Pues esta noche toca cena, esa con los amigos bumerán de la que hablaba el otro día.
Esta mañana hablé con mis amigas (las de verdad) para ver que llevaba esta noche, no me gusta ir con las manos vacías, y cómo una de ellas es de las que no puede faltar el postre, y si es posible que haya varios mucho mejor (cualquier día nos pegará una hiperglucemia😂) me he ofrecido a preparar algo.
El caso es que ella iba a preparar un tiramisú y al final pues para acompañar, voy a preparar yo un par de trenzas de chocolate, vaya a ser que falte dulce.
Pese a que las ganas de la cena no eran muchas, no por mis amigas por supuesto, a ellas las adoro y me encanta juntarnos y hablar de nuestras cosas, además una de ellas y yo tenemos una conexión de esas que no nos hacen falta palabras, con mirarnos sabemos cómo está la otra. Al final lo de preparar el postre me ha animado un poco, porque a uno de mis amigos y a las hijas de ellos les encanta la trenza de chocolate y me ha venido a la cabeza la sonrisa que ponen a cada vez que las preparo.
Así que sólo por esas sonrisas y por la compañía de mis amigos, esta noche merecerá la pena.
Disfrutaremos de la cena y endulzaremos la noche.
B.D.E.B.
Chocolate con leche y chocolate puro, para todos los gustos…
Pasa por la vida dejando huella en las personas, pero sin pisotear a nadie.
Hoy, mientras limpiaba el suelo, me invadió un sentimiento peculiar, ya hace días que no hay huellas de peludo que limpiar. Por suerte (voy poco a poco) esta vez ha sido bonito porque he pensado que en el suelo no habían huellas pero en mi corazón siempre iban a estar, y ya me ha venido a la cabeza la cantidad de gente que pasan dejando huellas en el camino de nuestra vida.
Hay gente que pesa más que otra y la huella es más profunda, otros que pasaron por casualidad, quizás porque se equivocaron de camino y éstos algunos se quedaron y otros volvieron al que andaban buscando.
Luego hay otros, que somos nosotros los que apartamos del camino, los que van pisoteando, cómo si fuera una carrera en la que quieren quedar los primeros sin importar si te empujan o pisotean por conseguirlo. Esos cuanto más lejos mejor, no los quiero en mi vida.
Y aquellos que van dejando su huella justo al lado de la tuya porque siempre caminan junto a ti, nunca te dejarán solo para que no te pierdas.
Huellas-personas que han significado algo en tu vida, de mayor o menor forma pero te han ayudado en el camino.
Huellas que no se borraran por mucha limpieza que se haga porque están grabadas en el corazón.
El avión aterrizó y en cuanto les dieron permiso se levantaron de los asientos, estaban ansiosos por disfrutar de aquellas vacaciones que llevaban tiempo planeando. Salieron del avión, recogieron sus maletas y se dirigieron a la salida donde un autobús les llevaría al resort que habían escogido.
Llegaron al sitio y aquello era inmenso y precioso, todo lleno de plantas, árboles, palmeras y las pequeñas casitas de alegres colores, parecía un pueblecito sacado de un cuento de fantasía, tal cómo habían imaginado. La casita donde se iban a alojar era acogedora, no le faltaba detalle, cada vez estaba más segura de que iban a ser unas vacaciones inolvidables…
Ese primer día iba a ser tranquilo, darían un paseo por allí para conocer dónde estaba cada sitio, un baño en la piscina y después una cena romántica a la luz de unas velas en la playa.
Dieron el paseo, el baño en la piscina y cuando subieron a la habitación, para prepararse para la cena, él se empezó a encontrar mal pero aún así insistió en bajar a cenar y seguir los planes.
Llegaron a la playa y allí estaba preparada la mesa con una tenue luz y todo el alrededor con pequeñas velas que le daban un toque de romanticismo. Durante la cena no dejaron de mirarse a los ojos, de sonreír, aquello era cómo revivir esas primeras citas en las que sientes esas pequeñas mariposas en el estómago.
Terminaron de cenar y subieron a la habitación, él no terminaba de sentirse del todo bien pero aún así quería que esa primera noche fuera especial y un malestar no lo iba a impedir.
Él se metió en la cama y ella salió del baño con un diminuto camisón, «estaba preciosa». Se acostó junto a él y esa noche hicieron el amor cómo hacía tiempo no lo habían hecho. Se llenaron uno al otro de caricias, de besos en cada centímetro de sus cuerpos, se llenaron de «te quiero» hasta que se durmieron rendidos.
Por la mañana cuando comenzaron a entrar los primeros rayos de sol, ella abrió los ojos, se giró hacia él y notó algo raro, no respiraba, se asustó y quiso zarandearlo pero no se atrevía a tocarlo,no podía gritar para pedir ayuda, era cómo si algo se lo impidiera, estaba paralizada mirando la figura de él sin poder hacer nada, solo las lágrimas salieron de sus ojos y seguidamente los cerró.
Despertó y allí estaba, a su lado, apoyó la cabeza en su pecho para escuchar su corazón, notar su respiración y rodeó su cintura con su brazo para sentirlo más cerca aún.
Todo había sido un sueño, una pesadilla, pero ese viaje que iban a realizar ya no sabía si era una buena idea…
El tiempo vivido no regresa Vive día a día, disfrutándolo Que cada momento vivido sea especial Que cada día nos traiga algo para guardar Y cuando echemos la vista atrás, estemos llenos de bonitos recuerdos.
