Trabajar duramente…

Trabajar duramente…

¿A qué se dedicaban tus padres a tu edad?

Recuerdo a mi madre con su delantal «inmaculado» detrás del mostrador de aquella pequeña tienda de alimentación. Pero sobretodo recuerdo el cariño que le tenía la gente que iba a ese pequeño comercio de barrio.

Llegaron allí, ella y mi padre cuando él perdió su trabajo y tuvo que reinventarse, siempre había trabajado de camionero y le tocó cambiar, aunque al poco tiempo, mi madre se encargó del comercio y él de nuevo comenzó a trabajar detrás de un volante, aunque en esta ocasión era una furgoneta y trabajaba para una empresa de jamones y embutidos.

Antes de irse a hacer la ruta iba a comprar las frutas y verduras frescas para la tienda, dejaba todo organizado para cuando llegase mi madre a abrir el negocio, y él se marchaba a su reparto.

Trabajadores a más no poder, no los recuerdo de otra forma que no fuera esa, trabajar y más trabajar para subsistir, venían de familia humilde (mi padre principalmente) y sin estudios ninguno de ellos, mi madre menos que él, nunca fue a un colegio, pero ella sola aprendió a leer, escribir y sacar cuentas, en la tienda nadie la engañaba, aunque tampoco lo habrían hecho porque ya lo dije al principio, la adoraban.

A mi edad, se dedicaban a trabajar durante todo el día, sin prácticamente parar más que para comer, y no siempre un plato caliente. Esa sería la respuesta.

B.D.E.B.

Suerte de tenerlos

Suerte de tenerlos

Hace nada te tenía así y hoy preparándome un café…

Esta mañana, cuando estaba preparando a los perretes para salir a la calle, me dice el chico «mami, dime como se hace y te preparo el café mientras sacas a los perros».

Es la primera mañana que pasábamos solos y me ha llamado la atención, porque hace tan solo unos meses no lo hacía, pero ahora es como si se estuviera haciendo mayor así de golpe y quiera asumir que por unos días es «el hombre de la casa» y tiene que colaborar para que no recaiga todo en mí.

Me ha venido a la cabeza la conversación con una amiga unos días atrás, ella no tiene hijos (es bastante más joven que yo) pero su pareja tiene dos chicas, una de 14 años (como el mío) y otra de 10, y principalmente la mayor está pasando por una temporada de rebeldía bastante fuerte (y bastante larga, lleva casi dos años y  va a peor), ella me decía que tenía mucha suerte con los chicos, a lo que yo decía que bueno, tienen sus edades y sus temporadas, a veces nos sacan de nuestras casillas pero que todo pasa. Pero ella no le ve un final feliz a la situación y en muchas ocasiones que se lleva o trae a mi hijo por asuntos de las fiestas, tiene devoción por él.

Es curioso porque muchas veces crías a dos hijos por igual y cada uno tiene su carácter diferente y su propia personalidad, por tanto actúan de diferente manera. Pero aún con esas, siempre les he educado desde el respeto (como decía en mi entrada anterior) y les he inculcado que eso va por delante siempre, pero luego cosas como la de esta mañana ya nacen de ellos, por más que se les enseñe que tienen que colaborar, con otras cosas lo hacen (aunque a veces se hagan los remolones o despistados) pero el ofrecerse a prepararte el café, sin pedirlo y teniendo en cuenta que se levanta con la hora justa para ir a clase, pues eso me ha alegrado la mañana.

Así que hoy tengo que darle la razón a mi amiga, de que sí, soy una persona con suerte, la suerte de tenerlos a ellos sobretodo.

B.D.E.B.

Esta canción se la dedicó Conchita a su hija y es preciosa, espero que os guste.
Leyes y normas

Leyes y normas

Sugerencia de escritura del día
Si pudieras cambiar una ley, cuál sería y por qué.

Creo que hay tantas para cambiar, que no podría quedarme con una sola. Los que pueden hacerlo las cambian muchas veces bajos sus propios intereses, otras sirven como arma arrojadiza contra la oposición y al final terminamos sufriendo esos cambios (o no cambios), los de siempre.

