
Cae la tarde en ese mismo lugar en el que horas antes veías amanecer. Ese sol que asomaba y salía con fuerza, ya se esconde en el lado contrario, dejando su reflejo en una nube dispersa en ese cielo azul claro, despejado, solo está ella.
Cae la tarde, el día va terminando y con él esos días de escape, de disfrute, de volver a un lugar que quizás en su día no lo supe apreciar bien, en esta ocasión me ha dejado una sensación muy distinta mucho mejor que aquella vez.
Han sido días de recordar y de crear nuevos recuerdos, de volver a lugares y visitar otros nuevos, de maravillarme, de quedarme ensimismada con paisajes, de disfrutar de un mar diferente al mío y de un océano que tiene su encanto.
De visitar lo «más visitado» y de descubrir pequeñas rutas, de ver como lo grande se cuida y lo pequeño se deja derrumbar, esto se podría aplicar a muchas cosas más, no solo a lugares…
Como siempre hay algo bueno y algo menos bueno, lo bueno volver a casa, al lado de los chicos y de los dos bichejos que se volverán locos al verme, lo menos bueno, volver a la rutina y dejar esta tierra maravillosa, esos paisajes verdes por cada lado que mires, tan ausentes en mi tierra, pero bueno, quizás en otra ocasión vuelva por aquí, con el recuerdo de estos días.
Mañana de nuevo un camino largo que recorrer, mañana la tarde caerá de camino a mi tierra, a mi mar, aunque mañana el amanecer será de nuevo entre montañas.
Cae la tarde en un lugar donde me llevo entre otras cosas la amabilidad de sus gentes.
B.D.E.B.





