
Siempre inmersos en nuestras conversaciones, tanto que ni nos dimos cuenta de que el grupo se adelantaba y nos quedamos detrás, sin prisas, ya los alcanzaríamos, sin darnos cuenta de que pronto la noche caería, el sol estaba a punto de desaparecer detrás de la montaña de enfrente de la que nosotros estábamos subiendo y así fue, minutos más tarde poco se podía ver salvo con nuestras pequeñas linternas.
Fue en ese momento en el que yo empecé a asustarme un poco (o mucho), tú lo sabías, me atrevería a decir que me conocías mejor que nadie, buena parte de culpa la tenían esas horas y horas de conversaciones que habíamos tenido en tan sólo unos meses que nos conocíamos.
Llegamos a un cruce de caminos, había que elegir derecha o izquierda, solo uno de ellos nos llevaría a ese refugio de montaña donde nos dirigíamos, ¿Cuál de ellos? No teníamos ni idea, me sugeriste sentarnos y esperar a que alguien del grupo bajara a buscarnos, así lo hicimos, buscamos una roca un poco plana y allí nos sentamos el uno al lado del otro, comenzaba a hacer frio, yo sollozaba y tú rodeaste mi cuerpo con tus delgados brazos, me acercaste a tu torso y me invitaste a recostar la cabeza en tu pecho.
Me abracé fuerte a ti intentando conseguir que se me contagiara esa calma que tú tenías (o aparentabas para ahuyentar mis miedos). Y en ese momento se inició una lucha interna de sentimientos, por un lado deseaba que vinieran a rescatarnos, por otro quería que ese momento fuera eterno, con tu mano acariciabas mi mejilla que comenzaba a estar helada del frío de la noche y por dentro sentía un calor inmenso. Una sonrisa tuya al levantar mi vista y ya no fue necesario nada más.
Unos pasos, ahí estaban, venían a rescatarnos y con una bronca por separarnos del grupo, no nos importó, sonreímos incluso con la mirada y caminamos cogidos de la mano, hasta llegar al sitio.
Pronto nos fuimos a dormir, alegando estar cansados del «susto», pero la razón era muy distinta, necesitábamos terminar lo que ni siquiera había empezado.
Una sonrisa, una mirada, un acercamiento de nuestros rostros y …
B.D.E.B.

👍🏼👍🏼👍🏼
Me gustaLe gusta a 1 persona
😊
Me gustaMe gusta
bonita aventura 👩❤️👨
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias Ana, el susto bien valió una recompensa 😉
Un abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona
🤗
Me gustaLe gusta a 1 persona
👏👏👏👏👏
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias 🤗
Me gustaMe gusta
Y ….simplemente precioso💙💙💙🫂☕✨
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias querido amigo 🫂🫂💙☕️😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
Soy de esas personas que fingen normalidad cuando el barco se hunde 🙂 aunque es fácil pillarme porque siempre me tiembla un poco la voz…
Perderse no siempre es malo, si lo haces en la compañía adecuada, logras esa complicidad que tarda años en producirse.
Me gustaMe gusta
Aventura arriesgada con final feliz. Un abrazo grande.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Sabes que me encantan los finales felices.
Un fuerte abrazo Marylia.
Me gustaLe gusta a 1 persona