
Habían pasado ya unos días desde la última lluvia, y hoy ha regresado de nuevo.
Las nubes se han ido cargando poco a poco, parece que alguien ha ayudado a que pasaran de su blanco inmaculado, a oscurecerse despacio y volverse grises y ha comenzado a llover.
Pensé que ya volvía el calor del sol para quedarse, que las lluvias y tormentas se habían quedado atrás, pero estaba equivocada.
Aún es febrero, el frío aún no le toca marchar, a pesar de los días que nos recuerdan a esa primavera bonita, días o momentos, nos vuelven a la realidad, a saber que aún es pronto, que hay que tener paciencia, que todo llegará pero aún no.
Me resguardo de esa lluvia, me acurruco en un rincón y la dejo caer, es suave y llega a las mejillas, a malas penas a la comisura de los labios y duele, de nuevo duele.
El ambiente se refresca ¿o quizás se enfría? Y tú te impacientas pero no puedes adelantar el tiempo, las estaciones duran lo que duran, y varían porque no existe el tiempo exacto, porque a veces son días, o semanas, o meses, no se puede forzar, no se debe forzar, eso sólo supondría equivocarse y querer vivir un verano en invierno.
B.D.E.B.




