13 de marzo del 2020

13 de marzo del 2020

13 de marzo del 2020, salieron los niños del colegio y recibimos una circular, al día siguiente iban a declarar el estado de alarma y de momento no habrían clases presenciales hasta nuevo aviso, recibiríamos instrucciones para realizar las clases online mediante «zoom». Hasta entonces no había oído hablar nunca de esa plataforma y que familiar se hizo a partir de aquel día…

Asustados nos fuimos a casa y ahí comenzó todo, aunque ya semanas atrás se oían cosas y hasta el día siguiente 14 de marzo, no se decretó el estado de alarma, para mí el confinamiento comenzó ese día.

Días de tristeza, lo principal de ver en las noticias cómo avanzaba todo, la cantidad de enfermos, de personas en la UCI, el agotamiento e impotencia de los sanitarios, tantas cosas… El miedo a que se contagiaran nuestros mayores, nuestros hijos, nosotros, muchos miedos.

Se me hizo muy difícil el no poder ver a la familia, a los amigos, el no poder despedirme de mi tía favorita, de no poder estar con mi prima en esos momentos tan duros, más que a través del teléfono.

¿Hubo algo bueno? Pues dicen que al mal tiempo buena cara, y todas las tardes a las ocho hacíamos una videollamada por el famoso «zoom» con las tres parejas de amigos que formábamos el grupo,  para tomar algo y contar cómo «había ido el día «

Ahí empecé a teletrabajar (una de las cosas buenas que me trajo aquello) y mientras, controlaba las clases que hacían los niños por la plataforma.

Fueron meses muy duros, recuerdo el primer día que nos juntamos la familia después de meses, fue en la terraza de un bar y mi hijo pequeño tenía hasta miedo de besar y abrazar a sus abuelos porque no quería «contagiarles» nada, a pesar de estar bien de salud, puesto que no había salido de casa.

Y el primer encuentro con los amigos, ese abrazo con mi amiga con lágrimas en los ojos, no debíamos, pero tampoco podíamos contenernos, era muy necesario.

Nunca llegué a pensar que aquello durase tanto, perdimos un año de vida, pero no me quejo, hay muchísima gente que la perdió toda o perdió a quien le daba significado a la suya.

Decían que de esa experiencia saldríamos convertidos en mejores personas, el tiempo ha demostrado que no…quien era bueno lo sigue siendo y quien no lo era pues así sigue.

Cuatro años después miro hacía atrás y me quedo con lo poco bueno que hubo y lo malo lo dejo en el recuerdo, nunca en el olvido.

B.D.E.B.

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