Música para mis oídos

Música para mis oídos

Hoy de nuevo puse una lista de reproducción y sonó una canción que me llamó la atención, cuando esto pasa directamente la pongo de nuevo y me quedo mirando el vídeo, y la verdad que me ha encantado.

Hace un par de días, alguien de por aquí que en varias ocasiones ya me ha recomendado música e incluso me creó una lista de reproducción, me pasó una canción para que la escuchara, aunque en este caso ya la conocía, y hoy he querido ser yo la que compartiera esa canción que me ha gustado.

Y es que aquí en este lugar, aparte de compartir nuestras letras, también compartimos música y gustos musicales,  hay cantantes y grupos que he descubierto a través de la gente de aquí, de hecho en unos días iré a ver a uno de ellos por primera vez Marwán, viene a Alicante y aunque empecé a escucharlo hace unos meses pero me apetece mucho verlo en directo.

La música forma parte de nuestra vida y muchos momentos, épocas, incluso días, los podemos recordar con una canción de fondo, digamos que tienen su propia «banda sonora».

Pero también hay otros sonidos que son música para nuestros oídos, y aunque a través del amigo que me trajo hasta aquí, ya había escuchado esa «música» aquí he seguido haciéndolo con algunas personas más, recitar unos versos, eso para mí es también música para mis oídos y me transmiten tanto o más que una bonita canción.

Os dejo por aquí la que descubrí hoy, que seguramente más de uno ya la conocía pero a mí aún me queda mucho por conocer.

Feliz noche.

B.D.E.B.

Ahí no es…

Ahí no es…

¿Qué haces para integrarte en la comunidad?

Hace unos ocho años, cuando mi hijo menor era un niño, él tenía un grupo de amiguitos en el cole de los cuales yo realmente tenía buena amistad con dos de las madres, con las otras tres era una relación cordial pero no de amistad, fuera del cole nos juntábamos por los cumpleaños de los niños y ya, pero ellas si que solían quedar en grupo para hacer cosas con los niños, y claro, el mío no entendía porqué nosotros no íbamos y terminaba llorando porque por muchas explicaciones que le diera, a sus poco más de seis años no las entendía.

Las que si eran amigas, se dieron cuenta de la situación y nos integraron en el grupo, mi hijo estaba contento por ir con sus amigos fuera del colegio y yo «feliz» por él.

No voy a negar que pasé buenos ratos y aún de vez en cuando seguimos quedando todos, pero mis amigas y con las que me junto a menudo son las otras dos.

Creo que ha sido la única vez que he hecho (aunque más bien lo hicieron mis amigas) algo por integrarme a un grupo, porque al final si no es tu grupo, no es tu gente, te sientes desubicada.

Yo soy tal cuál me ven, no me gusta ser de otra forma que no sea yo misma, guste o no guste, tampoco a mí me gusta todo el mundo, eso es así. Siempre educada y con respeto, me caigan mejor o peor, pero si algo tengo claro es que no quiero aparentar lo que no soy ni ponerme máscaras para caer bien a la gente (en aquel momento tampoco lo hice).

Aquello me sirvió de experiencia para ver que no se puede encajar en todos sitios, lo puedes intentar por alguien importante en tu vida (como hice yo), pero siempre terminas descubriendo que «ahí no es».

B.D.E.B.

Por un día…

Por un día…

¿Qué trabajo te gustaría desempeñar por un día?

Por un día sería astrónoma para observar las estrellas, con detenimiento, una a una todas las constelaciones, mientras tú me rodeas con tus brazos la cintura, mientras tu rostro está tan cerca del mío que siento tu respiración.

Por un día sería guardiana de tus sueños, me tumbaría al lado tuyo en la cama, en silencio, y con calma observarte mientras duermes, si se dibuja una sonrisa en tu rostro los sueños serán felices y si hay una pesadilla abrazarte fuertemente, que sientas que no estás solo.

