Viajes y compañía

Viajes y compañía

¿Cuáles son tus 10 destinos de viaje favoritos?

Hay algunos destinos que están en ese listado de «pendientes» y hasta que no los visite no puedo decir si son o no favoritos.

Después hay otros que recuerdo con especial cariño, por las vivencias de esos días, por las perdidas que me acompañaban, algunos incluso recuerdo el antes del viaje y el después, algún recuerdo traído de allí para algunas personas en concreto…

Luego están esos destinos que creo que sí, son favoritos porque los repito siempre que puedo y lo seguiré haciendo, aunque algunos con más asiduidad que otros, entre ellos hay tres que me gustan Granada, Madrid y Tenerife, tres lugares completamente diferentes pero que me enamoraron desde el primer momento, cada uno por un motivo y cada uno con su encanto particular.

Madrid tiene una visita mínima al año, aunque últimamente suele «caer» alguna más.

Granada…tengo grabado un momento de la primera vez que la visité, y aunque sea más de largo en largo, cualquier oportunidad de ir a visitarla no la dejo escapar y siempre termino embobada con ella y disfrutando como la primera vez.

Y después está Tenerife, no he podido visitarla tantas veces como me gustaría pero las tres veces que he ido he vuelto encantada, cada una de ellas en un momento diferente pero todas disfrutando cada momento, cada visita, cada rincón.

Hay una cosa que hace que los destinos sean menos importantes, la compañía, creo que es primordial en un viaje, si viajamos acompañados, que sea con una compañía grata y lo demás vendrá rodado.

B.D.E.B.

Habilidades

Habilidades

¿Qué habilidad consideras “básica”, pero la mayoría de la gente en realidad no sabe hacer?

A este le cambiaron el color del sombrero.

Pues yo creo que las habilidades básicas todos sabemos hacerlas,algunas se nos darán mejor, otras peor, pero en lo básico y ante la necesidad creo que todos aprendemos a hacer de todo.

Luego hay otro tipo de habilidades que no son necesarias y que nos gustan y nos empeñamos en ellas, algunas nos salen bien y otras no tan bien, yo por ejemplo siempre he sido muy negada para el dibujo y la pintura, las manualidades sin embargo se me han dado bastante mejor.

Luego hay otro tipo de habilidades que creo que vienen ya de «serie», como el saber hablar, escuchar, tratar con las personas, la tan nombrada empatía… quizás esas habilidades también son básicas y no todo el mundo las posee, me consta, y quizás eso sea peor porque esas cuando uno no las tiene y si no pone empeño en ellas, son más difíciles de aprender que las otras.

Además hay algunas habilidades que si no nos enseñamos a hacer o se nos resisten, hay maquinitas que son capaces de hacerlas por nosotros, pero sin embargo las otras de las que he hablado, esas solo podemos hacerlas nosotros, no hay máquina que nos sustituya y pueda hacerlas por nosotros, nos toca, no solo que nos lleguen innatas si no, que le pongamos también ganas de   potenciarlas.

Así al final lo que tenemos que hacer es ponerle empeño, ponerle ganas y al final todo sale, aprendemos y mejoramos.

B.D.E.B.

Paul Alone – Quería
Las cosas pasan por algo…

Las cosas pasan por algo…

¿Crees que todo pasa por algo?

La cantidad de veces que he escuchado esa frase en los últimos tiempos, «todo pasa por algo». Creo que de tanto escucharla casi que me la he ido creyendo o quizás ya me la creía de antes, no sabría decir.

En ocasiones creo que sí, que todo pasa por algo, pero también es cierto (ya lo hablaba el otro día) hay muchas casualidades y puede ser que también eso tenga que ver, que creamos que todo pasa por algo y pueda ser una casualidad.

Cuando empezó todo hace un año,tenía ganas de terminar rápido, quería una solución ya y zanjar todo, así qué a pesar de lo que todos me decían yo no hice caso y casi quise «vender mi alma al diablo» por terminar la historia, aún así, las otras partes no quisieron y más adelante supe que hubiera cometido un gran error, mientras todos me decían que «las cosas pasan por algo».

A día de hoy no sé si es así, o fue casualidad, pero puede ser que aún sabiendo las cosas lo volvería a hacer, cuando uno tiene ganas de acabar, de cerrar un asunto, lo único que nos importa es la paz que eso nos va a traer, pero si no depende de ti solo, no se puede hacer nada y nos queda ese consuelo de que «las cosas pasan por algo».

B.D.E.B.

Melendi y Ha*Ash – Destino o casualidad
Cómo decirte…

Cómo decirte…

Sugerencia de escritura del día
¿Qué frase de una canción se te quedó grabada para siempre?

