Revisando las redes, me encuentro con esta noticia, y no comento nada, os dejo el enlace por si queréis leerlo, cada día entiendo menos cosas…
Así es la vida, o como dicen los franceses «c’est la vie».
Revisando las redes, me encuentro con esta noticia, y no comento nada, os dejo el enlace por si queréis leerlo, cada día entiendo menos cosas…
Así es la vida, o como dicen los franceses «c’est la vie».

Una de ellas, lo he comentado muchas veces, es pasear por el mar y sentarme en las rocas. Cuando lo hago procuro hacerlo al amanecer, antes de que caliente el sol y intento no tener nada urgente que hacer después, así no tengo que estar pendiente del reloj, puedo pasear sin prisas, llegar a mi sitio, sentarme y perder la noción del tiempo, ya sea leyendo, escribiendo o simplemente perdiendo la mirada en el horizonte y soñar….
La siguiente sería leer, si empiezo un libro que me engancha no hay manera de dejarlo, puedo pasar las horas y hasta que la vista diga basta, seguir leyendo. Desde pequeña me apasionaba y después siempre que puedo, que tengo un rato, en la mayoría de viajes un libro tiene que venir conmigo, y en breve en el camping también, echarme en la tumbona con un libro y dejar que pase el tiempo.
También aquí pierdo muchas veces la noción del tiempo, leyendo los blogs que sigo, las respuestas a la sugerencia del día, o escribiendo como ahora, hay días que sin darme cuenta llevo un buen rato y tengo que dejarlo aparcado para hacer otras cosas que me gustan menos, pero no queda más remedio…
La pregunta también podría ser otra:
-¿Con quienes pierdes la noción del tiempo?
Y ahí sí, es otra forma de perder la noción del tiempo, con un/a amigo/a, en una de esas charlas interminables, frente a una taza de café o un refresco, charlas de esas en las que liberas el alma, sacas todo y esa persona ahí está, escuchándote sin mirar el reloj, porque sabe que lo necesitas al igual que alguna vez ha sido o será al contrario, pueden pasar horas que habrán parecido minutos y es que sólo se trata de estar con la gente adecuada.
Miles de formas de perder la noción del tiempo, pero mientras perdemos esa noción, ganamos otra cosa, vida…
B.D.E.B.

Cuando era niña mis padres nunca se pudieron permitir el viajar fuera de la provincia, nuestros únicos viajes eran al pueblo a casa de los abuelos y si acaso pasar unos días allí en vacaciones.
Ellos tampoco viajaron hasta más tarde, salvo una vez que tuvieron que ir a Francia, pero justo lo contrario de vacaciones, fueron a trabajar, dejándonos a cargo de mis abuelos porque tenían que mantenernos de alguna manera.
Las primeras veces que salí de la provincia fue de acampada con mi hermana, como comenté hace un par de días, y más tarde a Burgos a un pueblecito donde la familia de mi pareja tenía y sigue teniendo una casita.
Con 20 años viajé en el instituto a Estrasburgo, la primera vez que salía del país y por supuesto maravillada. Y a raíz de ahí ya empezó a picarme el gusanillo de viajar, digamos que le pillé el gusto y empezamos a cada año en las vacaciones de agosto a salir al menos una semana de viaje.
Daba igual si dentro o fuera de España, pero siempre que se podía (una cosa es que te guste y otra que lo puedas hacer) pues poníamos tierra de por medio y nos íbamos a conocer algún lugar nuevo o regresar a alguno que nos hubiera gustado.
De todos los sitios que he visitado tengo un recuerdo especial, y creo que no hay un solo lugar que no me haya gustado, he tenido la suerte que en alguno de los sitios me he movido con gente de allí, y eso hace que conozcas el sitio más a fondo, las costumbres de ellos, los lugares que ellos visitan y no sólo la zona turística donde te suelen llevar los tour operadores.
De fuera me quedo con Venezuela, la que conocí años atrás, con ella y su gente, siempre habrá un recuerdo bonito de allí, aunque ahora cuando pienso en ella me entristezca.
Y de aquí, uff, difícil elección, pero si tiro de recuerdos quizás aquellas a las que he vuelto porque me encantaron, Granada que me hechizó desde el primer día (o noche más bien) y Tenerife un lugar donde no me importaría vivir.
Muchas ciudades me cautivaron, muchos viajes que recordar y siempre, siempre, con la mejor compañía 💕.
B.D.E.B.

