El monte Benacantil

El monte Benacantil

¿Cómo mejorarías el lugar donde vives?

Foto: Roberto Aracil – 1983

Seguramente en mi ciudad, como en tantas otras, hay muchas cosas por mejorar pero cuando estás encantada con ella pues quizás no sabes en que podrías mejorarla.

Recuerdo de niña, cuando a cada domingo íbamos al pueblo a visitar a los abuelos (a unos pocos kilómetros de la ciudad), cuando volvíamos por la tarde-noche, lo primero que divisaba era el monte Benacantil con el castillo de Santa Bárbara coronando. Era una sensación de haber llegado ya a casa, a mi hogar.

Esa misma sensación la he seguido teniendo ya de adulta y a día de hoy la sigo teniendo, ahora quizás también por el «miedo » a la carretera, cuando llegas a tu ciudad te relajas un poco y para mí ese monte y castillo son el símbolo de la ciudad, de llegar de nuevo a casa.

Y como comenté en la entrada del puig campana, aquí os dejo la leyenda de «la cara del moro» espero que os guste.

«La leyenda de la cara del moro narra la historia del príncipe musulmán Ben-Abed-El Hacid, quien vivía en la fortaleza del Benacantil junto a su hija, Zahara. Ben-Abed era un hombre malvado y codicioso, cuya única preocupación era su riqueza y su hija. A pesar de sus intentos de encontrarle un marido a Zahara, esta se enamoró de Fernando, el hijo del enemigo cristiano de su padre.

Cuando Ben-Abed descubrió la relación entre Zahara y Fernando, decidió casar a su hija con el sultán de Damasco. Ante la negativa de Zahara, su padre la golpeó y ella confesó su amor por Fernando. Ben-Abed le prometió a su hija que mataría a Fernando y que nunca permitiría su unión. Después de una serie de eventos, Ben-Abed propuso un pacto a Zahara: si las laderas de Benacantil amanecían cubiertas de blanco, le permitiría casarse con quien quisiera; de lo contrario, tendría que obedecerlo hasta su muerte.

A la mañana siguiente, Zahara vio que los almendros del monte estaban en flor, aunque no había nevado. Sin embargo, llegó tarde para salvar a Fernando, quien ya estaba muerto. En su intento por salvarlo, ambos cayeron al precipicio y murieron. Al presenciar la tragedia, Ben-Abed también se lanzó al acantilado y murió, quedando su cuerpo atrapado entre los riscos.

Al día siguiente, la gente descubrió que la roca del monte Benacantil había tomado la forma de la cara de Ben-Abed, y se propagó la creencia de que había sido castigado divinamente, con su rostro quedando eternamente expuesto a los elementos naturales.«

B.D.E.B.

Sentimientos (aún) a flor de piel

Sentimientos (aún) a flor de piel

Es curioso cómo a veces, cuando uno piensa que está bien que las cosas han pasado y que ahora queda ese recuerdo bonito nada más, de repente alguien con un solo abrazo te hace recordar que no está todo tan superado cómo creías.

Y es que a veces esos sentimientos están ocultos, parece que esté todo superado y sólo alguien que ha pasado antes por lo mismo que tú, o quizás que sepa ver bien tus ojos, incluso a través de las gafas de sol, o simplemente lo perciba y sólo le hace falta decir, «ven déjame que te de un abrazo» y te quedas sorprendida porque ese abrazo ha hecho fluir de nuevo todo ese sentimiento, ese dolor que sigue ahí, un poco más oculto como para que no se vea a cada momento, pero latiendo lo suficiente para salir en un momento determinado.

Lo más curioso de todo es que sea una persona, menos cercana que un amigo o que un familiar, la que haga que todo eso fluya, quizás porque ella también ha vivido muy de cerca lo que tú estás viviendo y sabe que aunque a veces tengamos ratos buenos, intentemos ser fuertes, no todo está olvidado.

Pero bueno, hay que seguir adelante y quedarse con los bonitos recuerdos y quien sabe, quizás dentro de poco un abrazo no hará que las lágrimas vuelvan a tus ojos.

B.D.E.B.

Un beso al cielo

Un beso al cielo

Hoy he recibido una mala noticia, alguien que conocí hace ya muchos años ha fallecido repentinamente y siendo aún joven, 54 años.

Aunque la relación no era cercana, sabía de él por terceras personas, pero siempre que pasa algo así te plantea muchas cosas.

Yo lo conocí en mi primer viaje a Venezuela, siempre estuvo pendiente de que lo estuviera pasando bien, de si los sitios que visitábamos me gustaban, la comida… fue un buen anfitrión y reconozco que la despedida fue un poco triste, aunque le invitamos a venir a España, que aquí tenía su casa, nunca llegó a venir, pero siempre que recuerdo aquel viaje me acuerdo de él, de su atención, de sus bromas.

Y cuando recibes noticias así, aparte de entristecerte, siempre da que pensar, casi de tú misma edad, una vida sana, hoy estás aquí y mañana…quien sabe.

Así que una vez más me reitero en que tenemos que disfrutar de cada momento que nos brinda la vida, cada día que pasa es un día menos que tenemos y lo que hoy no disfrutamos mañana no lo podemos recuperar.

Un beso al cielo Isra, ya estarás reunido con tu viejito Ali y con «Tato» que trío tan estupendo.

B.D.E.B.

Tú ríes…yo lloro

Tú ríes…yo lloro

Tú ríes…yo lloro

Tú te diviertes y no ves más allá de eso

En ese momento todo es gracioso, divertido, alegre

¿Y en el otro lado?

¿Pensaste qué hay allí?

Yo te lo digo

Lo gracioso es serio

Lo divertido es aburrido

Lo alegre es triste…

Tú ríes…yo lloro

Nunca lo podrás entender

Para eso hay que estar del otro lado

Del lado de la preocupación

Del lado de mirar el reloj

De ver si alguien aparece por la puerta

Si llega un mensaje

Una llamada…

Pero tú estás del lado cómodo

Tú ríes…yo lloro

Y un día no entiendes el malestar

Porqué perdí la sonrisa

Ya no hay caricias

Ni miradas profundas

Ni palabras bonitas

Tú lloras.

Mis lágrimas se agotaron…

B.D.E.B.