Injusticia

Injusticia

¿Qué te saca de tus casillas?

Ellos tienen el poder y los platos rotos los pagan el resto, los indefensos, los que no tienen culpa de nada y terminan sufriendo en su piel todo lo que han provocado los de arriba.

El de arriba, el que tiene el poder y su séquito junto a otros semejantes a ellos tienen sus diferencias, entran en guerra y los ciudadanos de a pie son los que sufren las consecuencias, entre ellos miles de niños, indefensos, aún no han empezado a vivir y ya les han quitado tan preciado bien. Y si tienen la suerte de salir de esa, el recuerdo les perseguirá el resto de sus días.

Aunque a veces estas personitas no es necesario que vivan una guerra para sufrir cosas horribles en su propio ¿hogar? Tantos niños maltratados, física o psicológicamente, a cual de las dos peor. ¿Hicieron algo para merecerlo? Sólo nacer en el lugar equivocado, pero eso tampoco depende de ellos…

Esas y otras injusticias es lo que hace que me hierva la sangre, no puedo con ellas y aún me enfada más saber que no está en mi mano el poder remediarlo.

Y si tengo que decir algo que es más fácil de evitar, es estar hablando frente a alguien, que das por hecho que te está escuchando y de repente te dice algo que nada tiene que ver con lo que estás contando, eso también me saca de mis casillas. Pero es que no todo el mundo sabe escuchar.

Que tengáis una buena semana y nadie venga a sacarnos de nuestras casillas.

B.D.E.B.

Culpable!

Culpable!

Culpable!
De dejar que tu mirada me calara hasta el alma
Que tu sonrisa me conquistara
Y tu beso me enamorara
De que aquella noche fuera la primera
Y también la última…

Culpable!
De permitir que llegaras tan lejos
De darte todo
Lo más preciado
Mi  corazón fue tuyo aquella tarde
Y a la vez, robarte el tuyo

Culpable!
De querer vivir una vida junto a ti
Compartir mil aventuras
Mil atardeceres y mil amaneceres
A tu lado, abrazados
De miradas cómplices
De reir, de llorar
Juntos…

Presa, de mis sentimientos
En la prisión de tu cama
Me torturas con tus besos
Con tus caricias
Tus susurros al oído

Culpable de por vida
¡Benditas torturas!

B.D.E.B.

Un mes

Un mes

Ayer hizo un mes, que este pequeño llegó a mi vida, a mi casa, para llenarla de nuevo de travesuras y alegría.

Desde que llegó, todo cambió por completo, mis lágrimas ya son ocasionales (puedo volver a hablar de él sin derramarlas a cada momento), mis mañanas vuelven a estar acompañadas y mis siestas también…

De nuevo tengo a quien me persigue a cada momento por cada habitación de la casa y quien se tumba detrás de esa puerta que cierro.

Quien reclama de mis mimos y me corresponde con los suyos.

Vuelvo a tener unos ojillos mirándome fijamente cuando me siento en el sofá, para tardar pocos segundos en venir a apoyar su cabecita en mi pierna.

De nuevo oigo esas patitas cuando corretea para jugar o para venir a donde yo me encuentro en ese momento.

Cuando llego a casa, me vuelven a recibir dando saltitos de alegría, reclamando una caricia y parece que te pregunte ¿por qué has tardado tanto en volver?

De nuevo en el suelo vuelven a haber huellas…de mi corazón nunca se van a borrar.

Pequeño Ares, llegaste para iluminarme de nuevo.

B.D.E.B.

¿Niño o niña?

¿Niño o niña?

Esta tarde-noche me han invitado unos amigos a una «fiesta de revelación de género» (ahí queda eso). Por si alguien no sabe de qué va el tema (reconozco que yo me he enterado no hace tanto) se prepara una fiesta, habitualmente algún amigo/a de la pareja o algún familiar (se supone que quién lo prepara es el único que lo sabe), para conocer el sexo de la criatura que viene en camino.

Hasta ahora sólo había asistido a alguna «baby shower» (otra de las cosas que en mis embarazos no existían, o yo no las conocía al menos) y ahora pues antes de esta fiesta se hace la otra también, lo que me lleva a pensar que hay que ver lo que nos gusta un evento…

Todo esto me llama mucho la atención, quizás porque yo he vivido estas situaciones de otra manera muy distinta, creo que cada cuál así lo hace, diferente del resto. Para la mayoría un embarazo es algo que nos trae alegría, pero hay para otros tantos que es justo lo contrario, y tan respetable es una cosa como la otra.

En mi caso los he vivido con la alegría de esperar deseosa de que llegue esa nueva vida, pero también con el miedo a qué no llegara… cosa que hace que no disfrutes del todo de esa alegría. Poco iba a pensar yo en hacer una fiesta hasta que no naciera y supiera que todo estaba bien, me daba igual si era niño o niña (aunque siempre se tienen preferencias), lo único que quería era que ese embarazo llegara a buen termino y que la criatura naciera sana, y ahí en ese momento poder celebrarlo con todo el mundo. Me imagino que experiencias anteriores que marcaron mucho, y tener que guardar reposo, pues tuvo bastante que ver en todo ello.

Pero como todo avanza y las cosas se ponen de moda pues ahora toca esto, y me parece fabuloso que se disfrute de esta manera y si se tiene que hacer una fiesta pues bienvenida sea, porque a fin de cuentas así tendría que ser, disfrutarlo desde el primer momento en que te enteras de qué vas a ser mamá, o papá, porque ellos también lo viven y se emocionan igual que nosotras.

Así que esta noche, sea lo que sea, azul o rosa (no entenderé nunca lo de los colores, pero así sigue siendo) estaré feliz de compartir esa alegría con los futuros papas y con muchas ganas de ver la cara de mi futuro sobrinito/a, no de sangre pero si de corazón.

B.D.E.B.

Tú…

Tú…

Describe un encuentro fortuito con un desconocido que te haya marcado positivamente.

Apareciste aquella noche para secar mis lágrimas y allí seguiste día tras día, noche tras noche,  citas a ciegas de confesiones. Contigo aprendí a compartir sentimientos, a no guardar nada que doliera, me diste esa confianza que necesitaba y que nunca antes había conseguido tener.

Cuantas confesiones, cuantos desahogos. Tantos días que me escuchaste llorar y tan pocos reír y ahí seguiste, apoyándome, consolándome, intentando que mis lágrimas se convirtieran en sonrisas, que el dolor fuese menor, aliviarlo con tus palabras.

Tan lejos y tan cerca…

Siempre escuchando y pocas veces me hablabas de tí, creo que quizás mi dolor hacía que no pensaras en el tuyo. Nunca me lo dijiste pero sé que sufrías, lo presentía en tus palabras y sin embargo no recuerdo un día que no intentaras animarme.

Aquel desconocido, que al igual que  llegó, sin apenas hacer ruido, igual se marchó, cuando supo que ya todo estaba bien, que mis lágrimas a partir de ese momento serían de felicidad.

¿O fui yo la que se marchó?

Nunca me perdonaré ese alejamiento…

Siempre un desconocido para mí y sin embargo tú has sabido hasta el mayor de mis secretos.

B.D.E.B.