
Aún no ha terminado noviembre y desde hace alguna semana, comenzamos a ver, principalmente por las redes, anuncios, vídeos…relacionados con las fiestas próximas, incluido el anuncio de la lotería de Navidad que lo vi por primera vez en el blog de nuestro amigo Carlos (Datos a tutiplén), imágenes, frases, vídeos que para quienes somos de lágrima fácil, no podemos (al menos yo no puedo) verlos sin que los ojos se pongan acuosos.
Este año creo que peor que otros, no sé muy bien el porqué, pero los sentimientos están a flor de piel. El año pasado no fueron mis mejores fiestas, entre la enfermedad de mi peludo y el pasarlas lejos de aquí, de mis padres y hermanas (la primera vez en mi vida), no las disfruté ni sentí igual. Este año de nuevo estaré con ellos, cada año que pasa lo celebro con emoción y a la vez miedo, son mayores y no sabemos nunca lo que pasará el siguiente, es ley de vida.
Creo que esto también va influyendo en que los sentimientos estén así. Eso y que cuando se aproximan estas fechas, no puedo evitar echar la vista atrás y recordar esas sillas vacías, esas navidades de antaño en las que todos estaban presentes, supongo que ellos dejaron su puesto a otras personas que llegaron después. Pero, inevitablemente, cada año son más las sillas vacías, y quizás cada año las fiestas se tornen más tristes.
Siempre me queda la ilusión, sobretodo por los más pequeños, aunque mis chicos ya están grandes, tengo tres sobrinitas pequeñas y ver la carita de felicidad, ese brillo en los ojos, esa sonrisa inocente, siempre me recuerda a mi niñez, y así como yo disfrutaba, quiero que los más pequeños también lo hagan.
Por supuesto que los mayores también, ver la cara de felicidad de mis padres, ese 24 por la noche, cuando estemos toda la familia sentada alrededor de la mesa, eso sin duda es el mejor regalo. Y bueno, ver a niños y mayores (porque también nos hace ilusión), abrir esos paquetes, esperando sorprendernos, también es bonito.
Y empaquetar uno a uno, escondida en el cuarto, intentando que dentro de cada paquete no sólo haya un regalo físico, que también tenga una pizca de cariño, un trocito de corazón, y la ilusión compartida de quien lo ofrece junto a quien lo recibe.
Así que toca ir preparándose(me) para esos días, coger la caja de kleenex y dejarla cerca porque seguro que va a hacer falta, y sobretodo disfrutar, de nuestros mayores principalmente y contagiarnos un poquito con la ilusión de los más pequeños.
B.D.E.B.

Para la alegría y para la tristeza necesitamos prepararnos siempre. Preparar el alma, porque no sabemos cuándo va a caer una u otra, así que te mando un abrazo para que en ti encuentren ese alma bella que sabe abrazar la vida sin más
Me gustaLe gusta a 2 personas
Me abrazo fuerte, a ese que tú me mandas y a la vida, y ahora toca disfrutar de esos días que nos llegan con nuestra gente, sólo por ello ya merecen la pena.
Me gustaLe gusta a 1 persona
🫶🏼🫶🏼Mucho ánimo y a pasar las fiestas lo mejor posible. Sé que es un tópico, pero los que antes ocupaban esas sillas nos quieren ver felices, allá donde estén celebrando ahora esas y otras fiestas, así que por ellos, aunque sea más duro, sigamos celebrando. Un fuerte abrazo y beso, Blanca🫶🏼🤗😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
Vamos a por ello Javi, a disfrutar en familia mientras se pueda, a recordar a quiénes no están con la sonrisa que siempre les recibíamos y a volver a ilusionarnos como lo hacen los más pequeños. Un fortísimo abrazo para ti también. 🤗😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
¡¡Gracias por la referencia a mi bitácora!! 😊😊😊
Me gustaLe gusta a 1 persona
No hay de que darlas Carlos, un espacio donde cada día aprendemos algo nuevo. 😉
Me gustaMe gusta
Siento que haya sillas vacías… Pero, al menos, ¡hay niños!
Me gustaLe gusta a 1 persona
A lo largo del tiempo van quedándose vacías, pero esos pequeños van ocupando su lugar y la alegría e ilusión de ellos nos contagia.
Me gustaMe gusta