
Hoy estamos a una semana del final de este calendario y también de la primera noche especial de estas fiestas. Vamos a por el embelesamiento.
¿Quién no se ha quedado embelesado alguna vez?
Creo que todos, en algún momento de nuestra vida, o quizás frecuentemente, con personas, instantes, una canción, un poema, una obra de arte…
Os cuento algunas cosas que me provocan embelesamiento
El plácido sueño de un bebé. Podría pasarme horas observándolo, lo hacía cuando los chicos eran así, observarlos mientras duermen, ajenos a todo lo que pasa en el mundo, mostrando una ligera sonrisa que te hace preguntar en qué estarán soñando, acercarles el dedo a su diminuta mano y acariciarlo.
Algo que ya conocéis, un amanecer en el mar. Desde que a malas penas asoma el sol en el horizonte, hasta que comienza a calentar nuestra piel, ese momento mágico en el que empieza un nuevo día y nosotros decidimos si queremos erguirnos y tomar las riendas para disfrutarlo.
Me quedo embelesada cuando algún pequeño te cuenta una historia, de esas en que una parte es verdad y la otra una ficción quizás que forma parte de un deseo, de un sueño, pero te lo cuentan como si realmente estuviera pasando.
Y otra cosa que me deja embelesada es escuchar recitar poesía, hay gente que lo hace de maravilla y no me canso de escuchar. Hay dos amigos que de vez en cuando se animan en ponerle voz a sus propias letras y me encanta escucharlos. Uno es Javi, el culpable de que iniciara mi andadura en este lugar y el otro nuestro querido Manu.
Y algunas cosas más que las guardo para otro momento, si os apetece podéis compartir las vuestras.
B.D.E.B.




