Disfrutar el día

Disfrutar el día

Comenzamos el día en la cocina,  unas hojitas de cilantro, un par de dientes de ajo, un huevo y una pizca de sal ( no soy de cucharaditas, siempre a ojo), unas gotitas de limón y trituramos, cuando esté listo, empezamos a añadir el aceite, sin dejar de batir, mitad girasol y mitad de oliva (de las aceitunas y la almazara de mis compadres),empieza a tomar forma, a endurecer y «c’est voilà» ,una deliciosa mayonesa de cilantro.

Llegas a casa de los amigos y te reciben con la mayor de sus sonrisas, abrazos y besos, mientras tomamos algo fresco se comienzan las brasas, hoy toca parrilla y no puede faltar la «tira de asado» (churrasco) para mi querida amiga, que no sé si alguna vez lo dije, es argentina. Aunque está españolizada ya, lleva más tiempo aquí que en su tierra natal, adora también las cosas de allí y en una barbacoa, si se la quiere hacer feliz, una tira de asado ya le llena.

Mientras la carne chisporrotea en las brasas, nos ponemos a hablar y compartir, risas, bromas, cruces de miradas y un poco de pan con la mayonesa de cilantro, entre otros aperitivos, les encanta incluso con la carne.

Después llega el atracón, primero de carne y después de dulces, ya les aviso que cualquier día nos pegará un atracón de azúcar, el café y un baño en la piscina (no se debería hacer, lo sé, pero a pesar de la edad  a veces somos peores que los niños) .

Luego llega el mejor momento del día, las confesiones entre las dos, a solas, en una tumbona a la sombra de las palmeras y mirando al cielo a ratos y a los ojos en algunos momentos más serios de la conversación, esos momentos, esas conversaciones, esas personas…

Más tarde tocará otro baño y después algo de merendar ( por si nos hemos quedado con hambre). Un ratito más de risas, de bromas y llega el momento de la despedida, de agradecer por el día que hemos pasado, de decirnos un hasta luego, porque pronto volvemos a vernos y de empezar a preparar juntos ese viaje que ya está próximo.

¿Hay mejor forma de pasar un domingo? Supongo que sí, que hay muchas, pero esta es una de mis favoritas.

Pronto terminará este día tan estupendo y comenzará una nueva semana, una semana de estrés preparando lo necesario para el camping, pero días como este hacen que estés listo para todo.

Feliz semana para todos vosotros.

B.D.E.B.

¿Tormenta o calma?

¿Tormenta o calma?

Me encanta ese momento de tumbarte y mirar al cielo, principalmente en la noche para poder ver las estrellas, buscar las pocas constelaciones que conozco y como no, la luna que me cautiva con su belleza.

Aún faltan unos días para poder hacerlo a cada noche, de momento lo observo de día y tampoco está mal. Después de comer por ejemplo, tumbarse a la sombra de las palmeras, y observar las nubes, sus formas, unas más blancas, otras más transparentes y en ocasiones, casi negras…

Esas que llamamos nubarrones, que parece que el cielo se enfurece y empieza a protestar en forma de truenos, así como a veces nosotros mismos sentimos esa oscuridad por dentro, esa que nos hace enfurecer, agriar nuestro carácter, y quejarnos hasta de lo que menos importancia tiene, enfurecernos…

La lluvia cae y nos resguardamos, nos cubrimos de ella y la observamos a través de un cristal. Cuando estalla nuestra tormenta, quizás quien esté cerca también desee alejarse de nosotros, resguardarse y observarnos sin llegar a tocarnos.

Y yo te pregunto, ¿prefieres un día oscuro, de tormenta y nubes negras  o uno en qué podamos observar las formas de las nubes?

Yo cada día tengo más claro que prefiero la calma.

Feliz sábado para todos.

B.D.E.B.

El juego de la vida

El juego de la vida

Photo by Gustavo Fring on Pexels.com

*Este también lo tuve y es divertidísimo, ahora sería incapaz 😂😂

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es tu juego favorito (de cartas, de mesa, videojuego, etc.)? ¿Por qué?

Cuando mi cuñado, por entonces novio de mi hermana mayor, comenzó a venir a casa, ya no hubieron más muñecas de regalo en cumpleaños o reyes, empezaron a regalarnos juegos de mesa a mi hermana pequeña y a mí. Así que imaginaros, creo que los tuve todos, monopoly, cluedo, quien es quién, risk…. a cada celebración llegaba uno nuevo, pero si de uno de ellos tengo un grato recuerdo es del risk.

Con un grupo de amigos, mientras nuestros padres se reunían y hablaban de sus cosas, nosotros nos echábamos largas partidas al risk, pasábamos horas y en alguna ocasión la partida se quedaba hasta el día siguiente, que fácil conquistar países sin derramar ni una gota de sangre, sólo para pasar un rato agradable… Ratos que hoy los recuerdo y los añoro porque a esos amigos de la infancia les perdí la pista y la verdad que hacíamos un buen grupo, con ellos sólo recuerdo buenos momentos, muchos.

Más adelante llegaron otros juegos, algunos de cartas, dominó, pero pocas veces porque esa fue la época de salir, de trasnochar y de divertirse de otra manera.

Hasta que te metes en la letra de un piso, y toca volver a quedarte los fines de semana en casa 😂, entonces te vuelves a hacer con alguna baraja de cartas, de nuevo con el risk, el monopoly, etc… y en lugar de salir te quedas en casita (que es más económico) a cenar y jugar una partida con los amigos.

