
Hay algunos días que el cuerpo empieza a «quejarse» y es necesario darle un descanso.
Después de un fin de semana largo, que podría haber sido justo para eso, para descansar, pero lo ocupamos justo en lo contrario, en salidas, paseos, comidas, cenas, comenzar las fiestas y compartir, esa palabra y esa acción que tanto me gusta, compartir con nuestra gente.
Y ha sido un fin de semana así, con la visita además de unos amigos de fuera, haciendo un poco de turismo en la ciudad y visitando cosas que me avergüenza decir que aún no había visto más que en imágenes o de lejos (el nacimiento gigante que instalan cada año desde el 2019, aunque los reyes llegaron más tarde) y que en ocasiones tienen que venir de fuera para que les acompañes y así verlo tú también.
Entre todo eso y algunas actividades de la fiesta, comida familiar… unos días que cuando terminan y volvemos al trabajo necesitamos de nuevo vacaciones para descansar.
Así que hoy, un martes muy lunes, y sin parar en toda la mañana, esta tarde decidí tomar un pequeño descanso (si es que eso es posible en una casa) pero de momento he decidido tener un poquito de relax, y ya veis que alguno más han apoyado mi decisión, una encima y el otro a un lado, aquí están, esperando que no me mueva mucho para no molestarlos.
Hay descansos que son necesarios, los años no pasan en balde y el cuerpo se resiente, si le añadimos algunos problemillas desde hace tiempo, pues aún es más necesario el descanso cuando lo pide. Pero… ¿y la mente? Eso ya es otra historia…
Parece que cuando tenemos ese descanso para el cuerpo, es ella entonces la que se pone en marcha, y a una velocidad que no sé si dará para todo. Es un sin parar, con una cosa,con otra,con las fiestas, con los viajes programados, las cartas a «papá Noel y Reyes magos», y algo más, porque una intenta que ya que hay que hacer trabajar a la mente que sea en algo bueno, pero ella que va siempre por delante, llega a ese lugar, a eso que no quieres pensar en ello y al final ahí lo tienes… y en lugar de descansar, nos tensionamos más y de nada sirve ese ratito.
Quizás el escribir o leer consiga ese relax y esa paz, pero a veces es complicado, así que no sé si es mejor no parar con las rutinas, aunque el cuerpo lo pida a gritos, o tumbarse e intentar llevar los pensamientos a algo bonito, soñar despierta…
B.D.E.B.

Y si te fijas a veces necesitamos vacaciones por agotamiento. Pero cuando estamos cansados habiendo disfrutado solo necesitamos una pausa para sentir que todo está bien amiga. Y es bueno tomarse esa pausa, en la que te acompaño café en mano 😉💙🫂☕😘🥰
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Creo también que cuando tenemos las vacaciones ya a la vuelta de la esquina, aún notamos más ese agotamiento.
Este puente que siempre ha sido más de compras navideñas, ahora suelo aprovecharlo de otra manera, aún así el agotamiento llega igual y al descansar es la mente la que me termina agotando.
Con un poco de suerte en dos semanas llegan las vacaciones y si lo permiten disfrutaremos de ellas.
Un fuerte abrazo querido amigo 🫂 ☕️ 😘
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A menudo necesitamos vacaciones para descansar de las vacaciones precisamente. A mi me sucede que al cansancio físico, se contrapone el descanso mental. Salir de la rutina, cambiar el chip, aunque terminemos agotados. En todo caso, un buen fin de semana en casa, también es un lujo. Yo que he estado unos días tranquilo por la operación de la mano, valoro mucho esa tranquilidad tan necesaria, y más con las fechas que se nos vienen encima. Un abrazo 🙋♂️
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Ahora nos vienen fechas de vacaciones pero sin descansar, por suerte es como tú dices, simplemente el cambiar de aires, el escapar de esa pantalla (del ordenador) aunque sea para estar delante de algunas más grandes, ya es suficiente. Viajes, salidas, etcétera así que a la vuelta necesitaremos de nuevo ese descanso…
Pero bueeeeno, mejor disfrutar que quedarse quietos ¿verdad?
Un fuerte abrazo Sabius.
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