
Aprovechando que hoy el viento nos ha dado un respiro y que la temperatura es agradable para la época que estamos (unos 20°C a las ocho de la tarde) mientras el chico está en el karate me vine a dar un pequeño paseo por la playa.
Más que un paseo diría que a disfrutar lo que el domingo no permitió el viento, sin la belleza de un amanecer pero en ocasiones la oscuridad también es bonita ver el mar de noche y con las estrellas brillando sobre el cielo despejado, las palmeras meciendo sus palmas ante el mar, sin ser sacudidas bruscamente como en días pasados, las personas practicando algún deporte, volley playa, entrenando, corriendo o simplemente caminando a buen ritmo, es un paseo diferente pero agradable de hacer de vez en cuando, y necesario…
Hacer las cosas que hacemos habitualmente pero de otra manera, otras rutinas diferentes que de vez en cuando tenemos que aplicar.
El mar está ahí día y noche, nos escucha igual que nosotros a él a cualquier hora que nos acerquemos a él, siempre disponible como algunas personas, esas que no importa la hora, el día, el momento o la situación, siempre están cuando las necesitas.
Eso quizás sea lo más valioso que podemos tener.
B.D.E.B.
