19 de octubre

19 de octubre

Me imagino que la mayoría de vosotros habéis visto ya que hoy se celebra el día internacional del cáncer de mama, un día de recordatorio de una lucha diaria.

Una lucha de gran cantidad de mujeres, creo que todos tenemos a alguien que ha pasado por ahí, madre, hermana, tía, prima, amiga, hija…y algo que desconoce mucha gente es que también esta lucha es para los hombres, en menor porcentaje pero con mayor índice de fallecimiento, así que este día también es de ellos.

En mi familia «le tocó» a dos de mis primas y no lo llegaron a superar, y también a varias amigas y conocidas que afortunadamente si lo han superado.

Una intenta ponerse en la piel de ellas pero creo que no se puede. Sin llegar a ser nada, hace un tiempo, en una revisión rutinaria vieron algo, hicieron un estudio más completo, estuve en seguimiento durante tres años y simplemente quedó en un susto y os puedo asegurar que ya cuesta llevarlo, así que no imagino cuando ese susto se convierte en una pesadilla.

Una lucha que ya no es sólo contra la enfermedad, ya es psicológica también porque una gran parte de ellas le ganan la batalla sin volver a ser «las mismas» y para eso también hay que tener mucha fuerza, es una lucha doble y hasta donde yo puedo valorar, muy difícil de llevar.

Hoy es su día, muchos de nosotros quizás nos pongamos un lacito rosa, inundaremos las redes de fotografías sobre el tema, pero no debemos olvidar que cerca tenemos a alguien que lucha cada día contra ello y es importante estar a su lado.

Y algo que debemos recordar es que debemos estar atentas(os) que también nos puede tocar.


«Toma mi mano,
tumbada en esa camilla
Ella te explora,
tú muerdes tu labio
Aprieta fuerte mi mano
No estás sola
Miras su cara
Buscando ese gesto que te alivie
Buscando una mirada de esperanza
Esperas que termine
Esperas sus palabras
Que no pronuncie aquella,
que la vida te arrebata
Aprieta fuerte mi mano
No estás sola
Tú lucha es la mía «

B.D.E.B.

Mi «yo» divertida

Mi «yo» divertida

Sugerencia de escritura del día
Cuéntanos algo que la mayoría de la gente probablemente desconoce de ti.

Desde pequeña mi timidez se apoderaba de mí, era incapaz de pedir nada si no era a través de mis padres, ni siquiera en casa de mis tíos, cualquier cosa de comer, de jugar, lo que fuera, siempre a través de ellos y no porque a mis tíos los viera poco, al contrario, siempre andábamos toda la familia muy unida a pesar de ser muchos.

Conforme fui creciendo la timidez se diluyó un poco, aún así siempre fui callada, observadora y de ponerme roja cómo un tomate si me echaban algún piropo. Ya en el instituto empecé a ser «yo misma» en el círculo más cercano, hablaba un poco más y hasta me bromeaba con mi gente, pero hasta que no cambié a otro instituto a hacer un grado superior, no pegué el cambio.

Cuando llegué allí todo era nuevo para mí, pero en breve me hice con ello, creamos un grupo que consiguió que sacara mi parte divertida, siempre alegre, la timidez apartada a un lado, hablaba con todos, reía, bailaba, cantaba,… todo aquello que me daba una vergüenza para morirme, con ellos era completamente distinto, quizás porque me animaban siempre para participar en todo y el no hacer todo aquello me hubiera hecho sentir diferente al resto, o quizás porque descubrí otra «yo» que había estado oculta durante mucho tiempo, una divertida, alegre, bromista…

Creo que fue la mejor etapa de mi juventud, todos mis amigos notaron el cambio, hasta mi (por entonces) novio, seguía siendo yo pero con más alegría.

Llegó un día que ciertas personas chafaron todo eso, y a partir de ahí empecé a ponerme una coraza y sabes que no podía comportarme así con todo el mundo, porque esas situaciones había quienes las ridiculizaban y eso me hacía sentir mal, así que aprendí que dependiendo de la compañía, no siempre puedes ser tú, a veces tienes que sacar el lado más serio pero sólo porque no estás con tu gente.

A esa pregunta del día, «Cuéntanos algo que la mayoría de la gente probablemente desconoce de ti», no sé si exactamente será la mayoría, (puede que si) pero lo que gran gente no conoce es mi lado divertido, ese de reír hasta que nos duele la mandíbula, el de cantar, bailar y lo que sea necesario, ese lado bromista, el de soltar algunas «chorradas» de vez en cuando para que la gente se ría contigo, no de ti.

