¿Y el peor?

¿Y el peor?

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es tu disco favorito de todos los tiempos?

Hoy le voy a pegar la vuelta a la pregunta, el otro día hablé de la música que me ha acompañado durante los momentos más especiales y partiendo de ahí, difícilmente podría escoger un disco sólo. Pero si le puedo dar la vuelta a la pregunta (y desviarla un poco), ¿Cuál es tu peor disco de todos los tiempos? y la respuesta es sencilla, un disco rayado.

¿Verdad que el sonido es espantoso?, pues trasladémoslo a la vida, o a la mía.

Hay quien sabe que tiene que decir en el momento exacto, como «regalarte» los oídos. Saben perfectamente que disculpas utilizar y decir, «no se volverá a repetir». Y al principio hasta te lo crees (y más adelante también), después piensas, «ahora sí», y los años pasan y esas frases, esos cambios que no llegan, esas afirmaciones tan convincentes (incluso para quien las dice)… todo eso termina sonando como un disco rayado. Ese que repite la pista una y otra vez, pero con un sonido estridente, uno que molesta tanto a los oídos que duele hasta más adentro.

¿Sabéis de lo que hablo?, Ojalá que no pero seguramente la respuesta será un si.

El caso es que llegado ese momento tienes dos opciones, o tirar ese disco bien lejos para no dañarte más, o pasar esa pista y escuchar el resto, que si son dulces melodías, que te gustan (no lo había dicho antes, supongamos que es nuestro disco favorito). Es complicado pero se llega a hacer, simplemente no queriendo escuchar más esa pista, cuando llegue el momento, pedir que no se prometa lo que no se va a cumplir, o simplemente oír esas palabras sin escucharlas (creedme que se puede, llevo un tiempo aplicándome ese cuento).

Eso sí, creo que es también importante hacerle saber a esa persona que esas promesas ya no son necesarias, que prefieres no escucharlas cuando sabes que no se van a cumplir, que no es necesario que las diga, que puedes vivir sin escuchar esa canción…

Y antes de que yo me raye también como ese disco no me explayo más. Desearos que paséis un buen fin de semana, con esa entrada a la estación del año que menos me gusta pero que he escuchado por ahí es la preferida de los poetas.

B.D.E.B.

Quise saber…

Quise saber…

¿Sobré qué temas te gustaría tener más información?

Era curiosa y quise saber,

Quise saber qué fue lo que pasó y te pregunté, tú tampoco estabas seguro, no me pudiste responder, pero me pediste algo y te lo di.

Aquel día siempre lo recordé, dulce momento, amargo a la vez, yo quería saber más, tu no estabas decidido a querer(me) contar.

Ahí aprendí que de algunos temas mejor no preguntar, mejor no saber, la respuesta no siempre es de agradar.

Seguí curioseando, seguí aprendiendo, seguí queriendo(te), y así llegue a saber.

Saber sobre aquello y sobre mucho más, y sobre esos temas que un día no quise preguntar.

Más tarde, cuando yo dejé de curiosear

Te tocó a ti querer saber más.

B.D.E.B.

Ares y Hera

Ares y Hera

Él llegó a casa una semana santa, y en un momento quise traer a casa a otro compañero para él y para mí, pero me dió un poco de miedo que le tuviera celos o que el otro, al ser más pequeño de tamaño, lo llevara a más sitios y sobre todo lo que no quería era que sintiera que lo daba de lado. Fue por eso que no me animé, nunca pensé que disfrutaría de él tan poco tiempo.

Cuando no había cumplido aún los 5 años, un cáncer se lo llevó por delante (el 8 de enero de 2024) esa fecha la tengo grabado en el corazón, dolió demasiado, sigue doliendo.

Y poco después de los dos meses, quise que se llenara de nuevo la casa de un poco de alegría y entonces llegó Ares. Pese a ponerle el nombre del dios de la guerra yladestrucción, nada que ver, un peluche adorable que lo único que vino a destruir fue la coraza del corazón, adorable y juguetón, me ganó en el momento y yo a él porque puede estar con cualquiera de la casa y en cuanto me muevo ya lo tengo a mi lado.

Cuando llevaba poco más de cuatro meses con nosotros, una foto tuvo la culpa.

Nada más verla le dije a mi amigo, esa negrita se viene a casa en cuanto vuelva de vacaciones, no pude esperar tanto 😅, el 11 de agosto en cuanto regresé de Andorra pasé a buscarla y se vino a pasar las vacaciones al camping conmigo.

