La mente

La mente

Hay noches largas, noches que se hacen eternas, cuando te acuestas y de repente es como si los párpados tuvieran un muelle, y se abren y sabes que va a costar un mundo volver a cerrarlos. Sabes que comenzarás a dar vueltas, a un lado, a otro, que mirarás el reloj y verás cada una de las horas pasar.

Anoche fue una de esas noches, justo anoche… imagino que lo ocurrido por la mañana tuvo algo que ver,porque parece que por la noche revivamos todo el día, y en vez de quedarnos con lo bueno (por ejemplo, esa comida con los amigos) la mente es caprichosa y busca aquello que nos ha hecho enfadar, sentirnos mal, que nos ha hecho daño.

Y lo revivimos, nos vuelve a doler, nos vuelve a dar rabia y así pasamos un buen rato, como si la noche nos fuese a dar las soluciones a nuestros problemas, sin darnos cuenta que más que soluciones nos dará más motivos para seguir pensando y darle vueltas a todo aquello que nos tiene en vilo.

Y cuando te das cuenta, ha pasado la noche, suena la alarma del móvil y has dormido cuánto ¿tres horas? No importa, una ducha para espabilar y hoy toca trabajar fuera de casa. Justo hoy que había que grabar una reunión y los ojos casi se cerraban.

Es curioso cómo la mente nos hace sobrepensar, como nos pasea una y otra vez por los mismos sitios, esos que menos nos gustan y que no deberíamos siquiera dejar que pasaran por ella, pero pasan, una y otra vez, por mucho que intentemos pensar en cosas bonitas, pegamos un giro de 180 grados y volvemos de nuevo.

Anoche en unas letras decía lo que necesitaba, hoy es completamente distinto, hoy me conformo con poder cerrar los ojos y dormir, y soñar, que la mente cambie de rumbo y me lleve a algún sitio bonito, feliz, tranquila, con paz… y no me pasee más por esas batallas que ya vamos librando día a día.

B.D.E.B.

15 comentarios en “La mente

  1. Pues hoy como ayer vuelvo a pedir que se te conceda porque cada día necesitamos cosas distintas y es evidente que cuando estamos descansados la vida la vemos desde otra perspectiva. Que descanses y que mañana al despertar sea mil veces mejor 🫶🫂🫂💫🫶☕

    Le gusta a 2 personas

    1. Pues a ver si se puede, porque que malo es un lunes sin dormir y escuchar a alguien que te está dando una explicación de algo de lo que no te enteras… Con dormir para poder enfrentarse al día ya me conformo amigo, el resto ya irá llegando.
      Gracias por tus buenos deseos 😊 😘 🫂

      Le gusta a 1 persona

  2. Te entiendo más de lo que imaginas…
    Te leo y siento que has descrito muchas de mis propias noches.
    De esas que empiezan como cualquier otra, pero en cuanto cierras los ojos… todo comienza a doler.
    Y no es que duela el cuerpo, no… duele el alma. Duele lo que no supiste decir, lo que se quedó a medias, lo que te removió más de lo que reconociste durante el día.
    Esas noches en las que el pensamiento va por libre y siempre escoge el camino más difícil.
    En las que por mucho que intentes frenar la mente, ella ya ha salido corriendo hacia los lugares que más duelen.
    Y lo peor es que sabes que todo eso no va a solucionarse en la oscuridad de tu habitación, pero ahí estás… reviviéndolo todo.
    Yo también he contado las horas, también he querido apagar la cabeza, no el despertador.
    Y muchas veces he deseado, como tú hoy, tan solo dormir.
    Sin milagros. Sin respuestas. Sin sonrisas forzadas.
    Sólo descansar un poco del mundo y de mí mismo.
    No tengo fórmulas, ojalá las tuviera.
    Pero sí tengo esta certeza: a veces, lo único que necesitamos es que alguien nos lea sin prisas, nos entienda sin juzgar y nos diga:
    “No estás sola. A mí también me pasa. A veces, sobrevivir a la noche ya es suficiente.”
    Hoy, aunque estés cansada, aunque sientas que no puedes más, tú también lo estás logrando.
    Y eso tiene un mérito inmenso.
    Si esta noche vuelve a repetirse… respira.
    Haz espacio para la calma, aunque solo quepa un suspiro.
    Y si llega el sueño, que te abrace como no ha sabido hacerlo el día.
    Te entiendo, de verdad que sí.

    Le gusta a 2 personas

    1. Te contaré algo Óscar, comencé a leerte justo cuando mi relación, de más de 30 años (empecé jovencita), pegaba un «traspiés» de los gordos, recuerdo esa noche leerte mientras las lágrimas resbalaban, no sabía si por lo que leía o por mí misma… imagino que un poco de todo. Esto te lo cuento porque quizás a<hí hubo una pequeña conexión, yo pasé el bache y finalmente todo se arregló (creo que eso es lo que ha hecho que vengan ahora otros problemas con otras personas, la envidia es muy mala compañera), y a ti te sigo leyendo, como vas poco a poco superando las cosas, hay días que nos cuestan más, otros lo llevamos mejor, y esos días si hay que llorar se llora y nos hacemos un ovillo y mañana será mejor. En todos ellos puedes contar conmigo, porque aún estando mal tienes un ratito para leer con cariño y alentar a los demás con tus palabras y eso no sabes cuanto se agradece.
      Tú me entiendes y yo te entiendo, porque si hoy día sigo con él es por sentir parecido a lo que tú sientes por ella, porque algo queda ¿verdad?.
      Recibo tu abrazo y tus letras que también abrazan, y te mando uno enorme de vuelta, y aquí estoy siempre que necesites. 🫂🫂😘

