
Hoy es uno de esos días que se deshacen las rutinas que habían y de repente tienes la tarde libre, para ti,para hacer lo que te plazca, pero sin saber porqué (o quizás si que lo sepas) justamente no te apetece hacer nada, y cuando esto pasa siento que la tarde ha sido desaprovechada, que podía haber aprovechado ese tiempo y en cambio lo he dejado pasar, y sabemos que ese tiempo que pasa ya no vuelve.
Soy persona de aprovechar cada momento, mientras espero algo estoy ocupada en otra cosa, si tengo una olla al fuego esperando hervir, tengo que aprovechar para sacar las cosas del lavavajillas o ir preparando alguna otra cosa… no puedo quedarme quieta.
Y así con todo, dicen que el tiempo es oro y quizás no lo sea pero no porque valga menos, sino al contrario, porque el valor es incalculable, justo porque no sabemos el tiempo del que disponemos.
De hecho, el otro día, entre dos visitas médicas tenía un ratito de espera, me asomé y la clínica aún estaba cerrada y justo al lado había un lugar que me llamó la atención y entré a tomar un café. Un sitio fuera de lo común, con una decoración vintage, música suave y luz tenue. Las camareras también hablaban flojito y dos de ellas con acento no sé muy bien de qué lugar, pero me encantó el sitio y la atención. Fue un café en solitario (para variar) pero acogedor y senti que había aprovechado ese tiempo de espera con un buen descubrimiento (mañana que tengo que volver a la clínica no descarto otro café allí).
Y es que esos ratos sin hacer nada no se deben desaprovechar, porque ese tiempo no va a volver al igual que el que he desaprovechado yo esta tarde, y me da rabia porque aunque no lo quiera reconocer si que sé el porqué de esa falta de ganas, porque el tiempo se ha invertido en dar vueltas a la cabeza a esa situación que no termina de esclarecerse, a preocuparme de nuevo por lo que aún no ha pasado, a desesperar por querer que ese tiempo tan valioso pase rápido y sin darme cuenta de que cuanto más rápido pase más lo estaré desaprovechando.
Me fastidia permitir que pase esto porque somos los dueños de nuestro tiempo, nosotros decidimos en qué debemos de gastarlo y hay que dejar un poco de lado las preocupaciones y ocupar ese tiempo en cosas que nos llenen.
Mañana imagino que será distinto, que intentaré aprovechar al máximo el día y con las cosas que me llenan, que me gustan, y como últimamente pasa, bien acompañada que es lo importante.
B.D.E.B.