Ya lleva un poco más de un mes con nosotros, y aunque al principio Ares le huía un poco (es muy pequeña aún, sólo tiene 4 meses y es un torbellino), ahora la adora, se buscan el uno al otro para jugar, para darse mimos y yo me puedo pasar las horas muertas viéndolos a ellos.

Ella (Hera) es muy celosa, no se le puede hacer una caricia a él, viene corriendo a saltarte encima y reclamar mimos para ella también, cada juguete que coge Ares lo quiere ella, y si lo cojo a él ella no para de saltar para que la coja también. Les encanta tumbarse a mi lado en el sofá, pero a ella le encanta tumbarse al lado de él y dejarse mimar.

Es una alegría cuando te levantas por la mañana y los dos se pelean por ver quien recibe las primeras caricias (al final con una mano a cada uno) mientras preparo el almuerzo del chico, ahí están esperando una loncha de jamón York, si hacen una trastada, ahí se sientan los dos con cara de «yo no he sido»

A él no le olvido ni lo haré nunca, aún hay días que las lágrimas se derraman, pero ellos me han devuelto la alegría que perdí un 8 de enero, no sé si mi complicidad con ellos será igual pero vamos en el buen camino, ellos me adoran y yo a ellos.

B.D.E.B.

La melodía de la vida

La melodía de la vida

Sugerencia de escritura del día
¿Cómo sería tu vida sin música?

Echo la vista atrás y me doy cuenta que asocio muchas de las situaciones vividas, de los acontecimientos de la vida con alguna canción o melodía o al contrario, que hay canciones que me traen al recuerdo alguna situación, momento, persona/s.

La música me ha gustado, digamos que bastante pero tampoco ha sido algo que si no lo he tenido al alcance me haya llegado a importar, quizás porque esa falta se puede suplir con gusto con otro tipo de melodía, la de una voz que te acompaña. Pero si que es cierto que he tenido y sigo teniendo la música presente.

Antes en el trabajo solía escuchar la radio bastante a menudo, cuando en la pandemia me vi «obligada» a teletrabajar, dejé de escucharla mientras lo hacía, quizá porque al estar en casa y pendiente también de las clases on-line de los chicos, prefería el silencio y así poder estar más atenta a todo. A partir de ahí cambió el chip y además al ir sólo un par de días a la oficina, cuando lo hago prefiero estar conversando con mi compañero y ya ni él ni yo ponemos música, y aquí en casa, pues algún día como hoy para escuchar una recomendación que me hicieron ayer (me ha encantado María Rodés, gracias), pero salvo días esporádicos, lo normal es que trabaje sin música ni televisión de fondo.

Pero volvamos a lo que comentaba al principio, «la melodía de la vida».

Empezaría por los recuerdos de la infancia, cuando de niña iba con mis padres y mis hermanas al pueblo a comer con los abuelos, de camino esas cintas con música infantil, y ese dúo que adoraba «Enrique y Ana», sobre estos viajes os contaré que mi padre nos «engañaba» nos decía que hasta que no saliéramos de la ciudad el reproductor no iba, sólo la radio, así durante ese rato él podía escuchar los deportes o noticias y claro, cuando se perdía la señal era cuando nos ponía nuestra música…¿Qué inocentes éramos verdad?.

Un poco más mayor, pero aún siendo niña, le cogía prestadas a mi hermana la mayor los «casetes», sobre todo las de «Los Pecos», creo qué desde pequeña ya era una romántica soñadora y sus canciones eran mis preferidas.

Llegó la época de la adolescencia y ahí un poco de popurrí musical, si me tengo que quedar con una canción uff, complicado, quizás la de «chiquilla» de seguridad social por muchos momentos bonitos vividos con ella de fondo y mi amigo Vicent cantándola con su melena al aire.

Un vals, no me preguntéis el nombre, sólo diré que fatalmente bailado.

Una que llevo en el alma, cantada por unos mariachis en directo, en una fiesta de despedida (nunca supe que con algunas personas esa despedida sería para siempre), de uno de mis preferidos Maná, «Se me olvidó otra vez», esta junto a «El muelle de San Blas» son dos de las canciones que mas me han hecho llorar.

No olvidaré mi época del chat, ahí desde «Azul» la preferida de «océano» (o Jacinto para los amigos) hasta «Amaral» (primera etapa) y de ahí la preferida, «Cómo hablar».

