Si algún día

Si algún día


Si algún día las nubes cubren tu cielo

Y por más que buscas no encuentras ese rayo de sol que te caliente.

Cuando las noches se te hagan eternas,

Y no sientas ganas de que amanezca de nuevo

Si algún día necesitas un refugio,
donde resguardarte del frío invierno

Un escudo que te proteja

O un abrazo que reconforte

Una mano que te ayude a levantar

Si algún día andas perdido

Sin encontrar el camino adecuado

Cuando necesites hablar
O permanecer callado

Cuando necesites gritar
O llorar en silencio

Si algún día todo se torna gris

Y no consigues una paleta de colores

Si te sientes solo,

Entre toda la multitud

Si algún día me necesitas,

No hará falta que me llames

Antes de que te des cuenta de ello

Yo ya estaré a tu lado…

B.D.E.B

Ratitos que llenan

Ratitos que llenan

Algunas veces tienes cosas planeadas desde hace varios meses y de repente sucede un inconveniente y esos planes cambian por completo, algo así ha sucedido este domingo.

Desde hace unos meses, este domingo íbamos a ir con unos amigos a Valencia para que mi hijo mayor recibiera el regalo de sus dieciocho cumpleaños por parte de ellos, conducir un deportivo en el circuito de allí, y ya de paso pues pasaríamos el día, paseando,  comiendo, etcétera.

Pues el viernes mi amiga se cayó por las escaleras y se ha fastidiado la pierna, y la verdad que el que se estropeara el plan de hoy no me ha importado mucho (el chico se fue igual con su padre y el marido de mi amiga), pero me ha sabido fatal por ella.

Ella con mi hijo es algo especial, así como para mí las suyas, (una de ellas le dediqué no hace mucho una entrada), me consta que ella tenía mucha ilusión de ver como el chico disfrutaba de su regalo y al final no ha podido ser.

Así que a mitad de mañana he decidido ir al vivero, comprar una orquídea y llevársela. No es necesario decir que le ha gustado muchísimo, aunque sé que ella ha agradecido más la visita.

Ella se parece mucho a mi en muchos sentidos, quizás por eso nos conocemos tan bien, y el estar con la pierna inmovilizada sé que para ella es un suplicio, el no poder llevar todo a su antojo y tener que depender de los demás no le va a ser tarea fácil y hoy ya estaba desesperada.

He hablado un rato con ella, le he aconsejado que hiciera caso a los médicos y así recuperaría antes, pero sé que no lo hará, que en cuanto se quede sola empezará a hacer cosas y no parará quieta. No sabemos hacerlo…

Finalmente llegaron los chicos y mientras su marido ha preparado una paella para comer, ella escuchaba entusiasmada como mi hijo le contaba como le había ido la experiencia. Hemos comido en familia, porque sinceramente así les considero, se nota mucho cuando una comida es con «formalismos» a cuando estás como en casa y después hemos recogido entre todos y mi amigo ha preparado el café mientras yo fregaba los platos.

Curioso porque él ha preguntado como quería el café y ha sido ella la que ha contestado por mi.

El día no ha sido como planeamos hace meses pero si que ha sido igual de reconfortante o más que el qué teníamos planeado, y es que siempre lo digo, no importa el lugar es la gente, esa gente que te rodea y hace que los días sean especiales, que los ratitos llenen.

B.D.E.B.

Triste mirada

Triste mirada

A principios del 2020, antes de llegar la pandemia a España, una familia ucraniana se vino a vivir al portal dónde yo vivo. Eran un matrimonio poco más joven que yo y sus dos hijas jovencitas, de entre 16 y 20 años calculo. El español lo hablaban lo justo, y así siguen a día de hoy, las chicas lo hablan un poco más pero a los padres les cuesta. Personas muy educadas, cuando te cruzabas con ellos en el portal o en la calle siempre te saludaban, ellas siempre con una sonrisa y el padre algo más serio. A cada vez que pasaban cerca de mi terraza, tanto las hijas cómo la madre, se acercaban a saludar a mi perro y a acariciarlo y él se alegraba cómo si las conociera de siempre.

Hace poco más de un año, cuando comenzó la guerra, ellos colgaron una bandera de Ucrania en su ventana, y uno se intenta imaginar la dureza de la situación pero creo que nunca llegamos a saber la realidad, cómo lo pasan esas familias, por más que intentemos imaginarlo creo sinceramente que sólo el que se ha visto en la situación puede saber cómo se sienten.

Nos seguíamos cruzando con ellos y ellos seguían saludando cómo siempre, ellas con su sonrisa pero eso sí con una mirada un tanto triste. Nadie les preguntó nada, eran poco habladores, entre la dificultad del idioma y la timidez de llegar a un lugar donde todos se conocen menos tú pues lo hacía complicado, y ya sabéis a veces por no molestar uno prefiere no hacer preguntas.

