
Podía ser un lunes cualquiera, de una semana cualquiera, aunque esta sea ya de vacaciones para algunos (a mí me quedan un par de días). Vuelves a casa después de hacer unas gestiones y te la encuentras de frente.
Aún es de día, es lo bueno que tiene este horario recién estrenado, pero ella ya está ahí, casi reposando en la copa del árbol. Muchos ni siquiera se habrán fijado, en lo cotidiano pocas veces lo hacemos, es como que ocurre todos los días y ya no llama la atención, pero ha sido lo primero que vi cuando salí del coche.
Nos acostumbramos a aquello que pasa a diario, que vemos si no cada día, bastante a menudo, ese árbol por el que pasamos a su lado y de repente un día nos damos cuenta de que tiene flores, o frutos y lo vemos bonito, hasta ahora había pasado desapercibido.
Ese vecino al que te encuentras casi todos los días, cuando entras o sales de casa y un día no te cruzas, al otro tampoco y parece que lo empieces a extrañar y termines preguntando a otros por él.
Lo cotidiano parece que siempre esté ahí y no nos fijamos en ello hasta que un día lo encontramos diferente a lo que estamos acostumbrados o simplemente no está…
Eso suele pasar también con personas, están cerca de nosotros y aunque no tengan obligación de hacerlo pensamos que es lo normal, que estén, y de repente un día no están… y entonces preguntamos ¿porqué no está? Nadie sabe la respuesta… quizás sí la sepamos, no tenían obligación pero estaban y tan acostumbrados nosotros a verlas y sentirlas pensábamos que ese era su lugar, que sí tenían esa obligación y por ello no era necesario agradecer o hacer valer su presencia, hasta ese momento en que se apartan.
Lo cotidiano tiene cosas bellas, personas bonitas, momentos irrepetibles y no hay que hacerlos de menos, hay que observarlos, abrazarlos, disfrutarlos como si fueran únicos, porque quizá otro día ya no sean cotidianos, ya no estén a nuestro alcance o solo podamos disfrutar de ellos esporádicamente.
No demos nada por hecho y vivamos lo cotidiano como si fuera algo especial.
B.D.E.B.

Tienes toda la razón en que a veces lo cotidiano nos pasa desapercibido o le quitamos importancia. Pero hoy en una ciudad desconocida para mí me ha pasado justo lo contrario. Todos son desconocidos pero a lo largo del día ha habido tres o cuatro personas a las que he visto en seis o siete lugares diferentes y en momentos distintos del día y es súper curioso como a poco que te fijas aparecen un montón de presencias en nuestra vida. De momento pido que lo que no me falte es nunca la tuya ☕😘🫶🪄🌙💙
Me gustaLe gusta a 1 persona
Creo que simplemente tenemos que fijarnos bien y aparecen esas personas, esos momentos y esos objetos que no por pertenecer a lo habitual son menos importantes, justo lo contrario, tenemos que saber apreciarlos.
Ya sabes querido Manu, que soy de las que llega para quedarse salvo cuando alguien no me quiera a su lado.
Un abrazo enorme amigo y gracias por tus palabras 🫂🫂☕️☕️😘😘
Me gustaLe gusta a 1 persona