Culpable! De dejar que tu mirada me calara hasta el alma Que tu sonrisa me conquistara Y tu beso me enamorara De que aquella noche fuera la primera Y también la última…
Culpable! De permitir que llegaras tan lejos De darte todo Lo más preciado Mi corazón fue tuyo aquella tarde Y a la vez, robarte el tuyo
Culpable! De querer vivir una vida junto a ti Compartir mil aventuras Mil atardeceres y mil amaneceres A tu lado, abrazados De miradas cómplices De reir, de llorar Juntos…
Presa, de mis sentimientos En la prisión de tu cama Me torturas con tus besos Con tus caricias Tus susurros al oído
¿Cómo influyen en tu perspectiva de la vida los acontecimientos importantes o el paso del tiempo?
A cada día un rasguño, solo levanta la piel, sin profundizar, pero después llega otro y otro…
Y lo que era un simple rasguño, sin dolor, a malas penas escozor, ahora es una herida más profunda, una herida que termina cicatrizando, pero quizás para entonces ya haya otra que la sustituye.
Después llegas y besas mis cicatrices, quieres borrarlas y no se puede, se quedan ahí, como si fueran tatuajes, para siempre. Ya no duelen, pero recuerdan que ha dolido.
El paso del tiempo y los acontecimientos ocurridos, nos cambian, guardamos nuestra esencia pero somos distintos.
Desparecen ilusiones, emociones, y quizás hasta sueños. El paso del tiempo arruga nuestra piel y los acontecimientos el corazón.
Toca mimarlo de nuevo, acariciarlo muy despacio y esperar que vuelva a latir con fuerza, a veces no hay forma de recuperar, demasiado tarde.
Quizás en lugar de besar esas cicatrices que ha dejado el paso del tiempo, deberías de haberlas evitado.
En estos días, hablando de los miedos, las pesadillas en las que notas que alguien te persigue y sales corriendo, me he acordado de esta historia que ocurrió hace unos pocos años (mejor dicho muchos) cuando no era más que una adolescente, con mucho miedo pero a la vez un poquito rebelde.
Mis padres, junto a mi hermana pequeña, se habían marchado al pueblo ese fin de semana, mi hermana mayor y su marido también les acompañaron y yo me quise quedar sola. Mi hermana me invitó a quedarme en su casa, ya que el barrio donde vivía era más «tranquilo» que el nuestro, así si salía con las amigas, al regreso de noche se supone que iría más segura, ya que el autobús quedaba cerca de la casa.
Claro, lo que ella no sabía es que ese fin de semana que estaba sola, aprovecharíamos para salir hasta más tarde (mi padre era muy estricto y a las 22h. máximo tenía que estar en casa. Y así fue, salimos hasta la una de la mañana aproximadamente, mi amiga tenía un horario bastante más amplio que el mío.
A la vuelta regresamos en taxi, pero como íbamos a sitios diferentes, yo me bajé primero y no precisamente en la puerta, en una avenida donde tenía que caminar un poco hasta llegar a la calle donde vivía mi hermana.
Nada más marcharse el taxi y cruzar la avenida, vi a un coche salir de una calle y comencé a asustarme (así era yo y creo que aún sigo siéndolo un poco). El coche se dirigió hacia donde yo había cruzado y no solo caminé más rápido, eché a correr, no me atrevía a mirar atrás pero lo oía, el coche iba despacio pero seguía ahí.
El miedo creo que ni me dejaba pensar, vamos que de haber querido se hubiera puesto a mi lado en un pis pas, pero no piensas, sólo estaba aterrada y decidí meterme por una callejuela.
Mi sorpresa fue que justo al salir de la calle me encontré unos faros de frente y pensé «que sea lo que tenga que ser, ya no puedo escapar», y en ese preciso instante se bajó la ventanilla y alguien dijo «buenas noches señorita», ahí me fijé y era un coche de policía, no sabía si reír, llorar o qué narices hacer, me acerqué al coche y lo primero que dije fue «menos mal que son ustedes, que susto me he llevado», a día de hoy aún no sé ni como me salieron las palabras, entre el susto que tenía y mi timidez, pero imagino que cuando por fin te ves aliviada, salen solas.
Me preguntaron porqué corría y les conté que me había asustado y ellos me dijeron si no había visto que era un coche de la policía y les confesé que el miedo no me dejó ni ver, sólo salir corriendo. Me escoltaron hasta la calle y el portal y cuando entré se marcharon, muy majos ellos.
Pasé mucho miedo y todo quedó en una anécdota que por supuesto no conté a nadie. Pero seguí las indicaciones de ellos y después de aquello los taxis me dejaban siempre en la puerta, no más sustos.
Le dije a alguien que le contaría la historia y aquí queda, afortunadamente fue sólo un susto pero de los grandes.
Nombra algo de tu lista de imprescindibles que nunca hayas hecho.
