La alegría de una mesa llena

La alegría de una mesa llena

Quizás, uno de los aspectos que más me gusta de estos días, es el tener la «mesa llena». Hay quienes me dicen que es una locura, que así no se disfruta bien…pero no es cierto, tener la mesa llena de gente  que no viene por compromiso y que no se le invita por compromiso, es un placer.

Hoy de nuevo estará aquel que me enseñó a amar la fiesta, estarán esas personas con las que las disfruto año tras año. Hoy estarán aquellos con quienes las disfruté de «jóvenes» ahora también lo somos pero con más años de experiencia ¿verdad? 😂

Hoy también estarán personas que no las han vivido nunca, nosotros compartimos las suyas hace apenas unas semanas y hoy ellos compartirán las nuestras.

Una mesa llena de familia, amigos, una mesa llena de cariño, y de ganas de compartir, de reír, de disfrutar, de bailar o simplemente hablar, sin compromisos, una mesa llena de alegría y eso hace que a la vez se llene el corazón.

Quienes te quieren nunca son una molestia, siempre tienen un hueco en esa mesa.

B.D.E.B.

Kany García – A mis amigos
Las pequeñas cosas, las grandes personas…

Las pequeñas cosas, las grandes personas…

Esa luna que hoy observaba como cada rincón de alicante se llenaba de arte,música, luz y color.

¿Qué idea equivocada sobre la felicidad tiene mucha gente?

A veces no sabemos buscarla bien, quizás toque empezar a hacerlo en esas pequeñas cosas, en eso que todos tenemos a mano, de una u otra manera.

Unas risas compartidas, un abrazo en el momento adecuado, una mirada que no necesita palabras.

Una invitación a un café cuando saben que necesitas hablar, una mano que te sujeta y no te deja caer.

Un paseo por la playa al amanecer, tumbarse a ver las estrellas, observar la luna en cualquiera de sus fases, un atardecer al son de unos tambores…

Tumbarse a leer un libro, escuchar y sentir esa música que nos hace sentir, reír o llorar con una película, mientras compartimos sofá, manta y un bowl de palomitas…

Bailar, reír, disfrutar, compartir… todo eso y mucho más nos hace sentir felicidad, vivir con tranquilidad, vivir en paz, y observar lo que tenemos alrededor, a quienes tenemos alrededor. A veces no se necesita más.

B.D.E.B.

Mercedes Cañas – Me iría contigo.
Crecer

Crecer

¿De qué manera has crecido este año?

Buena pregunta la de hoy, porque en este último año creo que he crecido en una gran mayoría de cosas que quizás nunca me hubiera planteado, o quizás sí, pero no tenía la suficiente fuerza para plantarles cara y al final, las circunstancias, las situaciones, las personas…casi «nos obligan» a hacerlo.

Crecí en tema laboral, aprendí a luchar por lo mío, por el sustento de mi familia, respetando y pidiendo respeto, peleando codo con codo como iguales y demostrando una vez más que para que las cosas funcionen bien hay que trabajar en equipo, aunque a veces surjan asperezas, se liman y se continúa todos a una.

Pero en el tema personal el crecimiento fue mucho mayor, aunque necesité (sigo necesitando) ayuda para conseguirlo, al final conseguí crecer en muchos aspectos.

Crecí porque aumentó mi seguridad en ciertos aspectos, en creer en mí misma, en quitarme pesos que llevaba cargados en mi espalda y no me correspondían, aligeré, solté lastre y conseguí mirar de frente a la vida  aún teniendo a veces algún momento de debilidad, pero intentando que sean cada día menos.

Crecí porque aprendí a no hacer aquello que no me aportaba nada  que no me apetecía. El tiempo que malgastamos ya nunca más vuelve, tenemos que aprovechar cada minuto, cada segundo, haciendo aquello que nos permita ser un poquito más felices, rodearnos de aquellos cuya compañía nos hace bien, como le decía hoy a un amigo, «esas personas faro» que alumbran nuestra oscuridad, compartir ese tiempo con quienes hacen que nuestra vida sea un poco más bonita.

Crecí porque por fin descubrí las caras ocultas tras las máscaras, eso me hizo darme cuenta que a veces las intuiciones existen y que no estábamos mal encaminados, de nuevo que tenemos que creer en nosotros porque si no lo hacemos, el resto aún lo hará menos.

