
Algunas veces, justo en los momentos adecuados, en esos en los que el mundo se te derrumba (o tú te derrumbas), ocurren casualidades bonitas y te cruzas o la vida pone en tu camino a personas con las que conectas enseguida y que sin darse cuenta te sacan de esos escombros.
Personas que siempre encuentran la palabra exacta, que saben leer entre líneas, que parece que te entiendan y te comprendan a la perfección y que quizás sin saberlo se convierten en un punto de apoyo importante, por eso que decía, porque siempre tienen esa palabra que te ayuda.
No tienen porqué parecerse a ti, o puede que en el fondo si que seáis más parecidos, pero si que tiene que haber esa conexión en la que el otro sepa que estás, que siempre que lo vayan a necesitar, estarás.
El otro día lo comentaba en la entrada, el regalo más preciado es el tiempo y cuando alguien lo comparte conmigo lo agradezco mucho. A veces la otra persona pueda pensar que no es para tanto pero si lo es, porque cuantas veces escuchamos eso de «imposible, tengo mil cosas que hacer, mejor lo dejamos para otra ocasión».
Hoy sólo quiero dar las gracias, estoy feliz de que existan esas conexiones y que la vida cruce caminos y de vez en cuando nos regale sonrisas, buenos momentos de mirarnos de frente, de sentir un abrazo y de compartir.
Feliz domingo, hoy sin amanecer en la playa pero doblemente feliz.
B.D.E.B.




