Dos imágenes…

Dos imágenes…

La primera, un lugar para perderse

Dónde adentrarse y encontrar la paz.

Escuchar sólo el agua del río correr.

Un lugar dónde desprenderse de todo aquello que te hace daño, dónde perder todos los fantasmas del pasado, que te persiguen una y otra vez. Dejarlo todo perdido en la grandeza de esos árboles que te acogen para que nada ni nadie te encuentre, ni te hagan daño, no físicamente, si no más adentro, en el corazón, porque ese duele más y cuesta aún más curarse.

La segunda, la calma.

El mar en otoño nos trae la tranquilidad que necesitamos.

Los paseos en esta temporada son maravillosos para dejar la mente en blanco, para olvidar todo aquello que nos preocupa, que nos inquieta, que nos hace sentir mal.

Paseos que siempre se hacen cortos, al menos a mí, porque estar cerca del mar me hace desconectar de todo, me da vida, fuerza para seguir adelante, seguir luchando.

Cómo he comentado en más de una ocasión, mi lugar preferido.

Es curioso cómo en los días que peor te sientes, sales a dar un paseo y consigues las imágenes más bonitas o al menos eso te parece.

B.D.E.B.

Recuperemos lo perdido

Recuperemos lo perdido

Dónde se perdió,
Esa actitud bromista a cada mañana, aún a sabiendas de mi mal humor recién levantada.
Dónde se perdió,
Esa manera tuya de quitar importancia a todo aquello que no la tenía y no hacer cómo ahora,
Convertir todo en un problema…
Dónde se perdió,
Esa sonrisa que te acompañaba el noventa por cien del día y que ahora se convirtió en ¿un treinta?
En que momento,
Pasaste de conversar animadamente sobre todo a que casi todo fuera motivo de discusión.
Queda,
Que aún conservamos un lado amable,
Tanto con la gente de fuera como con nosotros mismos.
Vamos a sacarlo más a menudo
Vamos a luchar por recuperar lo perdido
Por más risas y menos llantos
Por más conversaciones y menos discusiones.
Y sólo así,
No moriremos en vida…
B.D.E.B

A tu lado

A tu lado


Estaré a tu lado, para que me cuentes aquello que te preocupa.
Estaré en silencio, escuchándote,
sin interrupciones.
Estaré a tu lado mientras sonríes,
contándome aquello que te hace feliz.
Te abrazaré cuando necesites llorar.
Y reiré contigo cuando necesites reír.
Estaré a tu lado siempre que tú quieras, siempre que me lo permitas, pero sobre todo,
siempre que me necesites.
B.D.E.B

Lágrimas en silencio

Lágrimas en silencio

Después de aquellas palabras ella se acostó, habían sonado cómo pequeñas agujas que se le clavaban en el corazón, no mataban pero si la dejaban herida.
Ella hacía ya tiempo que se había prometido no volver a llorar por nada parecido, que las palabras no eran más que eso, palabras, pero aunque se acostó casi «tranquila», había cogido un libro para leer un rato y así despejar la mente y que le venciera el sueño pero no había conseguido ni lo primero ni lo segundo. Apagó la luz e intentó conciliar el sueño, no pudo.
Las palabras seguían resonando en su mente y ella intentaba convencerse que eran sólo palabras, que no tenían que doler, al día siguiente despertarian y las cosas se iban a aclarar, o no…
Ella ya dudaba porque esta situación la había vivido ya algunas otras veces, quizás más de las que se acordaba y aunque siempre se solucionaba todo, esta vez sentía que era distinto, quizás los años y que el carácter y la paciencia nos va cambiando, lo veía todo diferente.
Mientras ella daba vueltas, pasaban las horas y el sueño no llegaba nunca, sentía cómo él, al otro lado de la cama, dormía plácidamente cómo si nada hubiera pasado, cómo si con él no fuera la cosa, la había acusado de haberle amargado la noche pero sin embargo en apenas unos minutos ahí se había dormido tan tranquilamente.
Ella no pudo más y rompió a llorar y una vez comenzó ya sabía que no iba a poder parar, así pasó rato, mucho… En ocasiones parecía que se tranquilizaba pero al momento las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas, los sollozos, aunque ella intentara silenciarlos se oían en el silencio de la noche, y con alguno de ellos él despertó, no dijo ni hizo nada pero ella lo notó y esa indiferencia de que el no la consolara e intentara tranquilizarla con un abrazo, no necesitaba que pidiera disculpas, sólo un abrazo que no llegó nunca, eso le dejó a ella las cosas un poquito más claras aún, el sueño por fin la venció.
Mañana sería otro día…

B.D.E.B.

La historia se repite

La historia se repite

Hace ya cómo un año y medio escuché de una médico estas palabras «deterioro cognitivo» seguidamente la palabra Alzheimer, y fue duro porque aunque ya te lo imaginas, te haces una idea, cuando lo escuchas de un experto el mundo se te viene abajo. La persona que tienes a tú lado escuchando esas mismas palabras está cómo si la historia no fuera con ella, simplemente cuando sales de allí te dice que no sabe porque ha tenido que ir al médico si ella se encuentra bien y a tí te toca «mentir» y decir que teníais que ir a por unos resultados de unas pruebas, que más da lo que digas en ese momento si al poco te va a hacer la misma pregunta, os aseguro que es triste, muy triste y duele, no sabéis cuanto…

Pues poco a poco lo vas asimilando, haciéndote a la idea y llevándolo lo mejor que se puede aunque a veces no puedes evitar cuando te preguntan por ella o simplemente cuando recuerdas lo que fue y lo que es.

Y ahora llegas a ver a otras dos personas muy importantes para tí y en él empiezas a ver esos primeros síntomas que tan bien conoces o quizás incluso peor que cuando ella comenzó, ves cómo te repite las cosas una y otra vez, cómo se olvida de algún nombre, te pregunta algo una y otra vez.

Visita al médico y de inmediato le manda al neurólogo urgente, causa «deterioro cognitivo»…

Vuelta a comenzar y te preguntas ¿cómo es posible que hace nada estaba estupendamente, sólo con los achaques de la edad y hoy está así?

Maldita enfermedad, cómo ya dije en otra publicación, que duro es para el enfermo y para la gente que está a su lado.

*La foto que está hecha en estos días que lo vine a visitar, me pareció representativa, cómo de un soplido desaparece todo, así cómo la memoria de ellos.

B.D.E.B.