Regreso

Regreso

«Hola vida mía,

Esta será la última carta que te escriba, no te asustes, es por algo bueno, en unos días regreso a casa. Ya he terminado todo el trabajo que tenía aquí y me mandan de nuevo para casa y esta vez es para quedarme definitivamente.

Ahora que ya regreso te puedo decir que estos meses aquí han sido un tormento, porque ya no sé vivir si no te tengo a mi lado.

Necesito que tu rostro sea lo primero que vea cuando despierto por las mañanas, echo de menos esas largas tardes de domingo acurrucados en el sofá, debajo de una manta viendo una película, daba igual si buena o mala, lo importante era estar juntos.

Quiero tenerte de nuevo cara a cara y perderme en esos ojos negros, en esa mirada profunda, necesito acariciarte de nuevo, abrazarte, besarte y tantas cosas más…

Quedan apenas unos días que me consta se harán eternos, pero después nos tendremos para siempre.

Te quiero vida mía. «

Dobló la carta y la metió de nuevo en el sobre y este a su vez lo guardó en el cajón del aparador. Se secó las lágrimas y se dirigió a la habitación, se metió en la cama con mucho cuidado de no despertarlo y se abrazó a él.

Habían pasado ya diez años desde que recibiera la carta y cómo cada uno que pasaba se levantaba de madrugada a leerla para emocionarse tanto o más que la primera vez que la recibió.

B.D.E.B.

Peter

Peter

Así se llama él, Peter, realmente no es qué sea un nombre de perro, pero bueno así le pusieron sus dueños.

Peter no tiene sólo dos dueños, yo creo que es el perro de todo el pueblo. Él se pasea por todas las calles y se acerca a todas las casas a ver que puede pillar y cómo es un perro simpático, siempre le dan algo, todos los habitantes quieren a Peter.

En las vacaciones ya sean de semana santa o de verano, cuando el pueblo está en todo su auge y llega todo el mundo de las grandes ciudades, aquello se llena de niños y de chavales, todos ellos se juntan en una gran pandilla, no importa la edad, pueden estar desde los 6 años hasta los 18 perfectamente, y cómo en el pueblo no hay nada más que una cantina y un pequeño parquecito con columpios para los más pequeños, pues los chicos se divierten cómo hacíamos nosotros de pequeños.

Hay días que se van de excursión a la presa, a bañarse al río, otros a subirse por las montañas o a jugar a fútbol en un pequeño campito de tierra. El caso es que vayan donde vayan y hagan lo que hagan, ¿sabéis quien les acompaña siempre? Peter, él es uno más de la pandilla.

Peter también es el «Don Juan» de los perros, los dueños de perritas ya no saben que hacer con él, porque en cuanto Peter se fija en una de ellas ¡ay! ya la ha cazado, las enamora a todas y tiene hijos por todos lados (el mío también era hijo de él), además es muy gracioso porque si encierran a la perrita en el corral mientras los dueños se han ido, Peter ya busca la forma de entrar por algún escondrijo o haciendo un agujero en la tierra, cuando vuelven los dueños, ahí está él, haciendo compañía a la perrita, no le gusta que se queden solas…

Hubo un día, que dejaron a una perrita en el coche un momento con la ventana un poco abierta para que entrase aire (cosa que no se debe hacer, pero allí ya se sabe…) el caso es que Peter se percató de esa apertura del cristal y fue empujándolo con la pata hasta que consiguió bajarlo y cuando salieron los dueños, allí estaban «la dama y el vagabundo» juntitos.

Pues así es Peter, el amigo de los chicos y el perrito amoroso del pueblo.

B.D.E.B.

*La foto es del grupo de los chicos con Peter en la pandemia, de ahí las mascarillas no es que sean bandoleros 😂😂

Montaña rusa

Montaña rusa

Esa montaña rusa que es la vida, un día estás arriba, sientes vértigo y a la vez estás feliz de todo lo que ves y de momento comienza la caída, de golpe, sin verlo venir y se te pone un nudo en el estómago, piensas que de esa no sales.

