Estaciones y algo más

Estaciones y algo más

¿Cuál es tu estación favorita del año? ¿Por qué?

Si tengo que decantarme por una estación, hay una que me gusta especialmente porque me parece alegre, el verano. Aunque cada día soporte menos el calor (aquí se está volviendo insufrible), pero la alegría de ver siempre gente por las calles, las terrazas llenas, el tener muchas más horas de sol, vacaciones, camping, barbacoas con los amigos, conversaciones hasta altas horas de la madrugada… todo eso hace que me guste el verano, el calor no.

Pero reconozco que cada estación tiene su encanto y he tenido la suerte de poder disfrutarlas en diferentes zonas aunque fuese sólo por unos días.

Un otoño en Madrid, uno en concreto con mi amigo Javi, quien siempre que voy allí no duda en buscar un hueco para poder vernos, tomar un café, una cervecita y «patear» Madrid, enseñándome lugares que aún no he conocido, aunque lo más importante de todo siempre es su compañía, largas conversaciones en las que parece que el tiempo no haya pasado, abrazos que llegan y miradas que alegran y lo dicen todo.

Una primavera en Sevilla, sentir ese encanto especial del sur y sus gentes, esa preciosa Semana Santa que la viven con tantísima devoción, y no es para menos, un paseo por el Parque de María Luisa, esa foto típica en su plaza de España, cómo no, en el banquito de mi ciudad Alicante, y aquí también la hospitalidad y compañía de un amigo, porque los años pasan rápido, pero las amistades verdaderas perduran siempre.

Un verano en Andorra, un lugar que no conocía y lo conocí de la mano de esos amigos, de esa amiga, que es algo más, dos familias unidas recorriendo sus calles, observando esa preciosidad de paisajes, conversando, riendo, compartiendo… ella feliz de compartir su lugar favorito con nosotros, yo feliz de conocer un lugar tan bonito de la mano de mi mayor confidente, de uno de mis pilares, de quien me entiende sólo con mirarme a los ojos.

Un invierno en Burgos, mi segundo allí, porque siempre acostumbro a visitarlo en cualquiera de las otras tres estaciones. Este viaje fue unas navidades, sentimientos encontrados, las primeras que pasaba lejos de mis padres y hermanas, las primeras que lloré en silencio, y quizás de lo poquito que disfruté fue de esos paisajes helados tan diferentes a los que estoy acostumbrada.

Cuatro ciudades, cuatro estaciones y cuatro sentimientos, unos parecidos, otros muy diferentes.

Si escojo una estación sería el verano, si escojo una ciudad sería mi adorado Alicante, si me das a escoger un paisaje me quedo con mi mar, pero en cualquier estación, en la ciudad que sea, en el paisaje que queramos visualizar, siempre siempre, me quedo con mi gente.

B.D.E.B.

Tesoros

Tesoros

¿Es o no un lujo poder disfrutar de esto?

¿Cuál es ese pequeño lujo sin el que no podrías vivir?

Para contestar a esta pregunta lo primero es decir que consideras lujo, porque si vamos a los lujos materiales, pues no sabría decir, creo que a todos nos pueden gustar un buen coche, una buena casa, un gran viaje, pero puedo vivir con un utilitario, en una casa pequeña y que mis viajes sean aquí al lado, siempre que de copiloto y acompañantes tenga a los míos, que vivamos y convirtamos esa pequeña casa en un hogar y que los tenga de compañeros de viaje, aunque sea a cincuenta kilómetros de casa.

El pequeño lujo que yo tengo es compartir con la gente que quiero, ver un amanecer en el mar cada vez que me apetezca y lo necesite, tomar ese café con amigos con largas conversaciones, disfrutar de los pequeños placeres de la vida, de lo que me gusta, de lo que provoca en mí buenos sentimientos.

Creo que a todo nos vamos acostumbrando y lo más probable es que pudiera vivir sin alguno de ellos, pero sinceramente… la vida no tendría sentido.

B.D.E.B.