Ese lado lo oculté aquél día y sólo los más cercanos, los que no me fallan, los que siempre están, mi gente, sólo a ellos se lo dejo ver, ellos saben quien soy y como soy, en las buenas y en las malas, y ahí siguen.

De aquellos compañeros perdí el contacto, pero me quedó ese descubrimiento de mi «yo divertida».

B.D.E.B.

*Esta canción era el «himno» de esa pandilla, no podíamos salir de fiesta sin bailarla, cada vez que la escucho me viene a la cabeza la imagen de mi amigo Vicent con su melena al aire cantando y bailando.

Vida (muerte) injusta

Vida (muerte) injusta

En estos días, por algún extraño motivo, me ha venido al recuerdo una situación vivida hace muchos años, cuando no era más que una niña de unos once o doce años, un hecho que de momento te hace ver lo dura que puede llegar a ser la vida y como azota a la gente sin piedad.

Tenía una pandilla de amigos, vecinos todos del barrio, que siempre íbamos juntos, tanto a un cine cercano, como a casa de alguno de nosotros a jugar a algún juego de mesa, o simplemente estar reunidos en la calle hablando de nuestras cosas.

Nuestros padres también eran amigos y hubo un día que mi padre me llamó para salir al salón con semblante serio y lágrimas en los ojos, era un domingo y la noticia que me dió me partió en dos, uno de los chicos había fallecido en un accidente, un coche le había atropellado.

Volvía con su familia de un torneo de petanca, pararon en un restaurante de carretera a tomar algo y los niños cruzaron la carretera a una finca donde habían naranjos para «coger prestadas» unas naranjas y él por lo visto fue menos rápido que el resto en cruzar la carretera.

Era la primera vez que alguien cercano fallecía y fue un duro golpe. Asistí junto al resto de la pandilla al tanatorio, también la primera vez que lo pisaba, y aquello era desolador, sus padres, su hermana mayor (el pequeño se había quedado con un familiar), destrozados, todos nos abrazábamos llorando y lo peor llegaría tres meses después.

Porque la vida cuando quiere te intenta «rematar» y eso le pasó a esta familia, al pequeño lo operaron de anginas, algo sencillo aparentemente, pero a veces lo sencillo se complica… Justo a los tres meses, el mismo día que se cumplían, ¿parece una película de terror verdad? Esos padres no volvieron a ser los mismos, ni esa niña tampoco, sus ojos no volvieron a brillar, su mirada siempre perdida.

Años después tuvieron un hijo, otro varón, pero siempre que me los crucé los seguí viendo con esa tristeza en los ojos.

Siempre que volvía a verlos, ya de mayor, cuando el padre me hizo la obra de casa, yo pensaba en lo duro que sería para él ver que ya preparaba todo para casarme y su hijo que era de la misma edad que yo, debería de haber estado haciendo lo mismo.

Es curioso que estos recuerdos lleguen así, sin un «por qué», pero llevaba días con ello en la cabeza y tenía que sacarlo, porque las imágenes de aquellas dos visitas al tanatorio por primera vez, los rostros desolados, las lágrimas de una pandilla de niños, reunidos por última vez todos, aunque esta vez no fuera para divertirse.

Creo que en ese momento descubrí lo injusta que podía llegar a ser la vida.

B.D.E.B.

Mis padres

Mis padres

Cuando piensas en la palabra «éxito», cuál es la primera persona que se te viene a la mente y por qué.

Para mí el éxito no tiene porque ser sólo para gente popular, ni en materia laboral, es llegar a alcanzar esa meta soñada y por la que has luchado hasta conseguirla, y basándome en esto, son ellos, mis padres.

Mi padre, el mayor de sus hermanos, nacido en una familia bastante humilde. Mi madre, segunda hija pero la mayor de las hembras, sus padres no eran «ricos» pero si tenían tierras y ganado y eso les hacía estar mejor situados.

En aquella época y para según que familias la diferencia social entre ellos era bastante y eso contribuyó a que mi abuelo materno se negara en rotundo a esa relación y mucho más cuando se habló de boda. Incluso le dijo a mi madre que se fuera de casa a vivir con mi padre pero sin casarse (hablamos de finales de los años 50), todo para que se fuera de la casa sin su «dote», mi madre se negó en rotundo y salió de su casa vestida de blanco y camino del altar, su padre le tuvo que dar la dote y otro «regalo» más…la ausencia de él y mi abuela a la boda (no se lo permitió).