Te equivocas.

Justo en la siguiente curva hay otra subida y comienzas de nuevo a ascender, bien alto. Llega un giro brusco y cambia todos tus planes, quizás sea para bien…

Así es la vida, parece que estás en un pozo, sin salida, está todo oscuro y de repente un pequeño reflejo te muestra unas hendiduras en la piedra por dónde escalar.

Te cuesta, no es fácil, pero finalmente llegas arriba, ves el sol y sabes que lo conseguiste, sales.

Un día estaremos arriba, otro caeremos en el pozo pero lo más importante es que las fuerzas no nos fallen, sobretodo cuando tenemos gente que nos lanza una cuerda para ayudarnos a salir y tiran de nosotros.

A todos ellos, agradecida siempre.

B.D.E.B.

Vacía

Vacía

Mucho tiempo esperando

Tú sueño comienza a cumplirse

Te sientes extraña

Algo cambia en tu interior

Felicidad que no dura

Ayer te sentías completa,

hoy estás vacía…

Las palabras no consuelan

Los abrazos dan calor,

pero no te llenan

Sientes ese vacío tan grande

Hasta que vuelve a pasar

Felicidad de nuevo

Te cuidas, te proteges

Que nada te haga daño, os haga daño…

Y de nuevo vacía

Dolor, si cabe mayor

Físicamente bien

Emocional, hundida, vacía…

Te preguntas ¿por qué a mi?

¿Lo lograré algún día?

¿Llegará esa felicidad?

Llegará, llegó

Pero nunca olvidarás, lo vacía que te sentiste.

B.D.E.B.

De niña a mujer

De niña a mujer

Recuerdo aquella tarde cómo si fuera ayer, en una de las habitaciones de la casa, sentada junto a mis amigos, jugando una partida de risk. No sé si conocéis el juego, me imagino que sí, y las partidas con los amigos se hacían eternas, no porque lo pasáramos mal, justo lo contrario nos encantaba y siempre que nuestros padres se reunían, nosotros echábamos una partida que a veces duraba tanto que incluso se quedaban a medias hasta el siguiente día.

Esa tarde estábamos en mi casa sin padres, pero yo no me podía concentrar en el juego, a cada momento mirando el reloj y esperando que mis padres llegaran a casa.

Reía con ellos, jugaba, pero mi cabeza estaba en otro sitio, ese día iba a ser hasta ese momento el más importante de mi corta vida

La partida estaba a medias y escuchamos cómo se abría la puerta, rápidamente me levanté y mis amigos pararon de jugar. Enseguida mis padres entraron a la habitación y nos comunicaron la noticia:

-Es un niño y los dos están bien.

Enseguida llegaron las lágrimas de alegría y todos mis amigos me abrazaron y me dieron la enhorabuena, mi hermana me había traído el mejor regalo que una hermana te puede dar, un sobrino, el primero. A punto de cumplir los doce años me convertí en tía por primera vez.

Al día siguiente me llevaron a conocerlo y fue algo especial, cuando entré en esa habitación y lo vi en el cuco, fue indescriptible, era un bebé grandote, rollizo, con poquito pelo y rubio y unos preciosos ojos azules, una preciosidad.

Desde ese día pasé prácticamente de jugar con muñecas a jugar a ser mamá con un bebé de verdad. Le ayudé a mi hermana en su cuidado siempre que los estudios me lo permitían, los fines de semana me los pasaba allí en su casa y a esa edad aprendí a cambiar pañales, dar biberones, incluso bañarlo.

Muchos años han pasado ya de aquello, tantos cómo 39, pero recuerdo aquel día igual que cuando nacieron mis propios hijos.

Creo que ése día cambié de golpe de niña a mujer.

B.D.E.B.