Hace ya unos pocos (o muchos) años, cuando comencé a moverme en estos sitios virtuales, como en alguna ocasión he hablado comencé a chatear, siempre es la misma sala del irc hispano y prácticamente con la misma gente.
La primera vez que entré tuve que ponerme un «nick» y casualmente un amigo mío que era venezolano (sigue siéndolo porque vive, aunque lo de amigo quedó en conocido…), para meterse conmigo me llamaba sifrina, porque decía que era un poco «pija», que ni lo he sido ni lo soy, pero era su forma de meterse conmigo, el caso es que al tener que ponerme un nombre utilicé ese aunque lo acorté a «sifrin» y con ese nombre entré y me conoció la gente y aún cuando nos juntamos en ocasiones pues siguen saliendo nuestros «nicks» a relucir.
Cuando cree este blog, justo siguiendo por aquí a uno de aquellos amigos, en un principio pensé en ponerme ese alias, pero final decidí crearlo con mis iniciales, quizás porque sean más reales, porque son más «yo» y aquel nombre aunque me trae muy buenos recuerdos, de excelentes personas y me atrevería a decir que una de las mejores épocas vividas, quizás no quería que esto fuera una continuación de aquello, aunque el inicio sea bastante parecido, así como las razones.
Aquí soy B.D.E.B. o Blanca si lo prefieres, no hay alias, ni «nick» soy yo y muchas veces sabéis más de mí que gente que tengo a mi alrededor.
Hace unos meses, poco antes de que acabara el año 2023, las cosas se empezaron a torcer y no pasaba por un buen momento, a otras cosas se unió la enfermedad del peludo y bueno, aunque el día 31 pedí mi deseo, sabía en el fondo que el 2024 no iba a ser mi mejor año.
Y así fue, empezó de la peor manera, tal como me había imaginado, y no continuó mejor, la muerte del peludo, después el problema con la pierna, problemas familiares…los dos primeros meses horribles aunque intentara ponerle «al mal tiempo buena cara» como suelen decir.
Después llego marzo con un rayito de luz, y parece que a raíz de ahí, salgo alguna cosita todo iba mejorando. Empezaron a arreglarse algunas cosas, mi estado de ánimo también mejoró bastante (aunque tenga mis ratitos), salvo mi pierna que sigue igual y no dan con la tecla, el resto poco a poco ha ido volviendo a su sitio y yo a mi zona de confort y a rozar de nuevo la felicidad.
Pero cuando de nuevo empieza a ir todo bien, me da un poquillo de miedo. Parecerá absurdo, pero así es, ya en una entrada de hace unos meses hablaba del refrán «una de cal y otra de arena», pues de eso se trata, es como si estuviera alerta a ver que es lo que viene ahora. Tengo claro que no se puede vivir así, con miedo, temer a un problema antes de que llegue, de que ni siquiera asome, pero imagino que será porque hay algunas cosas que están como dormidas, pero están, que en cualquier momento despertarán y de nuevo se arruinará este momento, ese es mi miedo.
Llevo un par de días pensando en ello, quizás porque el otro día recibí una buena noticia y es que el chiquitín de Ares en breve va a tener una compañera de juegos que ya os presentaré, cuando me lo confirmaron que en unos días estará aquí fue una gran sorpresa y ayer que la conocí aún me alegró más, aunque reconozco que va a ser un torbellino, mucho más que él, pero estoy feliz de que venga a aumentar la familia.
Así que entre la llegada de Hera (así se llama), a sólo unos días de marcharme al camping, el viaje a Andorra también próximo y algunas cosas más, es como decir ¿todo esto es para mí?, ¿tantas cosas y tanta gente bonita alrededor?
Ojalá sea por mucho tiempo que dure este momento, y que sigan llegando cosas así y gente así, pero quizás porque estoy acostumbrada ya a que después de lo bueno llegue lo malo, tengo un poco de miedo…
Hoy de nuevo, mientras venía en el coche, ha sido una canción la que me ha dejado pensando, porque creo que tiene bastante razón.
Normalmente cuando alguien cercano hace o dice cualquier cosa hacia nuestra persona, es cuando más emana ese sentimiento de amor, de querer a esa persona, es probable que se lo digamos, o nos lancemos a darle un abrazo, un beso, o simplemente le miremos directamente a los ojos dibujando en nuestro rostro una gran sonrisa de felicidad.