Esta es la tercera entrada con este mismo título, pero reconozco que ayer (ya era hoy) cuando leí esa pregunta, no podía venirme otra frase a la cabeza que esa «cómo decirte que me has ganado poquito a poco, tú que llegaste por casualidad…» de la canción de Amaral. Hace ya un tiempo le dediqué una entrada y hoy pues tenía que hacerlo también, porque aunque puedan haber otras frases y otras canciones, esta significa mucho para mí.

Esta frase, junto a esta canción marcó una época muy especial para mí, a la vez que dura también bonita porque hubo gente que llegó a mí por casualidad y se quedaron, y siguen estando, la última vez que la utilicé en una entrada también iba dirigida a otra persona que llegó para quedarse.

Y es que es bonito que las pesonas lleguen a ti ¿verdad?, te vayan ganando poquito a poco, sin prisas, con hechos, con saber estar de una manera u otra, perosonas que siempre tienen una palabra amable, que ofrecen su hombro para llorar, que tiran de ti pero que también comparten y disfrutan de lo bueno contigo.

Por algún motivo siguen llegando por casualidad esas personas, me siguen ganando poquito a poco y a veces quizás no se lo diga lo suficiente, no sé si es un no atreverse o quizás porque creemos que ya lo saben. No siempre se encuentra la palabra exacta, la forma correcta de decir las cosas pero debemos de decirlas.

Como siempre digo, bonitas casualidades que nos pone el destino en nuestro caminar, caminos que se cruzan para hacer el paseo un poquito mejor.

B.D.E.B.

Amaral – Cómo hablar.
Mi sueño, primera parte

Mi sueño, primera parte

¿Cuál es tu sueño más grande?

Tal día como hoy hace veintiún años, era martes. Tocaba de nuevo revisión, monitores, y todo me decía que esta vez no volvería a casa, me quedaría allí.

Yo me encontraba bien, sin ningún síntoma raro, sólo un calor horrible y un sueño, mi gran sueño, con ganas de cumplir.

Llegué allí, me acompañaron a la sala me tumbé y al poco tenía esa enorme tripa llena de cables, mi mirada se cruzó con la suya, me cogió de la mano y allí nos quedamos a solas mientras las máquinas se encargaban de registrar movimientos, latidos, etcétera…

Después otra sala, ya con un doctor, esa misma sala en la que años atrás me dieron la peor de las noticias ¿coincidencia? Puede ser, a veces el destino es así de «puñetero», quizás debía de olvidar ese mal momento, aunque creo que eso no se olvida nunca, a día de hoy casi recuerdo la ropa que llevaba esa primera vez, recuerdo el camino hasta la puerta, un pasillo que se me hizo interminable…pero regresemos a lo bonito.

El médico indicó que había llegado el momento, que no había que esperar más, había llegado el día y tenía que quedarme allí para que ese gran sueño se convirtiera en realidad.

A continuación, eran las doce del mediodía, me pasaron a una habitación, ropa cómoda, goteros, cables para monitorizar todo, de nuevo su mano sujetando la mía y al cabo de un rato dolor, un dolor que se repetía cada vez un poco más continuo pero no importaba, todo me decía que valdría la pena.

Pasaban las horas y el dolor cada vez era más fuerte, no chillaba pero alguna lágrima se escapaba en silencio, mi mirada se cruzaba con la suya y veía su sufrimiento de ver el mío, creo que lo sentía de distinta manera pero notaba que estábamos juntos en esto.

Sobre las cinco de la tarde avisaron al anestesista, llegaba el momento de aliviar un poco. Tardó un ratito pero a las seis, estaba allí y con una delicadeza que agradecí enormemente, me puso la «bendita» epidural y continué el proceso pero sin esos terribles dolores. Pero por algún motivo, esa personita que había dentro de mí, se movió y se subió más de la cuenta y a partir de ahí cada intento fue inútil.

Recuerdo que en un momento dado se escuchó un sonido extraño, vinieron rápidamente la doctora y dos enfermeras, me asusté, revisaron y todo estaba en orden, solo era un cable que se había soltado, lo colocaron en su lugar y allí continué, desesperada ya porque aunque no había dolor necesitaba saber que esta vez todo iba a ir bien. Todos me decían, «a la tercera va la vencida» pero yo necesitaba saber que era verdad, que mi gran sueño se cumpliría.

El martes veintiséis de julio estaba llegando a su fin, era cerca de las doce de la noche cuando me dijeron, «vamos a esperar una hora más, ¿te hace mucha ilusión parir?», a lo que contesté que no, y me dijeron que si en una hora no nacía iríamos a quirófano…

B.D.E.B.

Carla Morrison – Soñar.