Pero sí hay un sitio, donde podemos poner nuestras propias leyes llamadas normas, en consenso con el resto de personas implicadas, es en nuestro hogar. Ahí si nos toca a nosotros y podemos hacerlo a nuestra manera sin que nadie de fuera intervenga (no permitirlo).

Esas normas son sencillas, respeto, igualdad de opiniones y de derechos, ser equitativos, y otras que no son normas pero también se podrían implantar y ser obligatorias, en el caso de que no lo sean ya, sonreír, abrazarse, quererse, alegrarse por la felicidad del otro, echarse de menos, preocuparse, cuidarse y compartir cada momento, los buenos para celebrarlos y los malos para que se sepa que no se está solo, que el resto le comprenden y le apoyan y no le van a soltar de la mano.

Son normas sencillas pero importantes para que la convivencia en familia siga adelante.

Feliz miércoles.

B.D.E.B.

Preguntas y respuestas

Preguntas y respuestas

Buscas respuestas y sólo llegan más preguntas, miras a la luna, a las estrellas,  ¿Acaso ellas saben lo que tú quisieras saber?

Ellas tampoco tienen respuestas, busca dentro de ti,dentro del corazón, ahí hallarás la respuesta.

No desesperes, quizás no la encuentres ya, date tiempo, dale tiempo al corazón, a que se deshaga esa madeja.

Durante mucho tiempo se fue liando, hilo tras hilo, herida tras herida, ahora quieres deshacerlo, quieres sanarlo, en solo horas, en solo días, lo que lleva tantos años.

Necesitas calma, necesitas tiempo, necesitas aprender a quererte, a valorar las prioridades, saber lo que necesitas, lo que te hace bien, lo que te da vida.

Si después de ese tiempo, aún no llegan las respuestas, sigue haciéndote preguntas, no te apresures, ni te adelantes a tu corazón, dale más tiempo y deja que decida.

No olvides una cosa, ponlo en orden con tu cabeza, el corazón nos hace enloquecer, y a veces necesitamos cierta cordura, pero tampoco le lleves la contraria…

Al final, él siempre gana.

B.D.E.B.

Golpes tontos

Golpes tontos

No sé el porqué, pero a veces parece que empieces con una visita al médico y ya vayan todas seguidas y de momento, por si no tenías suficiente, pues llega un golpe tonto (tanto que me reía con mi hijo a la vez que me quejaba del dolor) y que luego resulta no ser tan tonto como creías.

El viernes a mitad de mañana, de la manera más tonta, me golpeé un dedo con la mano contraria. De inmediato se me quedó la primera falange hacia abajo, y entre risas y dolor se lo mostraba a mi hijo mayor, que también lo tomó un poco en broma y pensamos que volvería al sitio.

Por la tarde no mejoraba y creí que lo mejor sería ir a urgencias y que el médico valorase si era o no una tontería. Después de una radiografía y unas risas (yo la primera) me mandaron poner una férula y como hoy tenía cita con un traumatólogo para otra cosa, pues que lo valorase él.

Pues bien, nada más verme el dedo con la férula, ya me ha dicho, «¿qué, se te ha quedado hacia abajo?» Claro, le he dicho que sí, y me ha dicho que se ha partido el tendón que sujeta esa falange, y que en un mes aproximadamente, me retirará la férula y si sigue igual, o lo dejamos así o hay que operar…

Un golpe tonto, pero tonto, además sin apenas dolor y a donde puede llegar. De verdad que a veces creo que soy especialista en que me pasen cosas raras.

Lo bueno del día es que el chico pequeño quería aprovechar estos días que su padre y hermano están fuera, para pegarnos una escapada a Madrid y al final pues lo hemos organizado todo.

No todo van a ser golpes tontos y problemas, hay que buscar algo de diversión y seguir tachando cosas de la lista de pendientes.

Feliz noche para todos.

B.D.E.B.

Así se quedó 😔