Hacer el bien

Hacer el bien

«Quédate tranquila que tú estás haciendo las cosas bien, estás actuando como debes porque no te han dejado más opciones». Eso llevo escuchando día tras día, algunos como hoy, incluso varias veces por personas distintas, diferentes palabras pero el mismo significado, entonces ¿porqué me siento mal?

En un calentón puedo «escupir sapos por  la boca» en la intimidad, y a continuación derrumbarme y romperme en mil cachitos, y aún así toca ser fuerte cuando ya no hay ni fuerzas, y te preguntas ¿algo de todo esto, está valiendo la pena?

Hoy le decía a una amiga que aún con todo lo que me hagan, hay cosas que sé que yo no las podré hacer, porque no soy así y porque aunque las situaciones sean duras, no permitiré que me cambien, quizás se aprovechen de eso…

La vida nos va poniendo pruebas y otras nos las ponemos nosotros, y al final sólo prevalece una cosa, quienes somos realmente y nunca, por nada ni nadie, perder nuestra esencia, esa que nos hace diferentes del resto, esa que aunque nos estén deseando lo peor, nosotros sólo deseemos que sean felices, aunque bien lejos de nosotros.

B.D.E.B

Vive y deja vivir

Vive y deja vivir

Photo by Osvaldo Samuel Rendon on Pexels.com

Si todo el mundo tuviera un lema, ¿cuál sería el tuyo?

Creo que algo así sería, «Vive y deja vivir», podrían ser más frases, pero actualmente creo que me quedaría con esa.

Me cansa que la gente esté más pendiente de los demás que de lo suyo propio, que malmetan, que se entrometan en las vidas ajenas, las envidias… todo me va cansando cada día más.

Creo que cada uno ya tenemos bastante con lo que nos toca lidiar cada día, que es lo importante, nosotros y lo nuestro, no estar mirando si el otro vive mejor o peor, si se merece o no lo que tiene o lo que es.

Pero es mi humilde opinión, válida para mi pero evidentemente no tiene porque serlo para el resto, aunque si nos dedicáramos a vivir nuestra vida y si en algún momento tenemos que entrar en otras fuese para ayudar, creo que el mundo iría un poquito mejor.

Feliz lunes.

B.D.E.B.

Reuniones…

Reuniones…

Una mesa larga, con diecinueve comensales, de todas las edades, comiendo, bebiendo, conversando entre bromas y risas, las más pequeñas captando toda la atención, los más mayores observando con su particular brillo en los ojos, aunque alguno no recuerde porqué está allí.

Y al terminar la comida, el más veterano  con sus noventa y cuatro años y mirándome con nostalgia me dice «como me gusta que nos reunamos todos aquí, esto me da vida, todos sentados alrededor de la mesa, sin discusiones, conversando alegremente, me gusta mucho que vengáis aquí». Y yo no puedo evitar emocionarme, un tiempo atrás la relación era lejana con esa persona, ahora es bastante cercana y habitual, su casa se ha convertido en un punto de reunión para la familia, él feliz de que vayamos y le hagamos compañía, llenemos la casa de las travesuras de las niñas, las locuras y risas de adolescentes y los más jóvenes, las conversaciones más profundas de los más mayores y mientras el y mi padre, arreglando ese pequeño huerto, como si de nuevo fuesen esos chavales que vivían en el campo y su sustento dependía de ello.

Son días que merecen la pena, hoy una despedida de alguien que se va fuera por unos meses y antes de irse ya le echamos de menos, otro día es un cumpleaños, o quizás una barbacoa porque nos apetece juntarnos a todos.

Él es feliz, yo lo soy de que él (ellos) lo sean, porque cuando se llega a cierta edad y lo que más felices les hace es algo tan sencillo como juntarnos todos alrededor de una mesa, ¿porqué negarse?

Sólo podría haber un motivo, algunas rupturas que ya no tengan solución, y este no es el caso, pero siento que a otra persona que sueña con un imposible le estoy fallando.

B.D.E.B.