Crecí, aprendí, enseñé y descubrí en un año intenso, en el que hubieron muchos nervios, muchos miedos, muchas lágrimas, malos momentos, pero tuve tantos pilares a mí alrededor, que crecí, me hice un poquito más fuerte y un poco más capaz de enfrentarme a todos aquellos obstáculos que nos va poniendo la vida, que no son pocos…

B.D.E.B.

Laura Pausini – El valor de seguir adelante.
Echo de menos…

Echo de menos…

Echo de menos un paseo al amanecer

Echo de menos conversaciones hasta altas horas de la madrugada

Echo de menos ese diminuto reflejo del sol en la arena mojada

Echo de menos esos consejos, aunque no estoy segura si los seguí como esperabas

Echo de menos las olas mojándome los pies

Echo de menos contarte cada uno de mis secretos

Echo de menos esa mirada perdida en el horizonte

Echo de menos tus intentos (y logros) de cambiar por sonrisas mis lágrimas

Echo de menos el sonido de las olas rompiendo contra las rocas

Echo de menos el compartir canciones contigo

Hay cosas que pronto volveré a ellas y ya no las echaré de menos, en cambio a ti, te seguiré echando de menos…

En esas noches sin consuelo

Cuando las lágrimas invaden mis ojos

Cuando delante de una pantalla escribo unas letras, escucho música, hablo con alguien

Cuando todo pesa y necesito que alguien me haga sonreír

Cuando recuerdo aquel tiempo, aquellas noches largas, cuando tú eras mi único consuelo

Te echo de menos…

B.D.E.B.

Nadie como tú – La oreja de Van Gogh
La belleza de lo roto.

La belleza de lo roto.

Cuando paseo por el mar, las conchas que voy encontrando siempre llaman mi atención, no me canso de verlas.

Suelo buscar las que tienen formas raras, las que están erosionadas, las «perfectas» (aún sin creer en la perfección) y las rotas…por algo será que me llamen tanto la atención.

Esta en concreto, aunque hace ya unos cuantos meses de aquel paseo, recuerdo perfectamente lo que pensé en aquel momento, «está rota como yo». Sí, así era en aquel momento, al menos una parte de mí. Luchaba por salir pero siempre que levantaba la cabeza llegaba un golpe nuevo que hacía que la escondiera de nuevo.

Llena de inseguridades, de culpabilidad, de dolor y de unas cuantas cosas más, esperando finales que solo eran principios y sintiendo que me quedaría como esa concha, rota, al menos ella con sus minúsculos trocitos serviría para colaborar con el ecosistema marino, pero mis cachitos no servirían de nada, quedarían esparcidos sin utilidad alguna.

No pensaba que esos cachitos nuestros al final se pueden volver a reconstruir, aunque la reconstrucción nunca quede igual (creo que esto ya lo he hablado y comentado muchas veces), pero también es cierto es que de todo eso vamos aprendiendo y nos vamos protegiendo y quizás hasta salimos un poco más fuertes aún siendo frágiles, pero esos remiendos parece que se hagan para no volvernos a romper por el mismo sitio.

Hoy echando un vistazo al «pasado» (algo que no se debe hacer, pero me gusta observar aquello que un día inmortalicé) me encontré con ella, recordé el paseo, lo que pensé cuando tomé la imagen y casi lo que escribí ese día.

Pero hoy he visto una imagen bonita, he visto como brillaba la arena de alrededor con esos miles de cachitos de esa y otras conchas rotas como ella. Hoy posiblemente de esa concha ya no queden más que los mil trocitos en los que se fue partiendo una y otra vez, yo sin embargo sigo aquí, «casi» entera, siguiendo con la misma lucha de entonces pero de otra manera, deseando que lleguen los finales pero sin esa ansiedad de antes, solo por tranquilidad de cerrar capítulos que creo ya se terminaron de escribir.

Hoy sigo viendo esa imagen, me sigue llamando la atención, me paro en ella como detuve mi paseo aquel día, observo la belleza de su rotura, nada que envidiar a las que están enteras, porque a veces, aunque no lo creamos, quizá nuestros trocitos si que sirven para algo, aunque sea para no permitir rompernos por el mismo sitio…

B.D.E.B.

The sound of silence –  Miki Martz (Spanish version cover)