Por un día sería patrona de un velero, surcar los mares contigo a mi lado, ver un amanecer, o un atardecer, ver el reflejo de la luna en el mar, abrazarte y dejarnos llevar…

Por un día…

Por un día no importa el trabajo a desempeñar, siempre que tú estés a mi lado.

B.D.E.B.

Detener el tiempo

Detener el tiempo

Hace unos días, una mujer en su discurso de despedida hablaba de soñar con detener el tiempo, y entre tantas otras cosas me quedé con eso, «detener el tiempo», ojalá fuera posible ¿verdad?, detenerlo en ese feliz momento que siempre llega a nuestro recuerdo una y otra vez, detenerlo cuando todo iba bien, detenerlo en ese beso, en ese abrazo, en ese café en compañía, en ese nacimiento….

Pero la vida tiene que continuar y esos momentos sólo llegan en forma de recuerdos y tenemos que seguir creándolos, como decía no hace mucho, cada día que vivimos es una nueva oportunidad de crear un nuevo recuerdo.

Sin embargo hay otros momentos en que queremos que el tiempo pase volando, que no se detenga, queremos avanzar a pasos agigantados porque estamos librando batallas y ya las fuerzas se van agotando y queremos que el tiempo pase rápido antes de terminar de perder esas fuerzas, y esto sin saber que pasará una batalla y llegará otra, porque la vida es así, y al igual que creamos recuerdos también libremos mil y una batallas, interiores y exteriores hasta conseguir un poco de paz.

Hoy por un momento detendría el tiempo, en un momento cercano en el que en medio de tanta tormenta hubo un rato de paz, en medio de lágrimas llegó una sonrisa, en medio de la soledad llegó buena compañía y como no podía ser de otra manera, con un café como protagonista de la escena.

B.D.E.B.

Cambios…

Cambios…

Conforme vamos cumpliendo años vamos cambiando no sólo en el físico, también interiormente, aunque siempre conservemos nuestra esencia, hay muchos rasgos de nuestro carácter que van cambiando, imagino que las situaciones que vivimos son las que hacen que vayamos cambiando.

Esta tarde, cuando he llegado del trabajo (hoy un poco más tarde de lo habitual), venía pensando en algo que me había ocurrido, porqué me he mantenido distante cuando me han saludado (como si nada hubiera pasado), me han preguntado por mi dedo (que aún sigue mal), y yo he contestado, he dado las gracias, pero he sentido que lo hacía fríamente, sin sonrisa, sin emoción y no sé si del otro lado lo habrán notado, pero yo si he notado que no era la «yo» de siempre, la que me gusta ser, la que soy con mi gente.

Hay situaciones que te marcan, pasé dos semanas malas, lloraba casi a diario y la ansiedad podía conmigo, no quería ver a mi gente para que no lo notaran y no preocuparles, no tenía ganas de juntarme con nadie ni de hacer cosas que acostumbro a hacer, me hicieron daño, mucho, pero sobretodo a los míos, y pagaron los platos rotos otras personas que no tenían porqué haberlo hecho. Había mucha tensión en el ambiente y se volvió insoportable durante ese tiempo.

Desconfiaron y ahora soy yo la que ha perdido la confianza.

Hoy me di cuenta que no puedo ser la misma, que algo se rompió cuando yo me rompí, que no sé lo que pasará con el tiempo pero ahora mismo no puedo sentirme bien al lado de ellos, no puedo ser la de antes, no me nace, no lo siento.

Y me duele en parte porque me gustaría poder hacer borrón y cuenta nueva, pero de momento no puedo hacerlo, quizás porque aún sea pronto y está todo muy reciente o quizás cuando pierdes la confianza lo pierdes todo.

Los años creo que van haciendo mella, o las situaciones vividas en esos años, pero se van produciendo cambios y se va agotando la paciencia, porque la adolescente tímida y callada que en su día conocieron, ha ido cambiando y ahora cuando quedan menos años por vivir que los que ya hemos vivido, creo que es muy necesario saber con quienes queremos vivirlos.

B.D.E.B.