Llegó el día 24 de diciembre del 2022, y algunos vecinos decidimos tomar un aperitivo al mediodía para celebrar las fiestas, así que en el rellano del portal pusimos una mesita con unas pocas cosas de picar y a todo el que pasaba para su casa le invitábamos a tomar algo. Unos de los que pasaron fueron el padre y una de las chicas, cómo a todos les invitamos a tomar allí algo, la chica no quiso nada nos lo agradeció sonriendo cómo siempre pero se fue para casa, el padre subió y nos bajó un botellín de sidra y uno de cerveza y se quedó allí con nosotros picoteando algo y fue la primera vez que cruzamos alguna palabra más con él que un «hola o buenos días». El hombre se esforzaba en chapurrear lo poco que sabe de español y cuando le era complicado hacía uso del traductor del móvil, un vecino le preguntó un poco más sobre la situación de su país y de la familia que podía tener allí. En ese momento, yo qué soy de mirar a la gente a la cara y principalmente a los ojos cuando hablan, el semblante de él cambió, se volvió triste y los ojos vidriosos mientras nos decía que tenían un hijo de poco más de veinte años que se había quedado en Ucrania, en su día no se quiso venir y una vez estalló la guerra parece ser que ya fue imposible, lo poco que le pudimos entender era que trabajaba cómo en un ayuntamiento o algo parecido y no había podido salir del país. Un momento de silencio, de estos que no sabes que decir, que de haber sido una persona un poco más de confianza te lanzas a dar un abrazo sin mediar una sola palabra simplemente para que sepa que estás ahí, que le apoyas y puede contar contigo. Pero no sucedió, al poco él se fue para casa y el resto hicimos lo mismo y durante el resto del día y a cada vez que me vuelvo a cruzar con él, recuerdo esa conversación, esas palabras chapurreadas y casi sin voz, pero si algo me marcó fue esa mirada triste y perdida que reflejaba el dolor de un padre al estar tan lejos de su hijo y en la situación que estaba viviendo y sigue a día de hoy ese país.

No le hemos vuelto a preguntar, quizá por falta de confianza o porque simplemente no ha surgido la ocasión, pero muchas veces pienso en ello y sólo espero que el muchacho se encuentre bien y en breve pueda estar junto a sus padres, no sólo él si no tantos y tantas familias cómo la de mis vecinos que se encuentran en la misma situación y aunque yo o el resto no los veamos seguro que sus ojos también muestran el dolor que están pasando.

B.D.E.B.

*Esta entrada la escribí hace poco más de un año, hoy me acordé de ella porque después de todo ese tiempo, al volver a hablar con este vecino, tristemente todo sigue igual. La guerra sigue, su hijo sigue allí sin poder venir y los padres también siguen con esa mirada triste en los ojos, que aunque se les vea sonreír, la mirada no dice lo mismo.

Una vez más esa sensación de impotencia, de ver como el de abajo paga las consecuencias de los de arriba…

Crecer a tu lado

Crecer a tu lado

El otro día una conocida me preguntaba qué cinturón de karate tenía mi hijo pequeño, al decirle que se examinaba en breve para cinturón negro, se quedó extrañada por su corta edad (aún no ha cumplido los 14) y claro es que lleva diez años ya practicando ese deporte.

Enseguida me vino al recuerdo el primer día que fue a probar si le gustaba, y a partir de ahí han sido diez años teniendo todos los martes y jueves las tardes ocupadas.

Diez años haciendo ese camino junto a él, recuerdo que cuando era pequeño, cada vez le gustaba ir por un sitio diferente de los dos caminos que había (en estos años hasta han hecho una nueva carretera) y en ese camino muchos de los días manteníamos conversaciones en las que me dejaba sorprendida, porque a pesar de su corta edad te hablaba cómo un adulto.

A lo largo de todo este tiempo, he sido yo la que casi siempre lo he llevado, y con gusto, porque acompañarles a hacer lo que más les gusta considero que es compartir esa afición, si a eso se le añade las conversaciones durante el camino, es algo que recordaremos siempre.

Ahora que ya está llegando a lo que tanto desea, ese cinturón tan ansiado, por el camino todas las conversaciones se centran en eso, lleva meses entrenando duro para conseguirlo y está muy nervioso con ello pero siempre le he inculcado que todo esfuerzo termina teniendo su recompensa y él está en buen camino.

Ahora miro atrás y me doy cuenta de cómo ha ido cambiando, que ya de aquel niño,  sólo queda esa esencia que tiene tan particular, que lo mismo con sus palabras te hace reír o llorar de emoción. Aunque muchas veces sea capaz de terminar con mi paciencia, es cierto también que a la vez te gana con un simple gesto, porque detalles, gestos y palabras amables no le faltan con nadie.

Diez años recorridos para llegar a esa meta y que me consta que seguirá adelante con muchas más, porque es algo que le apasiona, y lo único que espero es poder seguir haciendo ese camino junto a él y muchas más conversaciones en el trayecto.

B.D.E.B

Tiempo

Tiempo


A veces sentimos que nos falta tiempo para tantas cosas…

Que no nos falte tiempo para un café,
con una larga conversación…

Tiempo para pasear por el mar sin mirar el reloj

O subir a lo alto una montaña y observar lo pequeño que puede ser el mundo

Que no nos falte para estar al lado de aquellos…
que están agotando el suyo.

Tiempo para abrazarlos

Que no nos falte el tiempo para reír con los amigos

Para convertir un día normal en uno extraordinario

Tiempo para crecer al lado de nuestros hijos

Para verlos convertidos en hombres o mujeres,

Para ver como cumplen sus sueños.

Tiempo para viajar, para explorar, para conocer

Tiempo para sonreír, para abrazar, para reír y compartir

Tiempo para querer (nos)

En nuestra mano está el no perderlo en lo que no es importante.

Que no nos falte tiempo para disfrutar de la vida.

B.D.E.B.