Enumera 10 cosas de las que estás totalmente convencido.
I
Estoy convencida, de que tus palabras de aliento curan mi alma, de que con ellas calmas la tristeza y alumbras la oscuridad.
II
Que cuando estoy entre tus brazos, me siento protegida, es un escudo que ningún mal puede atravesar.
III
Que cuando estoy a tu lado, puedo viajar sin moverme del sitio, a un lugar maravilloso, donde nada importa, porque estamos juntos.
IV
Estoy convencida, de que eres capaz de pintar los días grises con un hermoso arco iris, para que sean más especiales.
V
Que mi mejor regalo en esta vida, fue conocerte y mi perdición…quererte.
VI
Que no hay noche en que no te sueñe, ni día en que no piense en ti.
VII
Estoy convencida, que tu presencia me acompañará siempre, aunque no estés a mi lado, te sentiré cerca por mucha distancia que haya entre nosotros.
VIII
Que tus abrazos siempre serán fraternales y tus besos nunca serán de amor, que me quieres aunque no sea como me gustaría.
IX
Que sin ti, la vida no tendría sentido, y que prefiero tenerte de esta manera,aunque duela…que no tenerte.
X
Estoy convencida, de que nada de esto sabes, ni lo supiste, ni lo sabrás…
B.D.E.B.

El otro día hablaba con una amiga del camping, ella decía que había ido hacia ya tiempo y la experiencia no le había atraído, sin embargo cuando ha venido a visitarnos, se lo pasa bien y le apetece.
Recordando, las primeras veces que yo fui de camping, allá en los años…😂 era una adolescente, y siempre iba con mi hermana mayor, mi cuñado y mi sobrino que tenía un par de añitos. La verdad que me gustó y en una de esas, coincidí con una compañera del instituto, casualidades, sin saberlo y allí nos encontramos las dos, recuerdo que por la noche quedamos en el lago (para fumar un cigarrillo a escondidas) y allí estaba un amigo de mi hermana, con el carrito y el bebé dentro, dando vueltas al lago a ver si conseguía dormirlo, porque no os hacéis una idea de lo que lloraba el niño.
Luego llegaron muchas más acampadas, en el instituto, con amigos, muchas más con mi hermana cuando yo ya tuve novio, fue algo que siempre me gustó y a él también, así que seguimos durante años.
Después dejamos de ir hasta que cuando el niño pequeño tenía unos tres añitos, empezamos de nuevo y poco a poco pasó a más, algún puente, semana santa y el mes de agosto. Desde hace ya unos cuantos años, el mes de agosto o desde finales de julio, marchamos para un pueblecito cercano y allí nos instalamos durante un mes en el camping. Las dos primeras semanas como la empresa no cierra sigo teletrabajando desde allí, pero de otra manera. Un horario menos «formal» y allí al aire libre y saludando a todo aquel que pase por delante y se queda mirando un poco extrañado. Aunque los que vamos allí todos los años ya me conocen y saben que es lo que toca antes de ir a la piscina.
El camping, como le decía el otro día a mi amiga, no a todo el mundo le gusta, no es lo mismo ir un día de visita que quedarte allí, ir en tienda que ir en caravana, llevar lo justo cuando empiezas que tener todas las comodidades (una segunda casa, tengo todo por dos 😂) pero de verdad que trabajar así al aire libre, saludar a uno y otros, ver como el chico va con la pandilla en la bici, que me recuerdan a verano azul, y hacerte una barbacoa con los vecinos o una paella, compartir cuando vienen las visitas y relajarme en la tumbona, leyendo un libro o escribiendo, desconectar de todo y encontrarme conmigo misma…son mis vacaciones soñadas, que ¡ojo! también me gusta viajar y este año lo haré por unos días, pero si quiero de verdad descansar y desconectar, esta es mi mejor manera (quitando mi adorado mar).
B.D.E.B.
