
Cuando llegas a casa después de estar todo el día fuera, sin a malas penas parar, sólo quedan ganas de tirarse en el sofá y dejar que los perretes se echen contigo y descansar.
Ahora mientras me pongo un poco al día, aprovecho para hacer un pequeño resumen de lo que ha sido un día intenso, no solo de no parar, un día lleno de emociones, de risas y lágrimas y de comprobar una vez más que soy afortunada de tener gente alrededor que no te sueltan de la mano.
Hoy hemos tenido un acto de las fiestas que suele ser bastante emotivo y cuando tienes a alguien implicado, pues aún lo es más. Cuando escuchas a una pequeña dar un discurso emocionada, pues yo (que ya lo he dicho en alguna ocasión, soy bastante llorona) no puedo evitar emocionarme con ella y se me escape alguna lágrima.
Entre emoción y ese no parar, y darte cuenta lo arropada que estás y teniendo a todo el mundo pendiente por estar sola queriendo evitar en todo momento que te sientas así, sentirte (como decía ayer) querida y observar el cariño también hacia tu pequeño, ha hecho que este día haya sido intenso en todos los sentidos.
Muchas veces hablo aquí de la amistad, de lo importante que es estar, de que a mí me gusta hacerlo, estar, pero es que en días como hoy, me doy cuenta de que siempre tengo a alguien a mi lado que también está, que no me dejan sola, que no me sueltan de la mano y que cuidan que esté bien en todo momento.
Hoy una vez más me toca dar las gracias y sentirme afortunada, porque ellos siempre están cuando tienen que hacerlo, para disfrutar, compartir, pero sobretodo para acompañar.
Feliz noche y feliz semana.
B.D.E.B.




