Lo siento…

Lo siento…

Hoy, a raíz de la entrada de un amigo en su blog desandando  entre nubes grises, me ha venido al recuerdo una historia que quiero compartir con vosotros.

Cuando celebré las bodas de plata, un amigo fue el encargado de dirigir una pequeña y emotiva ceremonia, cuando alguien que te quiere, que te conoce es el que habla en este tipo de actos pues todo es mucho más cálido y bonito. Fueron varias las personas que nos dirigieron unas palabras y no os diré cuanto lloré esa noche de emoción, sabes que te quieren pero cuando te lo dicen en una bonita historia…

Pues terminando ya la ceremonia, mi amigo nos hizo entrega de una rosa a cada uno y nos dijo estas palabras:

– En la vida, en las parejas, a veces hay pequeños roces que por cualquier razón en ese momento los hacemos importantes y llegan a una discusión. Y por cabezonería o por lo que sea, ninguno quiere dar su brazo a torcer, quizás porque no sepa muy bien como disculparse o no tenga claro que la otra persona acepte sin rechistar las disculpas.

-Esta rosa que os entrego, cuando lleguéis a casa, le vais a buscar un lugar donde colocarlas y con el tiempo, cuando un día surjan esos problemillas normales entre las personas y no sepáis como hacer, comprareis dos rosas y las vais a dejar en el mismo lugar que dejéis estas esta noche, y así os será más fácil y la otra persona entenderá sólo con verlas que estáis diciendo un «lo siento».

Esa noche al llegar a casa, lo primero que hice fue buscar un rincón para poner las dos rosas, me pareció una bonita forma de pedir disculpas y hoy la comparto con vosotros.

Feliz domingo.

B.D.E.B.

Depender de los demás

Depender de los demás

Desde bien jovencita me ha gustado ser independiente, en el sentido de hacer las cosas por mi misma, sin tener que pedir ayuda más que en los momentos realmente necesarios.

En cuanto tuve la edad y un trabajo me saqué el carnet de conducir y me compré mi coche para no tener que andar dependiendo de nadie, con 25 años ya estaba casada y fuera de casa de mis padres pero sin depender de mi marido tampoco, siempre he trabajado salvo cuando la salud no lo ha permitido, y en esos momentos ha sido cuando he tenido que depender de los demás, y sinceramente…lo llevo muy mal.

Esta claro que hay que dejarse ayudar y en algunos momentos más que otros, pero me cuesta, prefiero ayudar yo mil veces y lo hago con muchísimo gusto pero que sea al contrario…

Pues esta semana, con un montón de cosas que hacer y el finde completamente organizado, llegó el jueves y empecé a notar que se me dormía la pierna, en pocos minutos la cosa iba a peor así que me llevaron a urgencias. Después de pruebas, verme un par de médicos y hablar entre ellos, primero que si te quedas ingresada luego que no, me voy a casa con mi pierna dormida, el nervio está pinzado y no saben si terminará en cirugía.

El caso es que aquí sigo en la situación que «más me gusta» dependiendo de los demás, me puedo mover con ayuda de al menos una muleta porque la pierna sigue igual, por tanto no puedo hacer prácticamente nada, todos los planes se han ido al traste (algunos desgraciadamente se han suspendido por el incendio de la ciudad hermana) y ahora pues sin saber cuándo va a poder ser que vuelva todo a la normalidad.

Así que nada, llevo dos días y ya «me subo por las paredes» y lo peor de todo es que no me aguanto ni yo misma, así que imaginaros el resto.

Tendré que ver el lado bueno de que voy a tener tiempo para descansar, leer y esas cosas que a veces nos hacen falta, aunque por un tiempo me quedo sin paseos por la playa.

Espero que escribáis muchas entradas porque voy a poder leerlas todas 😉.

Que tengáis un feliz fin de semana.

Saludos.

Ellos…

Ellos…

Con ellos volvemos a soñar

Volvemos a creer en cosas que dejamos olvidadas

En la magia de una noche de reyes

La ilusión de que caiga ese primer diente, para ver que dejó el ratoncito Pérez debajo de nuestra almohada.

Cuidamos esos arañazos de las rodillas, como nuestras madres curaron los nuestros…

Volvemos a leer cuentos, a ver películas de dibujos animados.

A echar de menos a esa pandilla de las vacaciones de verano y volvemos a ilusionarnos en septiembre con el reencuentro de los compañeros de clase.

Pasamos de nuevo los nervios de los exámenes,  sobretodo de los finales y la entrega de los boletines de notas.

Volvemos a llorar con ese primer amor y nos preparamos para labrarnos un buen futuro (intentarlo al menos)

En definitiva, revivimos lo vivido pero viéndolo desde fuera.

