
Hoy me preguntaron si «estaba receptiva» para hablarme de algo y me armé de paciencia (aún no sé como) y dije que sí, que adelante…
Pero después he estado el resto del día con esa pregunta en la cabeza, ¿estoy receptiva, soy receptiva? Hasta ahora creo que sí, reconozco que llevo unos días en que no estoy todo lo bien que me gustaría, aunque a veces son las circunstancias, conversaciones que me hirritan porque no llegan a buen término, las situaciones que no se acaban nunca, la ya cercana operación del pie… se junta todo para que el ánimo no sea el mejor, pero aún así creo que siempre estoy receptiva, escucho y acepto consejos, otra cosa es si los sigo o no, intento ponerme siempre en la posición del otro lado también e intentar considerar algún cambio pero parece que no es suficiente.
Se acerca además un fin de semana en el que, por primera vez en mucho tiempo, se van todos menos yo (he preferido no acompañar en esta ocasión) y creo que voy a tener tiempo de pensar en eso de estar receptiva o no estarlo. Aprovecharé para dar algún paseo por el mar porque después de la operación no sé cuando será posible y así hacerle esas preguntas que no sé responder.
De algo estoy segura, siempre estaré receptiva a
Una larga y agradable conversación
Un café compartido
Un abrazo de los que se sienten
Un consejo desde el corazón
Una mirada directa
Una sonrisa
A hablar y escuchar sin tener que utilizar las palabras…
B.D.E.B.












