Querido diario

Querido diario

Mientras realizaba la mudanza de casa de sus padres, en la que había sido su habitación durante muchos años, aquella que años atrás pensó que había vaciado de todas sus pertenencias, apareció ahí, en el escondite de detrás de lo que en su día fuera su escritorio. No recordaba haberlo guardado allí, ni siquiera se acordaba de él, de aquel pequeño cuaderno rosado, que una amiga le regaló cuando celebró su «primera comunión». Lo guardó en su bolso y esperó a llegar a casa y tener un momento de soledad, para abrirlo de nuevo y regresar a aquella infancia, no se atrevería a decir «feliz» pero si que hubo momentos de felicidad.

Cuando llegó a casa, aprovechando que no había nadie en ese momento, se puso cómoda en el sofá y empezó a leer. Conforme leía las páginas se daba cuenta que no había mucho de interés, sus días se reducían a ir al colegio, a visitar a sus tías, y si acaso el fin de semana algún paseo con sus «amigas». ¿Lo eran realmente? la amistad que conocía ahora era muy distinta a aquella, pero mejor sigamos con esas páginas, monótonas, sin nada de emoción ¿acaso la había sentido de niña?

Descubrió que sólo había estado escribiendo durante cuatro meses, después lo dejó, no por falta de hojas (quedaban aún bastantes en blanco), quizás porque no había nada interesante que escribir, o quizás porque a veces lo importante dolía y no quería escribir sobre ello, nunca imaginó que muchos años después contaría esos momentos que nunca escribió en el diario, principalmente los felices, porque los hubo, aunque en aquel momento ella no era capaz de verlos.

Recordó los juegos en la calle, no tan a menudo como a ella le hubiera gustado, pero había que aplicarse en las tareas del cole, mientras sus amigas jugaban en la calle, ella se quedaba en casa haciendo esas tareas o estudiando para un examen, sus notas eran muy buenas y quizás por eso era objeto de alguna burla, era mejor disfrutar de los juegos y ganar algún suspenso, al menos a los ojos de quienes le llamaban «amiga».

Siguió recordando cosas que había escrito ahí, aparte de los encuentros con sus tíos y primos, eso sí le hacía feliz, cada vez que todos se juntaban, sólo había una cosa de aquello que le entristecía, cuando su abuela le quitaba cada cosa con la que jugaba para dársela a su prima porque era más pequeña… nunca lo entendió, aún así quería a ambas con locura.

Y algo más escribió, su pasión por esa fiesta que hoy en día sigue latente, quizás es con lo poco que se identifica de aquella niña, el paso de los años le hizo dar un cambio brutal.

Su timidez disminuyo bastante (aunque nunca la perderá del todo), aprendió a rodearse de quienes si son amigos (aunque tuvo que sufrir hasta conseguirlo), le sigue gustando pasar desapercibida (para nada le gusta ser el foco de atención, ni estar delante de focos o cámaras), y algo que ha aprendido ya mucho más tarde, que es bonito y reparador escribir a «tu diario» cómo te sientes, o como te has sentido, lo que te hace feliz o lo que te hace llorar, o esa anécdota que te hizo saltar una carcajada, o describir ese viaje que tanto te gusto.

Compartir momentos, emociones, lugares, ratitos de escritura y lectura, con tantos que un día también tuvieron un diario y como ella, en aquel momento no se atrevieron a escribir.

Por todos vosotros va hoy este texto.

B.D.E.B.

10 comentarios en “Querido diario

  1. Si te das cuenta ahora que escribimos las cosas que pensamos y sentimos estamos escribiendo ese diario que nunca escribí yo cuando era chico o que no acabaste tú. Releernos es una suerte amiga 🫂🫂☕☕

    Le gusta a 1 persona

    1. Todo aquello que nos quedó por contar, lo hacemos ahora, quizá porque antes no lo creíamos necesario o no teníamos fuerzas para hacerlo. Hoy recordamos aquello que nunca escribimos y creamos nuevos recuerdo que si quedarán plasmados en nuestras letras.
      Un abrazo querido amigo. 🫂🫂☕️☕️😘

      Le gusta a 1 persona

  2. La juventud fue un corto periodo de nuestra existencia pero quedaron esos recuerdos que, de alguna forma u otra, lo volvemos a traer porque dejaron huellas en nuestro interior. Un relato donde la nostalgia nos contagia y a su vez, nos recrea el espíritu de lo vivido. Un abrazo Blanca.

    Le gusta a 1 persona

    1. En el extremo de la timidez, mi cuaderno todavía está en blanco. Nunca me atreví a dejar ni una sola letra de mi vida real expuesta a la vista ajena. Si escribo el blog es porque estoy oculto tras el mono suicida y la duda razonable entre realidad y ficción. Qué le vamos a hacer.

      Le gusta a 2 personas

      1. A mí también me gusta estar detrás de la máscara de Oniros, quizás no por timidez, pero si por la libertad de poder escribir lo que quiero sin dar explicaciones. Aunque admito que me daría vergüenza que leyeran lo que escribí de adolescente.

        Le gusta a 2 personas

      2. Es curioso que yo aquí me muestro tal como soy, no me escondo, sin embargo muy pocas personas que me conocen saben de la existencia de este blog.
        Posiblemente por timidez o quizás porque no entenderían nada.
        Un abrazo excusatio.

        Le gusta a 1 persona

    2. Mi vestimenta era bastante normalita, ya sabes para pasar desapercibida. Pero si, es curioso cómo conforme van pasando los años nos damos cuenta de que aquel diario no tendría páginas suficientes para poder contar todo aquello, nos toca reescribir ahora.
      Felices sueños Oniro. 🫂😘

      Le gusta a 1 persona

Deja un comentario