.D.E.B.

Zahara – Con las ganas

*La canción no tiene mucho que ver con la entrada, o sí, porque si tenemos que disfrutar de las pequeñas cosas, una de ellas es la música y esta canción es preciosa.

Situaciones forzadas

Situaciones forzadas

Hace unos días alguien cumplia años y tenía que comer con una persona, pero las cosas a veces se tuercen y de repente me vi ante esa pregunta, «¿me puedes acompañar?, él también va acompañado». Mi cara siempre refleja todo y ya de primeras sabía que no me apetecía nada, pero dije que sí. Y precisamente porque mi rostro habla sin que yo abra la boca la siguiente petición fue «sé que te va a costar pero por favor intenta poner buena cara». no fue a modo de reproche ni de orden, ni siquiera enfado, fue una petición de alquien que sabes que se siente mal y que necesita ir a esa cita y que tú seas su compañía.

Se me da mal fingir porque entre otras cosas no me gusta hacerlo, pero en ocasiones no nos quedaa otra, queremos ayudar a esa otra persona y hacemos aquello que no va con nosotros si con ese pequeño detalle va a ser «un poquito más feliz» y allí me encontré, saludando a esas dos personas que un día fueron algo y ahora cada vez son menos, con una sonrisa (no voy a decir la mejor de mis sonrisas porque no sería cierto), un saludo cordial y a tenerlos frente a frente como si nada.

Cuando ya llevábamos un rato allí, me sorprendí, por un momento me vi como si volviera a meses atrás, conversando sonriendo sin forzar la sonrisa y, me atrevería a decir, que casi a gusto, por un momento… hasta que, como no podía ser de otra manera, ella trajo a la conversación a quienes no debía, aún a sabiendas que no necesito, ni quiero, ni me hace bien saber de esas personas.

En ese preciso instante creo que volvió todo a mi cabeza y, aunque me forcé por seguir bien, ya no me sentía igual de a gusto que poco antes y recuerdas porqué no te apetecía nada estar allí y que por mucho que se intente lo que se ha roto (sobre todo la confianza) es muy raro que vuelva y que cuando el cariño se desvanece tampoco regresa.

En el fondo creo que algo puede quedar pero sé que por la otra parte es más interés que cariño lo que une y que forzar situaciones solo lleva a que sea peor.

Ya no quiero ese estar por conveniencia, ni forzar situaciones, ni mostrar sonrisas que no salen del corazón. Puedo ser correcta cuando las situaciones así lo precisen pero no me pueden pedir más porque creo que ya no puedo ni debo hacerlo, no creo que se pueda volver a atrás si una de las partes no reconoce el daño que ha hecho

B.D.E.B.

Kany García – Elijo creer
Brillo

Brillo

Llega un momento en que el brillo se apaga, ya no somos esos grandes focos capaces de alumbrar todo aquello que estuviera alrededor de nosotros.

Dábamos luz a nuestras vidas y a las de los que nos rodeaban, iluminábamos incluso en mil colores cuando la vida se tornaba gris, necesitábamos brillar y que nos vieran hacerlo.

¿Y ahora?

Ahora la luz se va apagando, el foco se queda en una simple bombilla, una que día tras día va perdiendo luz, va perdiendo brillo.

Ahora solo brillas en la oscuridad de un cuarto, lo suficiente para que quienes aún te necesiten sepan el camino que han de seguir.

Tu luz tenue aún es importante y mientras dure nos seguirá guiando hacia ti.

B.D.E.B.

Míriam Rodríguez – No sé quién soy
Luz…

Luz…

Y cuando las luces se apagan, el cielo oscurece y la noche se adentra, ahí aparece ella, brillante y haciéndonos brillar, alumbrando y velando nuestros sueños.

Esta noche estás bonita aún sin estar completa, dan ganas de tumbarse como si de una hamaca se tratase y desde arriba observar de cerca las estrellas.

B.D.E.B.

Saurom  – El hada y la luna