Se tuvieron que conformar con una chocolatada en casa de una de sus tías a modo de celebración, pero no importó, estaban casados que era lo importante.

Fruto de su amor tuvieron una primera hija, a la que siguió un varón que tristemente falleció con sólo nueve meses de vida, una muerte que les partió el corazón por completo, aprendieron a vivir con ello pero nunca lo superaron. A día de hoy siguen visitando el cementerio, a kilómetros de distancia, para adecentar el nicho y depositar flores en él.

Después de ese traspiés que les dió la vida tardaron años en volver a ser padres, hasta que nació una servidora, una nueva alegría y tres años después otra de rebote, tres hijas a las que han cuidado, querido y adorado, a las que han criado trabajando duramente, de las que sólo se han separado por trabajo y siempre deseando volver a reunirse con ellas.

Cuidaron de sus mayores hasta los últimos días de vida, incluso de quien tantas trabas les puso, nunca le guardaron rencor, o al menos no lo hacían ver.

Cuidaron de sus nietos, todos varones, cosas de la vida, siempre han estado disponibles para lo que hayamos necesitado, hasta ahora que son ellos quienes necesitan de nosotros, aún así él, lucha cada día con la enfermedad de ella, aún cuando no le quedan fuerzas, pero hizo una promesa un día y estoy segura la cumplirá.

Si se trata de éxito, creo que ellos lo tuvieron con creces, por más piedras que les pusieron en el camino consiguieron su meta, ser felices juntos.

B.D.E.B.

Valores al alza

Valores al alza

Que diferente vemos la vida cuando somos adolescentes a cuando vamos teniendo una cierta edad, como van cambiando nuestros valores.

Mientras escribía esta mañana la entrada contestando a la pregunta diaria, me he quedado pensando en ello, cuando eres un adolescente, el físico es muy importante, el agradar, el gustar, incluso diría que «el ser popular», habrá quien diga que no (yo la primera), pero si pensamos un poco, sólo un poco, en aquella época que vivimos, algunos hace ya muchos muchos años, otros menos. Seguro que si echamos la vista atrás, descubrimos que en algún momento nos sentimos así.

Siempre intenté ser yo misma y los valores que me inculcaban mis padres por delante, pero reconozco que en algún momento se me iba la cabeza al otro lado, quizás porque me rodeaba de gente que era así, que buscaban un físico más que un interior, hasta que di con un grupo muy parecido a mí, ninguno destacaba por tener un físico maravilloso, pero en cambio había entre nosotros una amistad sana, de las de verdad, nos apoyábamos y apreciábamos los unos a los otros y por supuesto no permitíamos que nadie se metiera con ninguno de nosotros.

Entre nosotros mismos nos hacíamos sentir especiales aunque para el resto quizás sólo éramos los «raros».

Aún así alguna vez hice mis «pinitos» para ponerme del otro lado, cuando algún chico guapo en algún momento se interesó por mí, pero descubrí que era más feliz junto a aquel otro, menos guapo, con ropa y cabello desaliñado pero dulce y cariñoso hasta decir basta.

Y más tarde cuando vamos creciendo, cuando nos hacemos «mayores» ahí descubrimos que una cara bonita no lo es todo, un cuerpo maravilloso tampoco, que está bien cuidarse, principalmente por nuestra salud, pero que cuando buscas a otra persona «la fachada» es solo eso y con los años (salvo que te pases la mitad de ellos en el quirófano) nos vamos deteriorando, a veces también en el interior, pero aún así, quien es internamente bonito, lo seguirá siendo siempre y si sabemos que «tecla» tocar, sonará esa bonita melodía que un día nos enamoró.

También nos vamos dando cuenta de que no es necesario encajar con todo el mundo, es difícil y complicado y cada uno somos de una manera diferente y eso nos hace únicos, que no es necesario ser popular, prefiero mil veces pasar desapercibida y quien te quiera de verdad sabrá dónde buscarte y seguro te encontrará.

Y por último, que todo esto va aumentando con el paso de los años, esos valores van al alza y cada vez somos más conscientes de lo que realmente es importante en esta vida.

B.D.E.B.