Adiós…

Adiós…

Sugerencia de escritura del día
Si tuvieras que renunciar a una palabra que utilizas habitualmente, ¿cuál sería?

Hace tiempo renuncié a una palabra…

«Adiós»

Dura, difícil de pronunciar, dolorosa…

Implica demasiadas cosas

Renunciar, a algo, a alguien…

no volver a ver,

dejar marchar,

una despedida ¿eterna?

Hace tiempo que renuncié a ella,

la cambié por otras.

Un hasta pronto, un hasta luego,

un nos volvemos a ver.

un vamos hablando.

Despedidas esperanzadoras,

no un para siempre,

es a eso a lo que suena «adiós».

Dolorosa palabra

cuando dos no están de acuerdo en pronunciarla,

desgarra cuando llega ese «adiós» sin avisar,

o cuando avisa pero no estamos preparados aún…

Una palabra prohibida,

que dejé de pronunciar,

que no quiero volver a pronunciar,

que seguramente tendré que hacerlo.

Difícil es una despedida,

no sé hacerlo,

no quiero hacerlo,

solo cuando no hay remedio.

Ese día, con lágrimas en los ojos,

con semblante triste

y una mirada apagada

abriré la boca pero no prometo nada,

no sé si de ella, saldrá esa palabra.

No me culpes,

hace tiempo renuncié a ella,

me olvidé de pronunciarla.

B.D.E.B.

*Un adiós me suena a despedida, para siempre, para no volver a ver va esa persona. Quien me conoce sabe que muy rara vez suelo pronunciarla, mis despedidas son , hasta luego, hasta pronto, nos vemos, hablamos, pero un adiós me cuesta pronunciarlo.

Algo debí hacer bien…

Algo debí hacer bien…

Hoy ocurrió algo que me dejó pensando.

Muchas veces nos preguntamos si hemos hecho algo importante en nuestra vida, algo que valga la pena o que ayude a mejorar un poquito este desastre de mundo que tenemos.

Esta mañana, mientras teletrabajaba, aprovechando que el pequeño aún sigue de vacaciones le mandé un momento al supermercado a comprar un par de cosas para la comida. Siempre suele venir con algo más que ha visto y le ha apetecido, y hoy también lo hizo para no perder la costumbre. Pero eso no me sorprendió, fue otra cosa que es la primera vez que hace, y que no sé si por lo que comentaba ayer en mi entrada sobre esta época del año, que no solo me entristece sino que también me hace estar bastante más sensible con todo, mientras el me contaba (yo estaba de espaldas haciendo algo) ha hecho que una lagrimilla asomara en mis ojos, soy un poco tonta porque tampoco ha sido para tanto, pero las emociones no se pueden controlar.

Me contaba que salía del supermercado y le había sobrado casi dos euros en monedas y un billete, lo normal al llegar a casa es que me pregunte si se puede quedar con las monedas (creo que todos lo hemos hecho) y yo le conteste que si. Hoy no ha sido así, «al salir (me cuenta) había un señor pidiendo, pero mami a mí no me ha pedido dinero ni comida, solo me ha dado los buenos días y me ha parecido muy amable y le he dado las monedas que me sobraron. Él me ha dado las gracias y me ha dicho que Dios me bendiga».

Y ahí es donde me puse a pensar, siempre he sido persona de ayudar en lo que se ha podido, aunque eso no creo que vaya a mejorar al mundo, quizás a esas personas en ese momento, pero ver que he sabido a enseñar a mis hijos a que se preocupen por los demás, que les ayuden siempre que esté en sus manos, quizás si todos ponemos un poquito de nuestra parte aún no estará todo perdido. Se (por experiencia) que esto también les hará sufrir, pero siempre les quedará esa sensación de ver que por un momento al menos alguien fue un poquito más feliz, y eso supera con creces a los sinsabores que puedan llegar más tarde.

No sé si habré hecho muchas cosas bien en esta vida, pero al menos los eduqué para ser buenas personas.

Feliz miércoles para todos.

B.D.E.B.

Puesta de sol

Puesta de sol

No sé en qué momento las tardes se empezaron a acortar, pero hasta hoy no me había dado cuenta.

