
Hay días en los que todo se vuelve a remover por dentro, días que compaaro con ese mar revuelto, ese que trae hasta la orilla todas esas caracolas y conchas que estaban en el fondo y las estrella contra las rocas haciendo de ellas mil pedacitos, dicen que para proteger y crear una barrera, en el caso de nosotros no sé si es así, pero recordar y remover todo duele, mucho…
De nuevo te preguntas ese ¿por qué?, ese para el que nunca ha habido un a respuesta. De nuevo piensas si no había otra solución, si tan difícil es a veces ponerse de acuerdo, pero siempre se quiere más, mucho más.
Lo pero de todo es que cuando aparecen esos días, cuando se tiene que tocar el tema, se tiene que documentar, volvemos a sentir ese sentimiento de culpabilidad que habíamos perdido, vuelves a experimentar todos los miedos las inquietudes, el coraazón se encoge de nuevo y las lágrimas vuelven a asomar…
Un año después, por mucho que quieras dejarlo a un lado vuelve a aparecer todo, a tenerlo de nuevo en el presente y a prepararte porque se avecinan día suros, de sentimientos de que vuelva a doler, de que la angustia regrese y de que las miradas se vuelvan de nuevo tristes y apagadas.
Lo más curioso es qué aún, aunque muy dentro y casi olvidado, tengo ese hilo de esperanza de no tener ue pasar por esos momentos, de que se pudiera llegar a arreglar de alguna forma, como hablaba no hace mucho con alguien, pegar esos trocitos aunque no queden igual ¿verdad? pero al menos reparar un poco no destrozar del todo.
Al principio de estas líneas hablaba de la función de esas conchas rotas para el mar, lo importante que siguen siendo a presar de convertirse en minúsculos pedacitos, sin embargo en nuestro caso, las relaciones (sean del tipo que sean) cuando se rompen creo que ya no sirven más que de enseñanza para aprender algo, sin embargo la grieta que se forma en el corazón perdura por siempre, quizás también como barrera, en ocasiones difíl de traspasar.
B.D.E.B.




