Mi tío

Mi tío

Dinos las personas que admiras y de las que te gusta recibir consejos…

Admiro a mucha gente, a aquellos que a pesar de lo que les venga encima pelean por sacar a flote a los suyos, a quienes le sonríen a la vida, quienes respetan, quiénes dan sin esperar nada a cambio y intentan hacer mejor la vida de los demás.

Y ahora hablaré en pasado,  porque así era uno de mis tíos, hermano pequeño de mi madre y una excelente persona.

Kiko le llamaban, ese era su nombre para todos, creo que por Francisco sólo lo conocían los «organismos oficiales» porque nunca escuché a nadie llamarle así.

Un hombre con una sonrisa eterna dibujada en su cara, una sonrisa que te contagiaba al minuto de estar a su lado. Era gracioso, amable, cariñoso y bromista y muy muy buena gente.

Al fallecer mis abuelos, él se quedó (les compró a sus hermanos) la casa de ellos, ese caserón en mitad del campo del que he hablado alguna vez. El seguía teniendo allí conejos, pavos, gallinas y cuando íbamos un domingo seguía la costumbre de hacer para comer un arroz a la leña.

Podías llevar a cualquier persona contigo, mi tío los trataba cómo a un sobrino más, y al despedirse siempre les decía, «aquí tienes la casa del tío Kiko para cuando tú quieras volver, me llamas y esta es tu casa»

¿Su consejo? Disfrutar de la vida todo lo que se pudiera, salir a bailar con tu pareja cada vez que fuera posible y disfrutar de la familia.

Adoraba a su familia, nos adoraba a todos y cuando íbamos con un sobrino nuevo para que lo conociera (él vivía en el pueblo y venir a la ciudad no le gustaba nada) sentía la misma emoción que si de un nieto suyo se tratara.

Siempre, siempre, nos hacía reír, menos un día que me hizo llorar, el día que se marchó…

B.D.E.B.

Feliz día, feliz vida

Feliz día, feliz vida

Photo by u0110u1eb7ng Hu1ed3ng Phu00fac on Pexels.com

Hoy cumple dieciocho años una persona muy especial, alguien que conocí siendo una niña y ahora es toda una mujer, preciosa por fuera pero más bella si cabe por dentro.

A pesar de su juventud es luchadora, le pone muchísimas ganas a todo lo que hace, es buena, responsable, amable, cariñosa, amiga de sus amigos… la lista de calificativos sería enorme para describirla, ella es hija de una pareja de amigos que son cómo familia, su madre (alguna vez he hablado de ella) sólo con mirarme sabe de mi estado de ánimo, me atrevería a decir más que ninguna otra persona.

Su gran sueño es ser veterinaria y estoy segura de que lo conseguirá porque el amor que tiene hacia los animales es también infinito y con su perseverancia seguro que consigue todo lo que se proponga.

Hoy mientras le escribía unas letras, porque los dieciocho siempre son especiales, (aún recuerdo este año en nochevieja que la pobre se quedó chafada por no poder ir a la discoteca por a malas penas unos meses), me acordaba de todo lo que hemos pasado desde que la conocí.

Al principio ella y mi hijo mayor se llevaban «a matar», cada vez que nos juntábamos era una pelea continúa, sin embargo ahora…mi hijo siempre dice que es cómo una hermana, me consta que el cariño es mutuo, son muy buenos amigos cosa que en los principios nunca lo hubiéramos imaginado, ni su madre ni yo.

Y es que cómo siempre digo hay amigos que son más que eso, y con ellos hemos compartido tantas risas y tantos llantos (de estos últimos más de los que nos hubieran gustado), pero la vida es así, nos pone gente en nuestro camino, gente que nos complementa, que son los que te ayudan a sobrellevar esas situaciones dolorosas.

Gente que quiere a tus hijos y los trata como si fueran suyos y tú haces lo mismo. Son niños que has visto crecer que has cuidado que has protegido, que has acompañado. Has celebrado cada cumpleaños y los ves convertirse en aquello que desean.

Y ellos hacen lo mismo contigo, aunque sean jóvenes se acuerdan de ti, te mandan un mensaje de felicitación o de apoyo en los momentos duros, te abrazan, sonríen al verte y se alegran de tu felicidad.

Hoy es un día especial para ella, para sus padres y hermana y por supuesto para mí, verla crecer es una de las cosas más maravillosas que me sigue ofreciendo la vida.

B.D.E.B.

Mi gente

Mi gente

Photo by Pixabay on Pexels.com

¿Qué hace que te centres en la vida?

Cuando en algún momento no he sabido que rumbo tomar, cuando en alguna ocasión he tenido ganas de salir corriendo o de tirar la toalla, siempre he pensado en «mi gente» y me he vuelto a centrar, a enfrentarme a las circunstancias, a esa expresión de «coger el toro por los cuernos».

A ellos les debo mucho, tanto a familia como a amigos, ellos son los que hacen que la vida tenga sentido y los que cuando las fuerzas flaquean te ayudan a sostenerte.

Por ellos termino centrándome y sigo hacia delante, porque quiero que me vean bien y no quiero que sufran por «mi culpa» y así es cómo todo vuelve a tomar sentido.

Habrá quien piense que las cosas hay que hacerlas por uno mismo, pero yo sinceramente las hago por ellos, que al final también repercute en mí, porque si ellos están bien, yo también lo estoy.

Como siempre digo, los que siempre están, los que me quieren y respetan mis decisiones, los que me apoyan y me aguantan cuando yo misma no lo hago, los que caminan a mi lado a lo largo de la vida, sin soltarme de la mano.

B.D.E.B.

Emocionar(se)

Emocionar(se)

Soy una persona que se emociona fácilmente, cualquier gesto hecho con cariño (porque se nota) un abrazo, una caricia, una simple sonrisa o unas palabras, son suficientes para sacar mi lado sensiblero y que se escape alguna lágrima, también soy llorona, qué le vamos a hacer…

Creo que quizás por eso, cuando hablo de algún recuerdo por aquí, lo hago con cariño y intento expresar esos sentimientos que me llegan de ese momento, ese lugar, esas personas. Se que a veces os llegan a algunos porque me lo decís,  y para mí es una alegría porque cuando cuento algo cara a cara, el que está enfrente se da cuenta enseguida de lo que siento porque tengo algo, no sé si una virtud o un defecto, y es que se me nota todo demasiado en el rostro, en la mirada. Pero cuando lo escribes, es distinto, no sabes si llega o no.

Otras veces son relatos y ahí si que es un poco más complicado, porque cuando es algo que no has vivido, aunque tengan siempre algo que ver contigo, situaciones similares, historias conocidas o que una parte de esas letras te describan a ti o a alguien cercano. Ahí es cuando no sé si va a llegar a emocionar, aunque cuando yo lo lea y relea me emocione, se me escape alguna lágrima, porque no se trata sólo de emocionar, también emocionarse…

Todo esto viene porque hoy compartí algo que escribí aquí hace unos meses, en una de las redes sociales, y aunque me consta que emocionó en su momento, yo también me emocioné mientras lo escribí, cuando ves que le llega a la gente, en parte te alegra (aunque no me guste hacer llorar).

Y es que emocionarnos es lo que nos hace sentir que estamos vivos, tanto si reímos como si lloramos.

Y si tenemos que elegir pues mejor reír y si lloramos que sea de alegría.

Un fuerte abrazo y feliz mes de las flores.

B.D.E.B.