Por el contrario, cuando esa persona está irritable, cuando parece que esté enfadada con el mundo, en ese momento, lo primero que nos nace quizás es apartarnos un poco, por si acaso explota y nos da a nosotros (es un decir, odio la violencia).
Pues la mayoría de veces, es justo en ese momento, cuando seguro que más necesita de ti, de tu compañía, de que le escuches, seguramente no te dejará ni hablar, pero es que en ese momento necesita sólo eso, desahogarse, pasado un rato te pedirá consejo o tu opinas, pero no en ese momento.
Muchas veces cuando estamos mal, el carácter se nos agria, estamos insoportables y no siempre nos damos cuenta en el momento, nos enfadamos con el mundo entero porque no estamos bien, y nos gustaría estarlo…pero no podemos.
Y en ese preciso momento que no nos aguantamos ni nosotros mismos (a mí también me pasa bastante a menudo), llega esa persona a quererte, a darte esa mano para ayudarte a levantarte, ese hombro para llorar, ese abrazo que necesitas y a calmar esa ira que tienes dentro.
Parece contradictorio, pero realmente es así, y no siempre la gente lo hace porque es más fácil querer a alguien alegre que malhumorado, pero este último es quien más lo necesita.
La verdad que la pregunta de hoy da para mucho, realmente hay tantas cosas que cambiaría que la entrada se haría larga y pesada seguro. Así que voy a decir sólo dos cosas, aunque me centraré en una sola.
Lo primero que cambiaría sería a quiénes tienen el poder de cambiar algunas cosas y no lo hacen, quizás con ese cambio podríamos arreglar un poquito el caos, o quizás quiénes subieran al poder harían como la mayoría, pensar sólo en su propio bienestar…
Y como de estos temas no me gusta hablar y prefiero no hacerlo, iré a otra cosa que cambiaría, los estereotipos de belleza y corporales.
Casualmente, mientras iba en el coche, estaba escuchando a un cantante que no conocía «Andrés Suárez» y ayer a través de la entrada de nuestro amigo «el Onironauta» descubrí (os dejo la música abajo, es una colaboración), y justo habla de la belleza natural, así que me he decidido a escribir sobre ello.
Desde pequeñitos, casi sin darnos cuenta, empezamos incluso nosotros mismos a condicionarles, «come más que estás muy flaco», «no comas tanto dulce que te vas a poner gordo»…y luego están los mismos niños en el cole, que aunque intentamos inculcar que deben de respetarse y no meterse con uno u otro por su aspecto físico, no siempre lo hacen y el estar gordo, o flaco, llevar gafas, ser más bajito y un montón de cosas más, suele ser un motivo de mofa entre ellos, a veces inocentemente, otras no…pero de una forma u otra, a la persona le hacen daño, en ocasiones demasiado.
Y todo esto puede llegar a derivar en problemas más graves, incluso cuando se les inculca desde casa que hay que estar delgado, cuidarse, a veces para los adolescentes sobretodo, termina siendo una obsesión y no siempre acaba bien la cosa.
De más mayores igual, ¡que ojo! está claro que hay que cuidarse por la salud, pero hay mucha gente adulta que aún gastando una talla adecuada se obsesionan en que tienen que adelgazar y creo que las obsesiones nunca son buenas.
A veces tendríamos que fijarnos en que habemos mucha más gente «del montón» que modelos en el mundo, y que hay que cuidar nuestro aspecto y salud pero sin llegar a obsesionarse con ello.
Quizás sea porque yo sea de las «del montón» más bien rellenita que flaca y necesito ya de gafas 😅, pero creo que hay que fijarse más en la belleza que hay dentro de cada uno, no me sirve de mucho una cara y cuerpo bonito si no te tratan bien, si no te llegan, unos ojos claros pero vacíos, unos brazos fuertes que no abrazan, unos labios carnosos que no besan con pasión…
Soy de cara lavada, de ropa cómoda sobretodo al llegar a casa, de zapatillas en lugar de tacones y ante todo, de gente sencilla como yo.
Mis brazos no son tan fuertes ni firmes como las chicas de las revistas, pero abrazan de corazón, es lo que hay…