Atardecer

Atardecer

Cómo cada tarde se sentó en la arena a disfrutar del atardecer, ya era una costumbre diaria desde hacía algunos años, incluso los días de lluvia bajo un paraguas no se perdía ese espectáculo tan maravilloso que le ofrecía la naturaleza.

Ese día además lo necesitaba, en la oficina las cosas no habían ido muy bien y desde primera hora de la mañana todo habían sido problemas, más tarde en casa, queriendo aprovechar el tiempo y hacer varias cosas, se le había quemado la comida, así que terminó comiendo un sándwich y tras dejar todo listo, acudió a su cita con el atardecer.

Aunque ese invierno estaba siendo especialmente cálido, ese día había amanecido un poco más fresco, así que antes de salir, aparte de la cazadora cogió una mantita ligera para ponerla en la arena, y allí estaba preparada para ese baile de colores tan especial.

De repente escuchó a alguien acercarse por detrás de ella y un poco asustada se giró, enseguida le reconoció, era su nuevo vecino que hacía un par de meses se había mudado al piso de enfrente, se saludaron y ella le invitó a sentarse a su lado y mientras veían aquel espectáculo, comenzaron a hablar, a conocerse un poco más y lo que aquella tarde fue una casualidad se convirtió en una reunión diaria entre ellos dos, el atardecer y el mar.

Se forjó una amistad, de ésas que son necesarias tener al menos una en nuestra vida, pero que sea verdadera.

B.D.E.B.

Era…

Era…

¿Cuál es tu animal favorito?

Buena pregunta para el lunes más triste del año, aunque para mí estoy segura de que fue el lunes pasado.

Mi animal favorito era:

El que me esperaba todas las mañanas tras la puerta

El primero en darme los buenos días

El que se sentaba a mi lado mientras preparaba el primer café de la mañana

El que más se alegraba de mi regreso a casa,

aunque mi ausencia hubiera sido de diez minutos

El que corría a tumbarse encima mía en cuanto me sentaba en el sofá

Y por el contrario, corría tras de mí cuando me levantaba

Al que le encantaban mis mimos y me ofrecía los suyos cuando más lo necesitaba

El que echo de menos día a día incluso sus travesuras

El que llevo tatuado en mi piel pero sobre todo en mi corazón.

B.D.E.B.

¿Me conoces?

¿Me conoces?

Hay veces que me pregunto si la gente que tengo a mi alrededor realmente me conoce. Esa pregunta me viene rondando desde hace algunos meses, concretamente julio del 2023.
En esa fecha mi marido y yo celebramos las bodas de plata, hicimos una pequeña fiesta con los amigos más íntimos y la familia más cercana. Pues bien, mi intención era que todos supieran lo importantes que eran para mí, para nosotros, y se me ocurrió para marcar los sitios unos marcapáginas, hechos por mí y por detrás una frase » Cada uno de vosotros tiene una página en el libro de nuestra vida. Gracias por escribirla junto a nosotros «. Bueno pues a excepción de cuatro personas, el resto, incluido mi marido, me preguntaron de dónde había sacado la frase y al decir que la había escrito yo, se quedaban cómo extrañados y me decían que no conocían esa faceta mia…
¿Soy yo la que no se da a conocer? Puede ser, pero por otro lado había gente que ni se le ocurrió preguntar porque lo tenían claro.
Muchos de ellos ni siquiera saben de la existencia de este blog, y eso que en alguna ocasión comparto el enlace de alguna entrada en las redes sociales pero estoy segura de que no asocian que sea algo mío. Tampoco es algo que me preocupe, hace unos meses si que escribí una especie de cuento para darle a conocer, principalmente a mi marido de la existencia del blog «mi sitio» y me preguntó de nuevo ¿eso lo has escrito tú?…
En fin, que quizás sea yo o quizás sea que a veces vamos con tanto estrés por la vida que no nos fijamos en detalles, en cosas, en conocer, vemos lo de fuera y no nos esforzamos un poco en ver más adentro.
Yo de momento seguiré escribiendo y de vez en cuando «compartiendo» y ellos que decidan si leer o no, y referente a conocerme pues se tendrán que esforzar un poco porque creerme si os digo que soy de las que se les nota todo enseguida, quien de verdad me conoce lo sabe.
Saludos y espero que aquí me vayáis conociendo poco a poco.
B.D.E.B.

