
Hay algunos días que, sin saber muy bien el motivo, los sentimientos están a flor de piel, cualquier mínima cosa nos puede entristecer un poco, emocionarnos o enfadarnos, algo que otro día igual no se le da más importancia, pero en esos días parece que sí la tenga.
Así ha comenzado mi día, hasta tal punto que ni siquiera he recordado que era mi santo de no ser porque alguien me felicitó y después llegaron algunos más. He comenzado leyendo algo y de momento he notado que estaba más sensible de lo habitual porque me ha entristecido un poco. En ese momento te das cuenta y te dices «que no es para tanto» y que tienes que intentar cambiar eso,pero creo que es inevitable, es el día.
Ha ido avanzando la mañana y no iba mucho mejor, me he notado un tanto apática, han habido algunas cosas que no me han caído bien y se me quitaron las ganas de todo, a sabiendas de que era el día y que había que pasarlo.
Y al final, cuando estamos así, lo mismo que hay tonterías que nos hacen entristecer, basta una palabra, una frase, un comentario, para hacernos sonreír y ver que todo está bien, que es un día de esos tontos en los que podemos pasar de la risa al llanto y viceversa en un abrir y cerrar de ojos.
Sé que a veces hago un mundo de nada, sé también que en ocasiones los sentimientos me pueden, sé que lo que para algunos es un «no es para tanto» para mí es un «para más», sé también que quizás intento llegar donde no se puede, o vea más allá de lo que realmente se pueda ver, sé que hay días que siento más, pero no creo que sea malo, sé que a veces me gustaría más pero que no puede ser, también sé que a veces debería de atreverme más, pero aún conservo parte de esa timidez de niña, porque sí, la esencia nunca la perdemos…
B.D.E.B.




