
Hay personas que llegan a nuestra vida sin hacer ruido y poco a poco sin que siquiera se den cuenta, se convierten en alguien importante, en esa persona que nos escucha, nos aconseja, nos anima y nos hace ver que está ahí, siempre.
Lo curioso es que quizás esas personas no lo sepan, saben que están en tu vida pero a lo mejor no saben que son importantes, que significan mucho para ti, puede ser que no se lo hayas dicho, aunque yo soy más de demostrar.
Y quizás a mí me importa más que esas personas sepan que yo estoy si necesitan algo, que me tienen aquí, que siempre se encontrarán esa mano tendida, esa que una vez me tendieron a mí, o quizás la agarré yo cuando no sabía donde hacerlo.
Ayer escribí una entrada que hablaba un poco de esto (si te preguntas), pero hoy quería hacerlo con mis palabras de siempre, quizás hablando más claro, siempre desde el corazón, pero con el estilo con el que empecé a escribir en este blog y el que siempre quise mantener.
Es curioso porque mi hijo mayor cuando me ve escribir «me hace burla» (es muy guasón) y me pregunta ¿estás escribiendo en tu diario?, quizás sea un poquito así.
Pero volviendo al tema, hoy de nuevo quería escribir a esas personas, no sólo para agradecerles, también para volver a ofrecerme, por si hay dudas, por si no lo saben, estoy y estaré, siempre que necesites
Que te escuchen
Que tiren de ti
Un hombro donde llorar
Un café y una larga conversación
Unas risas
O llorar juntos
…
Aquí me tienes.
B.D.E.B.