Un domingo más

Un domingo más

Aquí estoy, un domingo más, un café sentada en las rocas, el sonido del mar de fondo y el sol junto a la suave brisa haciéndome compañía.

Recargando pilas de nuevo y recordando el domingo pasado, ese día que por la mañana me fue imposible levantarme de ese sofá que me atraía cómo un imán al metal, y por la tarde al final me vine para aquí a recargar energía porque sabía que la semana iba a ser dura, aunque nunca llegue a pensar que lo sería tanto…

Hoy también lo está siendo, parece que todos los perretes que me encuentro en el paseo quieren saludarme, hasta ahora no sé si me solía pasar, quizás no te fijas en los detalles hasta estos momentos pero hoy me ha parecido que incluso habían más que otros domingos.

La verdad que ahora mismo hay tanta tranquilidad aquí que me podría pasar horas, sin ruidos, sin a malas penas gente, sola…

Pero dicen que hay que «tirar p’alante cómo los de Alicante», pues habrá que hacerlo ¿no? Poco a poco se va superando, hay ratos mejores que otros y me imagino que será cuestión de tiempo.

Ahora terminaré el paseo y voy a pasar por el vivero a comprar unas plantas. Él siempre se salía al pollete de la terraza a observar todo y ahora que ya no está he decidido poner unas jardineras y así cuando abra la cristalera no ver ese vacío que ha dejado.

Os deseo que paséis un feliz domingo y una buena semana para todos.

Saludos.

B.D.E.B.

Soñar

Soñar

Desde que nacemos tenemos ese privilegio, el de soñar.

Cuando somos bebes soñamos, sólo tenemos que fijarnos en sus caritas cuando duermen y en algún momento esbozan una sonrisa, con que sueñan no lo sabemos, pero se les ve felices.

Poco a poco vamos creciendo y nuestros sueños también, seguimos siendo niños y ya soñamos en lo que vamos a hacer en las vacaciones, esa excursión con los amigos, lo que queremos ser de mayor, y cómo no las pesadillas, pero de esas mejor no hablamos.

Llega la adolescencia y soñamos, en ese viaje de fin de curso, en esas vacaciones de verano tan deseadas, en ese primer amor, a veces correspondido otras sólo es un sueño, ¿pero qué bonito verdad?

Ya más mayores soñamos (la mayoría, no todos) en casarnos con esa persona que consideramos el amor de nuestra vida, en formar una familia, tener hijos y cuando éstos llegan soñamos en que crezcan sanos y sean felices.

Así hasta que envejecemos, y aunque aún no he llegado a ese punto, me imagino que también soñaremos con cosas bonitas, seguir con quien nos quiera cerca, que nuestros hijos, nietos y algunos incluso bisnietos, permanezcan a nuestro lado…

Toda una vida soñando, incluso estando despiertos, ahí si que soñamos con lo que queremos y soñamos bonito.

«Sueño con la brisa del mar acariciando mi rostro

Sueño con el olor del césped recién cortado

Sueño con los colores de un atardecer,

o de un amanecer

Sueño con el sonido de la lluvia,

mientras la veo caer por la ventana

Sueño con un te quiero susurrado en el oído

Y con una mirada en la que sobran las palabras

Sueño con un abrazo de los que llegan hasta el alma

Sueño con lo bonito que la vida nos ofrece

Y que a veces nos parece que es nada «

Soñar, despiertos o dormidos, pero soñar bonito.

B.D.E.B.