No le llamaría lista de imprescindibles, más bien sería una lista de cosas pendientes que quiero hacer y algunas las necesito hacer, y si todo va bien será en un corto plazo.
*Mantener una conversación de las que no gustan, pero es muy necesaria.
*Antes de mantenerla reflexionar y pensar bien lo que quiero y necesito para ser feliz.
*Llevar al chico pequeño a un lugar que tiene ilusión de ver.
*Una escapada a la capital para visitar a una amiga.
*Un café y una laaaarga conversación con un amigo.
Y seguramente añadiría más, pero estas son las que de momento están pendientes y espero que por poco tiempo.
Una vez realizadas, seguro que surgen más. Pero de momento hay que terminar esa lista.
Hace tiempo leí en algún lugar, «ella no es una princesa, él no es un príncipe, ¿pero quién dijo que la vida fuese un cuento de hadas?»
Se me quedó grabada esa frase, quizás porque cuando somos niños o mejor diría adolescentes, tenemos esa típica idea de que vamos a conocer al amor de nuestra vida, vamos a tener el trabajo deseado por el que vamos a estudiar y luchar, una vida de «cuento de hadas» y en eso vamos creciendo y las cosas, la mayoría de veces, no son cómo lo habíamos planeado, en ocasiones ni siquiera se parece.
Si empezamos por el trabajo, puede ser que tengas la oportunidad de estudiar lo que te gusta (no siempre se puede) pero terminas de estudiar y tienes que conseguir ese trabajo para el que has pasado buena parte de tú juventud estudiando, y si tienes la suerte de conseguirlo, que te llene o que te des cuenta que ahora cuando lo realizas día a día, ya no es tan interesante como lo parecía antes. Y ya no vamos a hablar de si no consigues estudiar lo que quieres, entonces ya cuando comiences a trabajar, en algo que probablemente no te guste, se puede convertir en un suplicio cada día. Pero bueno siempre se puede tener suerte de estudiar y trabajar en aquello que siempre te ha gustado y en el tema laboral sentirte completamente realizado.
Luego está el tema del corazón, parece fácil ¿verdad? Pues no lo es, en absoluto. Primero hay que conocer a esa persona que nos complemente, nuestra media naranja que le llaman y si tenemos la suerte de conocerla entonces llega el día a día y eso es más complicado aún. A veces vemos en las redes sociales, en la calle cuando te encuentras con una pareja que hace mucho que no ves, todo es «felicidad » mucho amor por cada poro de sus pieles, tanto que te hacen hasta sentir mal, decir ¿es así como tendría que estar yo? ¿No es normal discutir con tú pareja? Con el tiempo esos son los primeros en caer, cuando te enteras que ya no están juntos, te preguntas cómo es posible si entre ellos todo era puro amor, muy sencillo porque a veces es todo fachada, es muy difícil ese día a día como comentaba antes, siempre hay altos y bajos, momentos en que os queréis a morir y otros que no sabéis si lo mejor no sería tirar cada uno para un lado. Pero de eso se trata ¿no? De seguir peleando, de seguir con ese tira y afloja, una vez cederá uno y otra vez otro. Porque os queréis, porque los sentimientos están ahí pero no por ello vais a estar completamente de acuerdo en todo.
Todo camino de rosas tiene espinas y ten por seguro que te pincharás mientras caminas por él, pero merecerá la pena si te esfuerzas en cuidar de ellas porque podrás ver su belleza.
La he rescatado ahora porque más de un año después, quizás por situaciones parecidas, recuerdas aquello, eso que escribiste en un momento en que pensabas que todo iba a ir bien y casi fue como el principio del final, porque llegó el 2024 y hizo estragos, casi fue acabando con muchas ilusiones y un 13 de diciembre puso su «broche final».
Es curioso porque cuando una fecha se te queda así tan grabada en la cabeza, si ha sido por un bonito acontecimiento, posiblemente lo recuerdas siempre, pero si ha sido justo por lo contrario también lo recuerdas…y así tengo grabado ese día, como también tengo dos días más de octubre del 2023.
Y cuando se empiezan a recordar tantas fechas, tantos malos recuerdos y nos vamos olvidando de los buenos, creo que es malo.
Ayer alguien se preocupó por mí por la entrada que escribí por la mañana, supongo que son momentos en que necesitas soltar todo y a la par no preocupar ni a amigos ni familia, y por eso no coges el teléfono y llamas, sería fácil, te vendría bien, pero no quiero preocupar ni derrumbarme delante de ellos por distintos motivos, porque todo es demasiado complicado y no siempre las partes interesadas, se dan (o se quieren dar) por enterados de hasta donde alcanzan las situaciones.
Hoy comienza una nueva semana en la que posiblemente este bastante ocupada y no tenga mucho tiempo de pensar y dar vueltas a las cosas (al menos eso espero), y la semana próxima será justo el momento de hacer todo eso, pensar y más pensar, reflexionar y darme cuenta de lo que quiero, de lo que necesito, de lo que me hace feliz, de si lo soy…