Apoyando, ayudando y hasta consolando en muchas ocasiones.

Lo hacemos porque así lo decidimos un día,

el día que nos planteamos ser padres,

a sabiendas que sería para toda la vida.

B.D.E.B.

Así es la vida…

Así es la vida…

Habían decidido dejar su relación, era una relación a distancia y, aunque ya llevaban un par de años siendo pareja, ninguno de los dos daba un paso adelante para irse a vivir a la ciudad del otro y comenzar así una vida juntos.
Ella se trasladó a una ciudad cercana a estudiar por un año un curso, durante la semana estaba allí y el fin de semana volvía a casa.
Empezó el curso y enseguida surgió una amistad con toda la gente de la clase. A malas penas llevaban un mes cuando comenzaron a salir los jueves a tomar algo (la mayoría eran de fuera y los viernes volvían a casa) y a practicar las clases de baile que tenían en una de las asignaturas. Hizo bastante amistad con una chica de allí y los jueves cuando salían la chica se quedaba con ella a dormir en su casa. Compartían mucho y le contó todo lo que había pasado con su novio, también le contó que aún le quería pero que en aquel momento no estaba preparada para irse a vivir tan lejos de su casa, que el tiempo lo aclararía todo.
Y como la vida es así de «jodida» a veces, al cabo de los meses, cómo a mitad de curso, su expareja se puso en contacto con ella, su hermano estaba bastante enfermo y lo iban a tratar en un hospital cercano a la ciudad de ella.
No dudó ni un momento y les ofreció a él y a su excuñada su casa para quedarse mientras el hermano recibía el tratamiento. Ella seguía volviendo a su casa los fines de semana y comenzó el acercamiento, cuando volvía los lunes al curso le contaba a su amiga todo lo que sucedía el fin de semana y como a cada día que pasaba estaba más enamorada de él.
Desafortunadamente a las pocas semanas pasó lo que rezaban que no pasara, aunque las esperanzas eran pocas, el hermano falleció y se volvieron a trasladar a su ciudad. Ella pasó unos días allí con él y prometió volver cuando terminase el curso.
Así fue, terminó el curso y ella enseguida se trasladó con él, a los pocos meses se daban el «sí quiero» en una ceremonia muy emotiva a la que asistieron gran parte de sus compañeros, entre ellos su amiga, la que había sido su confidente en todo ese tiempo, la más jovencita del grupo.
Después hicieron un pequeño viaje, le escribió a su amiga para contarle como le iba y a continuación se fueron a vivir a la ciudad de él.
Con el tiempo y la falta de tecnología de aquella época, se perdieron la pista pero en algún lugar cada una de ellas recuerda aquel año agridulce en qué triunfó el amor, a pesar del dolor sufrido.
B.D.E.B.

Tristeza

Tristeza

Desde ayer tarde me ha vuelto a invadir esa tristeza que creí haber dejado atrás hace un par de semanas. Primero pensé que se debía a la marcha de los amigos, después de estos días de reencuentros y alegrías, pero esta mañana cuando he conseguido levantarme de la cama, más tarde de lo habitual porque la cabeza me iba a estallar, me he dado cuenta de que había algo más detrás, algo que creí tener superado pero que me imagino que habrá momentos en que vuelvan a surgir todos esos sentimientos, toda esa tristeza que parecía ya guardada en una caja fuerte y bajo llave, pero que por lo visto encontré la llave de nuevo y se volvió a abrir la caja.

Aunque intente pensar en cosas bonitas pues no sé muy bien por qué viene todo aquello a mi mente, imagino que son fases y que lo más probable es que en un par de días vuelva a estar feliz y sonriente como estos días atrás, vuelva a dar ánimos a la gente y querer disfrutar de cada segundo que me regala la vida, pero hoy no va a ser.

En estos días que vienen voy a tener varias actividades, cena, fiestas… motivos para permanecer contenta y ¿feliz? (se intentará), reuniones con otros amigos, ver a mi hijo disfrutar de lo que más le gusta y se qué sonreiré y lo disfrutaré con todos ellos, quizás por eso hoy me pueda permitir que me invada esa tristeza, permitirme echarlo de menos y que se escape alguna lágrima.

Los sentimientos hay que dejarlos fluir, a veces son alegres y otras no tanto pero si los dejamos dentro terminan oprimiéndonos y no dejando que disfrutemos de la vida como tenemos que hacerlo.

Así que hoy, aunque sea en este momento que no hay nadie en casa voy a dejar que salga todo la tristeza fuera y dejar espacio para que entren cosas mejores.

B.D.E.B.