Mas adelante llegan los niños, y vuelven los juegos, al principio no son de mesa (más bien de suelo diría yo) y luego pues de nuevo a jugar, hundir la flota, puzles, tres en raya… hasta con los playmobil si se terciaba, hasta que entra un videojuego en casa y entonces se acaban esos ratitos…

Y ahora, pues nos quedan los juegos de mesa en el camping, en 8 días ya estaré allí y comenzarán esas partidas por la noche, junto a los vecinos, al rummikub y al continental principalmente, puede ser que nos encontremos con alguno nuevo, pero habitualmente son esos.

De nuevo volvemos a lo mismo, la vida es un juego en el que a veces ganamos y otras perdemos, pero lo principal es buscar bien a quien la juegue contigo.

Un abrazo a todos y feliz fin de semana, con juegos o sin ellos.

B.D.E.B.

Sonrisas y ¿lágrimas?

Sonrisas y ¿lágrimas?

Esta mañana en la empresas me he cruzado con un compañero y me ha hecho sonreír (bueno, creo que este en concreto siempre lo hace). Al pasar por el lugar donde estaba, tenía la música puesta y cantaba a pleno pulmón, hasta que me vio y paró en seco para saludarme como siempre hace «Buenos días Blanca, ¿qué tal?» Todo de seguido y rápido, y por supuesto con una enorme sonrisa.

Es un chaval joven, de poco más de veinte años, argentino y llegó aquí junto a dos amigos más contratados por un equipito de fútbol pequeño y para sobrevivir (el equipo les paga poquito) él y uno de los amigos empezaron a trabajar con nosotros hace algo más de un año, el equipo les preparaba todos los papeles para que tuvieran permiso de trabajo y poder hacerlo en otro lado también.

El caso es que su amigo es más tímido, siempre saluda también pero distinto, él es muy gracioso y es de las personas que te contagia la felicidad. Sólo una vez lo vi con lágrimas en los ojos, fue hace unos meses que los encontré en la estación y acababan de despedirse del tercer amigo que por una lesión se tenía que volver a su país.

Aún así, con los ojos vidriosos, su saludo fue con una sonrisa, aunque su mirada reflejaba dolor por la despedida (los tres son como hermanos y fuera de tu país y sin más familia…)

Cuando la semana siguiente lo encontré de nuevo en la empresa, estaba como siempre, aunque imagino que la procesión iría por dentro, a miles de kilómetros de su tierra y con esos dos amigos como única familia (ahora sólo uno) tiene que ser duro, mucho.

No hace tanto tiempo también han tenido un problema con el permiso de trabajo y por unas semanas tuvimos que despedirlos hasta que lo volvieran a tener en regla y ni siquiera en ese momento perdió la sonrisa, yo estaba fatal de ver lo injusta que es la burocracia en algunos momentos y él parecía que no pasaba nada, aunque me consta que todo iba por dentro.

Afortunadamente todo se arregló y ya están de nuevo con nosotros y yo contenta porque son buenos chicos, buenos trabajadores y de verdad que me alegra mucho cada vez que voy por allí cruzarme con él y con ese saludo tan alegre.

A veces vemos a la gente que sonríe siempre y nos da la impresión de que siempre están felices, que no tienen problemas o que no sufren, y como nos equivocamos. Muchas de esas veces esa sonrisa es para no preocupar, para que no veas como se sienten o para demostrarte su aprecio, si queremos saber como están realmente, sólo hay que mirar a los ojos.

Esos nunca mienten…

B.D.E.B.

Veranos de mi niñez

Veranos de mi niñez

Ahora que ya estamos en verano, y que toca llevar al pequeño de aquí para allá con los amigos, que si a la playa, a la urbanización de uno o de otros, me acuerdo de lo diferente que eran mis veranos de niña, nada que ver con los que tienen ellos ahora.

Empezando porque si eras de una familia humilde, como era mi caso, tus vacaciones eran acostarte tarde porque te dejaban quedarte más tiempo en la calle jugando con los amigos (en la calle, nada de urbanización), igual pasar unos días en el pueblo con los abuelos y algunas veces nos turnábamos mi hermana pequeña y yo, y cada semana iba una de nosotras a casa de mi tía con mis primas, que eran algunos años mayor que nosotras, porque ellos si vivían en una urbanización con piscina.

Recuerdo una de las pocas veces que coincidimos las dos, fue en fin de semana y los domingos mi tía obligaba a mis primas ir a misa. Ella iba a primera hora y mis primas más tarde, ese día fuimos con ellas y claro, resultó que no entraban a misa, se quedaban en un parque cercano con las amigas y cuando se suponía que había terminado la misa, volvían a casa.

Ese día de allí íbamos a comer a casa de mis padres que estaba cerca, y nada más entrar a casa mi hermana pequeña le dijo a mi madre «sabes mamá, que las primas no nos han llevado a misa, hemos ido al parque con sus amigas» 😂, no os podéis imaginar la cara de susto de mis primas, claro que mi madre era distinta, sólo les dijo que tuvieran cuidado que si su madre se enteraba se iba a enfadar. Mi hermana era así, mejor no contarle un secreto (afortunadamente con el tiempo cambió).

Esas eran mis vacaciones, pero creo que tampoco necesitaba mucho más, estaba siempre rodeada de gente que me quería, y  disfrutaba ya fueran familia o amigos, ya estuviera bajándome en una piscina, jugando en la calle, o en el campo con mis abuelos, cogiendo almendras con una amiga directamente de los árboles, y por la noche sentada junto a mi «yaya» en el porche de la casa, escuchando la radionovela en un viejo transistor.

Eran otros tiempos y lo mejor de todo, no había cabida para el aburrimiento…

B.D.E.B.