Persecución

Persecución

En estos días, hablando de los miedos, las pesadillas en las que notas que alguien te persigue y sales corriendo, me he acordado de esta historia que ocurrió hace unos pocos años (mejor dicho muchos) cuando no era más que una adolescente, con mucho miedo pero a la vez un poquito rebelde.

Mis padres, junto a mi hermana pequeña, se habían marchado al pueblo ese fin de semana, mi hermana mayor y su marido también les acompañaron y yo me quise quedar sola. Mi hermana me invitó a quedarme en su casa, ya que el barrio donde vivía era más «tranquilo» que el nuestro, así si salía con las amigas, al regreso de noche se supone que iría más segura, ya que el autobús quedaba cerca de la casa.

Claro, lo que ella no sabía es que ese fin de semana que estaba sola, aprovecharíamos para salir hasta más tarde (mi padre era muy estricto y a las 22h. máximo tenía que estar en casa. Y así fue, salimos hasta la una de la mañana aproximadamente, mi amiga tenía un horario bastante más amplio que el mío.

A la vuelta regresamos en taxi, pero como íbamos a sitios diferentes, yo me bajé primero y no precisamente en la puerta, en una avenida donde tenía que caminar un poco hasta llegar a la calle donde vivía mi hermana.

Nada más marcharse el taxi y cruzar la avenida, vi a un coche salir de una calle y comencé a asustarme (así era yo y creo que aún sigo siéndolo un poco). El coche se dirigió hacia donde yo había cruzado y no solo caminé más rápido, eché a correr, no me atrevía a mirar atrás pero lo oía, el coche iba despacio pero seguía ahí.

El miedo creo que ni me dejaba pensar, vamos que de haber querido se hubiera puesto a mi lado en un pis pas, pero no piensas, sólo estaba aterrada y decidí meterme por una callejuela.

Mi sorpresa fue que justo al salir de la calle me encontré unos faros de frente y pensé «que sea lo que tenga que ser, ya no puedo escapar», y en ese preciso instante se bajó la ventanilla y alguien dijo «buenas noches señorita», ahí me fijé y era un coche de policía, no sabía si reír, llorar o qué narices hacer, me acerqué al coche y lo primero que dije fue «menos mal que son ustedes, que susto me he llevado», a día de hoy aún no sé ni como me salieron las palabras, entre el susto que tenía y mi timidez, pero imagino que cuando por fin te ves aliviada, salen solas.

Me preguntaron porqué corría y les conté que me había asustado y ellos me dijeron si no había visto que era un coche de la policía y les confesé que el miedo no me dejó ni ver, sólo salir corriendo. Me escoltaron hasta la calle y el portal y cuando entré se marcharon, muy majos ellos.

Pasé mucho miedo y todo quedó en una anécdota que por supuesto no conté a nadie. Pero seguí las indicaciones de ellos y después de aquello los taxis me dejaban siempre en la puerta, no más sustos.

Le dije a alguien que le contaría la historia y aquí queda, afortunadamente fue sólo un susto pero de los grandes.

B.D.E.B.

4 comentarios en “Persecución

    1. Después de aquello siempre he procurado de no andar sola a ciertas horas, siempre en compañía. Luego van pasando los años y te das cuenta que hay otras cosas que también tememos y es que en el fondo querido amigo soy miedosa y solo cambia a qué temer, pero no se quita. Gracias. 🫂🫂☕️☕️😘

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