
Mientras todos preparaban las hogueras en la arena de la playa, nos escabullimos de sus miradas, sin que se dieran cuenta nos adentramos en el mar.
Había luna llena, como olvidarlo, todo empezó con un juego hasta que nuestras risas pararon cuando nos miramos fijamente a los ojos, brillaban en la oscuridad, quizá por el reflejo de la luna.
Pasamos de un semblante serio a una ligera sonrisa, los dos sabíamos lo que iba a pasar, ¿Quién se acercó primero? no sabría decir, puede ser que los dos a la vez, se rozaron nuestros labios y sentí un escalofrío que hizo erizar mi piel.
A ese primer beso le siguieron algunos más mientras tus manos me agarraban firme y suavemente a la vez, quise parar el tiempo, quise que estuviéramos solos tú y yo, pero alguien nos vio y de repente ya no estábamos solos.
Salimos fuera del agua y me rodeaste con una toalla, nos sentamos cerca de la hoguera y sin importarnos nada nos quedamos abrazados el uno al otro, llegó el momento de lanzar el papel con nuestro deseo al fuego de esa noche de San Juan.
¿Sabes que pedí? creo que si lo supiste…
Un año más tarde volví, a la misma playa, a la misma hora, y divisé dentro del mar una silueta, no lo pensé, directamente me adentré en el agua a buscarte.
B.D.E.B.

Me parece bien eso de tener un encuentro una vez al año, así no hay riesgo de caer en la rutina y siempre tienes algo que contar que sea nuevo y divertido 😉
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En un año hay mucho que contar pero también mucho tiempo para echar de menos ¿no crees? 😉
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