Hace años, cuando iba al instituto, llegó un profesor nuevo y joven y junto con otros que había allí y que enseguida hicieron amistad, formaron un grupo para hacer una «revista», en ella se hablaría de todos los temas que nos influyeran a los estudiantes, de los actos que se celebraran, incluso habían secciones dedicadas al corazón y a los horóscopos, en fin un proyecto que pintaba bien y gran parte de mi clase pues nos metimos de lleno.
Ese grupo nos reuníamos bastante a menudo, tanto en horario de clases cómo fuera de él, y empezamos a ser una piña, no sólo alumnos, los profesores también, ellos formaban ya parte de nuestro grupo de amigos hasta tal punto que celebraban cenas en su propia casa a las que nos invitaban y bueno después de la cena salíamos un rato a bailar y echar unas risas.
La revista y todos los que hacíamos el trabajo se hizo popular en el instituto, ya no sé muy bien si por el contenido de la misma (lo dudo) o por el resto de actividades que conllevaba aquello, las cenas, fiestas, acampadas…. era un no parar, aunque siempre había rato también para los estudios, por la cuenta que nos traía.
Si había algo que se cumplía a rajatabla era una cosa, dentro de las horas de la revista o de las actividades que se hicieran, éramos un grupo de amigos, todos, ahora cuando estábamos en clase, ahí si que era el profesor y sus alumnos, esa línea ninguno la traspasábamos, había una cosa que nos habían enseñado nuestros padres que se llamaba respeto y cuando entrábamos a un aula el profesor volvía a ser directamente eso, el profesor, y nosotros los alumnos que íbamos a aprender.
Esos años allí fueron de los mejores de mi juventud, esa amistad con todos ellos, el aprecio y cariño que nos tenían esos profesores, se preocupaban por todo lo que te pasara, recuerdo a Javier profesor de química que era lo más, siempre con un vaquero desgastado y una camisa de cuadros, me llamaba la chica «White» pero claro sonaba la «chica guay», sólo cuando se le preguntaba porque me llamaba así ponía el acento en ingles. Quizás era de demostrar menos cariño que los otros, pero cuando Javier te daba un abrazo era de verdad, porque lo sentía y eso sólo le hacía ser especial, distinto al resto. Hubo un día en clase que teníamos un examen de fórmulas y cómo algún compañero no iba muy preparado me hizo salir a mí a la pizarra, empezó a decirme una fórmula tras otras y allí estaba yo escribiéndolas y sin fallar ni una (las ciencias se me daban muy bien),cuando terminó me dijo que estaba aprobada, que no era preciso que hiciera el examen y al resto de mis compañeros se lo aplazó al día siguiente para que pudieran terminar de repasar.
Una época maravillosa que siempre recordaré con cariño, principalmente a él, una persona especial. Una pena que antes no tuviéramos la tecnología de hoy en día (móviles, redes sociales, etc…) y con el tiempo y los distintos caminos que cogemos cada uno en la vida hace que se perdiera el contacto, no con todos, pero a veces si que con los que más significaron.
Me consta que «la revista» siguió funcionando un tiempo después de marcharnos nosotros pero también sé que ya no fue lo mismo.
Si me preguntaran cómo es ella, diría que es una mujer fuerte a la par que delicada, luchadora a pesar de ser vencida en muchas ocasiones, alegre aún tras muchos palos duros que le haya dado la vida, cariñosa incluso con quien no ha merecido de sus cariños.
Desde bien pequeña trabajando duro, en el campo, cuidando de sus hermanos pequeños, ayudando a su madre en las tareas de la casa, era la mayor de las chicas así que no tenía derecho a ir a la escuela pero no por ello se rindió, ella sola aprendió a leer, medio escribir y saber sumar y restar, lo básico pero lo aprendió ella sola, sin ayudas. Cuando creció recibió otro palo, su padre no le permitía casarse con el hombre que amaba, pero ella no se dio por vencida y en aquella época en la que te tocaba obedecer sin más, desafió a todos y se casó con él.
Formó una familia y tuvo que pasar por algo que unos padres nunca deberían, la pérdida de un hijo, pero aún así siguió luchando y nunca se rindió para que su familia creciera. Y vaya si creció, tuvo tres hijas que más tarde se casaron y le dieron cinco nietos, a los que adora, a los que ayudó a criar, a los que les ha consentido todo, les ha dado todo el cariño que una abuela te puede dar y nunca les ha dicho que no a nada.
Ha sido buena hija, hermana, esposa, madre, abuela y ahora bisabuela, ha adorado a todos y los sigue adorando, sólo hay que verle la cara de felicidad, principalmente cuando está con sus nietos, el domingo estaba radiante mientras le hacíamos fotos para tener en el recuerdo.
Gran parte de lo que soy te lo debo a ti, me enseñaste muchas cosas pero las más importantes a querer como tú quieres a todos, a formar una familia tan bonita cómo la que tú formaste y a que estemos todos unidos, que aunque sea un par de veces al mes nos juntemos todos para celebrar que seguimos aquí, juntos, en familia.
Hoy es tu cumpleaños, tú no lo recuerdas, pero para eso estamos nosotros, para llamarte y felicitarte y recordarte el día que es hoy, para eso y para quererte, para recordarte que cada uno de nosotros te queremos porque has sido y eres muy especial.
Espero que podamos seguir teniendo muchos momentos más como el de este domingo, poder verte muchos más días así de feliz, eres un pilar fundamental de esta familia.