
Ella lo había preparado todo para ese fin de semana, había quedado con él en recogerlo al salir del trabajo y emprender una escapada sin decir el lugar, quería que fuera una sorpresa.
Llegó la hora y se dirigió a la oficina donde él trabajaba, esperó en el coche hasta verlo salir del edificio, él enseguida la vio y fue hacia el vehículo, ella salió, se saludaron con un tierno beso y un abrazo y de nuevo se subieron al vehículo para emprender el viaje.
A pesar de la insistencia de él, ella no le permitió conducir porque no quería que supiera donde iban, poco después llegaron a un pueblecito entre montañas y siguieron por un camino hasta llegar a una cabaña de madera con un pequeño porche, rodeada de árboles y sin nada más alrededor, pura naturaleza.
Estaba maravillado, no había escuchado hablar nunca de aquel lugar y algo le decía que iba a ser un fin de semana inolvidable.
Sacaron las bolsas del coche y ella abrió la puerta, entraron y descubrieron que si por fuera tenía encanto, dentro aún más, una sensación de calidez, de hogar… Acomodaron las cosas que habían traído y decidieron salir a dar un paseo.
Justo al lado de la casa había un camino con árboles a ambos lados y se adentraron allí a ver hasta donde llegaba, ella llevaba una bolsa en la mano y aunque él se había ofrecido a llevarla ella no se lo había permitido, le había dicho que era parte de la sorpresa y que llegado el momento sabría su contenido.
Siguieron caminando y descubrieron un pequeño riachuelo justo detrás de los árboles y se desviaron del camino para averiguar donde terminaba el ríos Conforme avanzaban el sonido del agua se hacía más fuerte y poco más adelante, llegaron a una pequeña cascada y un pequeño lago.
El sitio era precioso y a ella le pareció perfecto, le pidió que se sentaran allí mismo a observar el paisaje y una vez acomodados, ella sacó una cajita de cartón de la bolsa que traía consigo todo el camino, él preguntó extrañado «¿Un regalo para mí?»
-Para los dos, contestó ella.
Impaciente él levantó la tapa de la caja y no pudo decir nada, los ojos se le pusieron vidriosos mientras de la caja sacaba unos diminutos patucos de bebé. No pudo más que abrazarla, besarla y darle las gracias, le acababa de hacer el mayor regalo que podía darle después de tanto tiempo esperando.
Sin duda fue un fin de semana inolvidable.
B.D.E.B.


Ohhh, qué bonito lo has contado, y cuánta emoción. Preciosa forma de regalar una noticia y una vida🥰
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Cuando es algo que se desea, ese momento es inolvidable para los dos. Y ni que decir tiene cuando les ves la carita por primera vez.
Un abrazo Manu.
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