      Le gusta a 2 personas

      1. Blanca, gracias por compartir tu historia conmigo…
        No sabes lo que significan tus palabras para mí. De verdad, no lo sabes.
        Me emociona, me honra y me remueve pensar que una noche difícil, mientras todo parecía tambalearse en tu vida, me leyeras. Y que en medio de ese caos, mis palabras pudieran hacerte compañía… Aunque sea desde el dolor compartido. Quizás ahí, como tú dices, nació algo. Un lazo invisible, de esos que no se explican, pero que se sienten.
        Me alegra profundamente saber que lo superaste, que lo vuestro encontró el camino de regreso. Ojalá todo el mundo supiera lo valioso que es eso. Ojalá nadie subestimara el valor de quedarse cuando todo se tambalea. Y ojalá, también, nadie tuviera que luchar contra la envidia ajena por haber encontrado ese “volver a elegirse”.
        Yo, sin embargo, vivo una historia distinta. O al menos, un final distinto.
        Porque sí, la sigo viendo todos los días.
        Y sí, la sigo queriendo.
        Pero también sé, porque me lo ha dicho con la misma ternura con la que alguna vez me amó, que ella ya cerró mi puerta. Que está rehaciendo su vida. Que es feliz.
        Y yo la quiero tanto, Blanca… tanto, que solo con verla ya me duele.
        No porque me hiciera daño. No porque le guarde rencor. Sino porque todavía no he conseguido que me deje de doler querer a quien ya no me elige.
        A veces me digo que es cuestión de tiempo.
        Que llegará ese día en que sus ojos ya no me remuevan.
        Pero hoy no es ese día.
        Y, por suerte o por desgracia, tengo que mirarlos a diario.
        Aun así, sigo aquí.
        Sigo escribiendo.
        Sigo reconstruyéndome, aunque a veces parezca que me rompo en cada letra.
        Y agradezco, con el alma, que tú estés ahí.
        Que me leas. Que me comprendas. Que me abraces con palabras.
        Porque este camino es más llevadero cuando alguien, al otro lado, te mira y te dice: “yo también lo sentí”.
        Gracias por quedarte.
        Gracias por entender sin juzgar.
        Gracias por recordarme que no todo lo que se rompe queda perdido.
        A veces, simplemente, se transforma en algo distinto… y, quién sabe, quizás también valioso.
        Un abrazo enorme, de esos que cruzan el alma. 😘😘😘

        Le gusta a 3 personas

      2. Ahora eres tú quien me emociona a mí.
        Creo que poco más te puedo decir, ojalá y pronto termines de reconstruirte y las cosas duelan menos, cada día un poquito menos, aunque en los días de bajón pensamos que nunca lo vamos a conseguir.
        Mientras tanto, aquí estoy cuando necesites.
        Un fortísimo abrazo de corazón.

        Le gusta a 1 persona

  3. Querida Blanca,
    Leerte es como sentarse contigo en una noche, sin prisa, con una copa de vino en la mano y el corazón abierto de par en par. Tus palabras son tan sinceras, que se cuelan por dentro y se quedan un rato, como si supieran que ahí hacen falta.
    Te entiendo. Esas noches que parecen no acabarse nunca, que se hacen largas no por el insomnio, (que en mi caso sí lo es) pero tú, por todo lo que te duele por dentro… esas noches que duelen más por lo que reviven que por lo que quitan de sueño. Y lo describes con una verdad tan bonita, tan melancólicamente cercana, que dan ganas de abrazarte en silencio y decirte: “no estás sola”.
    Ojalá esta noche te regale ese descanso que anhelas, uno sin batallas, sin relojes marcando ausencias, sin vueltas en la almohada. Uno con sueños de esos que te acarician desde adentro y te dejan un poco más liviana al despertar.
    Gracias por compartirte así. Aquí estamos, leyéndote con cariño y quedándonos con un pedacito de esa nostalgia que tan bien sabes convertir en belleza.
    Con mucho, mucho cariño, un beso, amiga 😘
    🌙💛🌷

    Le gusta a 2 personas

    1. Que te voy a decir querida amiga, sabes que me gusta escribirlo tal y como lo siento, pero lo que más me gusta es conversar ya sea frente a frente (que lo prefiero) o con una llamada, pierdo la noción del tiempo porque hay mucho que contar y también mucho que escuchar.
      Hay días, con sus noches, que cuestan más y otros que lo vamos llevando, sé que si llega el momento ese tan esperado, ahí podré volver a dormir tranquila y si todo llega a buen fin, en cuanto pueda sabes que me escaparé a esa visita que «te debo».
      Un fuerte abrazo Yvonne y gracias por tus palabras siempre 💖😘

      Le gusta a 1 persona

  4. La noche es como esa moviola que te hace pasar todo aquello sucedido durante el día, bueno, malo o regular. Es buscar soluciones para aquello que no has conseguido arreglar, desgranar lo que te haya preocupado y por qué y ya lo de menos, también, pensar en todo aquello que harás al día siguiente que, con suerte y casi seguro te trastabillará. Muchos sueños perdidos, de una clase y de otra. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Replica a Óscar David Cancelar la respuesta