
Se encontraban haciendo prácticas en un centro social, hacían talleres para niños y cada semana les tocaba hacer un taller diferente. Era un grupo de seis alumnos los que habían decidido hacer sus prácticas allí y cada día estaban más encantados, los niños les adoraban y así era mucho más fácil trabajar.
Ese día decidieron hacer un taller de cometas, llegaron unos minutos antes que los niños y dispusieron todos los materiales en las mesas para poder comenzar nada más llegaran. Cuando llegaron los niños comenzaron con las tareas, cada monitor estaba con un grupo de niños y entre todos hacían una cometa, la decoraban y luego se quedaría en el centro para salir un día a la playa y poder volarlas todos juntos.
Conforme iban terminando visitaban las mesas de los otros para ver cómo habían quedado de chulas, claro que a todos las que había fabricado ellos le parecían las mejores. Laura (una de las monitoras) se fijó en algo que tenía su compañero delante y lo miró asombrada:
-Pedro, ¡eso es increíble!, ¿lo has hecho tú? Le dijo mientras miraba aquella cometa en miniatura que Pedro tenía delante de él.
Al momento el resto de monitores estaban mirando la cometa, Pedro hacía años había tenido un accidente y tenía su brazo derecho completamente inmovilizado, había construido la miniatura de cometa con una sola mano y sus compañeros, una vez más, estaban maravillados por su espíritu de superación y cómo era capaz de realizar muchas cosas que a ellos con dos manos les resultaba complicado. Ni que decir tiene que cada uno de ellos le pidieron que les regalara la cometa, pero Pedro les dijo que no, que quería quedársela él de recuerdo.
Pasaron las semanas y Laura les invitó a cenar un día para festejar su cumpleaños, allí llegó todo el grupo, cenaron, Laura sopló las velas y después llegaron los regalos. Una vez ya estaban tomando una copa y dispersos hablando unos con otros, Pedro la llamó un poco apartado de todos ellos y le entregó una pequeña cajita. Ella se quedó sorprendida porque ya le habían entregado todos los regalos que habían comprado entre todos, le miró a los ojos y él le dijo
-Ábrelo por favor.
Cuando abrió la cajita Laura se quedó sorprendida, allí estaba la cometa en miniatura que todos querían y que Pedro no quiso regalar a nadie. Con lágrimas en los ojos le preguntó:
-¿Y esto Pedro?
-Por que quiero que lo guardes tú para siempre y a cada vez que la veas te acuerdes de mí.
Laura lo abrazó, guardó la cometa en la cajita y juntos volvieron junto al resto a disfrutar de la fiesta.
B.D.E.B.

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