Puede ser que los días se ven distintos, las puestas de sol se ven distintas, cuando estás paseando, de vacaciones, relajada…que cuando vas en el coche por la carretera a la rutina diaria. Los colores no son los mismos, las montañas no son las mismas, el momento no es el mismo…

Y es en ese preciso instante, tan diferente del que vivía hace a malas penas unos días, cuando me he dado cuenta de que los días ya eran más cortos, de que hoy había sido un día de esos de septiembre, en los que de repente cae un buen chaparrón, una tormenta (aunque no desastrosa como otras), poco más tarde sale un sol de justicia, y cuando nos damos cuenta ya está escondiéndose.

Estos primeros días de septiembre que me recuerdan que en breve llegará el otoño, esa estación que ufff, poquito me gusta (por no decir nada) es cierto que hay cosas que tiene bonitas, esos colores ocres, pasear por el parque sobre esas hojas caídas de los árboles, pero siempre me ha parecido la estación más triste del año, a pesar de que en ella cumpla años.

Ha sido como cuando se enciende un pilotito de esos del coche que te avisa de que algo no va bien, pues algo parecido. Darme cuenta de que tengo que estar alerta y programar cosas para hacer que esta estación de la vuelta de una vez por todas y la empiece a ver de otra forma.

Quien sabe, puede ser que en esta ocasión ocurra algo bueno para dejar de temer de que llegue, para empezar a disfrutarla, ver las cosas bonitas que tiene en lugar de las que no lo son.

De momento me quedaré con el recuerdo de esos bonitos atardeceres y espero bien pronto poder disfrutar de otros en ese mar que está especialmente bonito en cualquier época del año.

Y a ti, ¿te gusta el otoño?

B.D.E.B.

Flor marchita

Flor marchita

Hoy hablé del pasado, de recuerdos, de aquello que guardé como un gran tesoro, pero también hay otros que más que recordar deberían de ser olvidados.

Aquellos en los que la vida se empeñaba en no permitir la felicidad, que ponía uno y mil obstáculos para complicarlo todo, y personas que parecían ese payaso que aparece en nuestras pesadillas a reírse de nuestras lágrimas.

Hoy, sin llegar a abrir cuadernos, ni diarios, sólo hablando de ellos, llegaron esos recuerdos que están en algún rincón donde siempre evito buscar, donde nunca quiero entrar, pero que forman parte de mi vida, quizás lo único bueno es lo que se aprende de ellos.

Un día tú vida es la flor más hermosa del jardín, al otro es una flor marchita, y aquellos que considerabas familia, en lugar de regarla para intentar que recupere su belleza, o de arrancarla de cuajo, para que no siga sufriendo, la dejan marchitar día a día, haciendo más dura la agonía.

No todo fue bonito, no siempre se es feliz, la vida nos pone a prueba (a veces se pasa y no siempre lo superamos) y cada prueba que pasamos, nos hace un poco más fuertes (que no más duros), nos deja una cicatriz en el corazón, en el alma. A diferencia de las externas estas no se ven, sólo si tú las quieres mostrar, y también son más dolorosas y más tardías en curar.

Hoy, volví a ese pasado oculto, ¿duele? Algún pinchazo da, pero también ayuda a aprender a seguir viviendo y disfrutando de lo que ahora me hace feliz, de lo que hoy tengo y mañana no lo sé si estará.

Sólo pido una cosa, cuando una flor esté marchita, ofrécele un poquito de agua, quizás así puedas salvarle la vida.

B.D.E.B.

Esa estrella…

Esa estrella…

Hubo una noche que me tumbé, mirando al cielo, a esas estrellas y luna que siempre me acompañan, las que alumbran mis noches más oscuras y alejan los miedos.

Esa noche soñaba, lo hacía despierta, soñaba con un mañana mejor,  con el regreso de aquello que recordaba feliz, y en aquel momento llegó esa estrella fugaz, la que llevaba horas esperando, alguna vez había visto otras pero esta era distinta al resto, fue clara, brillante, grande, quizás para guardar esa imagen grabada en la retina, y desapareció.

Pedí mi deseo.

-¿Sabes cuál fue?

-El regreso de aquel pasado.

Sueños y deseos, nunca cumplidos.

Pasaron días, semanas, meses…

Todo empeoró y luego mejoró, ¿lo suficiente?

Creo que no, el pasado no vuelve.

Dicen…digo, hay que vivir el presente, el día a día y disfrutarlo.

No siempre lo conseguimos, no siempre lo consigo.

Este año, como todos, hubo una lluvia de estrellas, podía haberme tumbado de nuevo, haber mirado el cielo, esperar a que apareciese,  haber pedido un deseo.

No lo hice.

Me acosté en la cama y de nuevo soñé despierta.

B.D.E.B.