Bunbury, aquél concierto, tu, yo, ¿había más gente en el recinto?, no lo recuerdo….

Reggaetón no puedo con él, es superior a mí, manda narices que de vez en cuando tenga que escucharlo, es lo que tiene tener hijos adolescentes y jóvenes, creo que esta música sólo la recordaré por ellos muy a mi pesar…

Y ahora, aunque no siga ningún blog dedicado a la música, por aquí no paro de descubrir nuevos artistas, gracias a alguno de vosotros y ahí ando, añadiéndolos a la lista y escuchándolos principalmente cuando voy en el coche, aunque a veces en estos ratitos también me animo a escucharlos o seguir vuestras recomendaciones (guardián de los sueños).

Y no se podía terminar esta entrada sin una buena canción, así que vamos con ella, una canción que me identifica mucho últimamente.

Y si tenéis alguna otra recomendación, no dudéis en dármela.

Feliz miércoles a todos.

B.D.E.B.

No es oro todo lo que reluce…

No es oro todo lo que reluce…

Muchas veces la gente, sobre todo los que no te conocen bien (o no te quieren conocer), te observan y no permiten que te quejes, que estés malhumorada, o lo que es peor, estés triste incluso llores.

«¿Por qué te quejas? si lo tienes todo»…

Estás felizmente casada, tienes una familia estupenda, dos hijos, que sí, con sus cosas de la juventud, pero buenos chicos, no se matan a estudiar pero tampoco les va mal, el mayor además es trabajador sin dejar de lado los estudios, tus padres con sus achaques pero ahí van, el resto de la familia sin problemas graves.

Tienes tu trabajo, a tus amigos, casi la vida perfecta ¿verdad?

Así, visto desde fuera, más de uno quizás hasta cambiaría su vida por la tuya con los ojos cerrados, a veces incluso te sientes mal por quejarte, dices ¡joder!, mira a tu alrededor y verás que hay gente con bastante menos y es feliz (perdón por la expresión).

Pero eso es lo que se ve desde fuera, ¿y dentro, acaso es todo así cómo se ve?

Creedme si os digo que no, no siempre es así de bonito, quizás si lo fuera muchos de mis ratos aquí, escribiendo, serían menos. Tendemos a mostrar a veces una vida perfecta, muchas veces lo vemos en las redes, a tantas y tantas parejas mostrando su amor, al poco ves que se han separado, te preguntas ¿cómo? si eran la pareja perfecta, un escaparate más, hasta llego a pensar que mostramos cómo nos gustaría que fuera todo, nuestros sueños, aquellos en los que vemos una mejoría de nuestra situación y a dónde queremos que vaya, si, puede ser que muchas de las veces sea eso lo que mostramos, pero no por engañar…más bien por engañarnos, por pensar que tenemos la vida perfecta, lejos de la realidad.

Nunca he creído que exista una vida perfecta, si una más o menos llevadera, con algún problemilla (sin ninguno sería hasta aburrida), pero a veces se va complicando más de lo que uno quiere, aunque de cara a los demás, no lo vean. El otro día mi amigo, el marido de la amiga que siempre os hablo, mientras cenábamos me dijo: -«Blanca, dime cómo ves tú la situación, sé que tú me vas a decir si es así como lo está contando», y ahí fue donde (lo pensé no lo dije) me di cuenta que la situación se va complicando cada día más, y hay algunos temas que son imposibles de separar aunque uno quiera, y que hay cosas que van dañando otras y ilusiones que se van esfumando, como el humo de ese cigarro que ya no fumo…

Estoy liando aquí un cacao que no sé si me entenderéis o no de lo que hablo, pero necesitaba soltarlo, me estaba ahogando.

Esta mañana que me levanté más o menos, que estuve leyendo algunos de vuestros blogs, que me emocioné con una de las entradas de nuestro amigo «Oniro», y después…unas llamadas, unos mensajes y más de lo mismo, hacen que (aunque justo ahora haya salido el sol) el cielo se torne gris, la vida se torne gris, no sea de mil colores como más de uno pensará que es.

No, mi vida no es perfecta y no creo que llegue a serlo, porque para ello habría que cerrar capítulos, unos cuantos y no sé si estoy o estaré preparada algún día para hacerlo, es todo demasiado complicado.

Pero si sé, que no es oro todo lo que reluce y que muchas veces se ve solo lo que uno muestra, quizás la parte más fea de nosotros no la queremos mostrar porque duele demasiado…

B.D.E.B.