Una nube que cubre

Una nube que cubre

Hace un momento, en un comentario, alguien me ha recordado algo que ya comienzo a echar de menos, la tranquilidad de esos paseos que por unos motivos y otros, ahora ya por la masificación aquí en esta zona, hace ya un par de meses que no los doy.

Cuando llega junio Alicante se comienza a llenar de turismo y lo que en otras épocas del año disfrutas se vuelve una pequeña tortura querer hacerlo ahora. ¡Ojo! No me quejo del turismo, bienvenido sea y creo que tienen todo el derecho del mundo de visitar esta ciudad, que para mí es preciosa, y tiene unas playas espectaculares, con rinconcitos para descubrir y dejarse llevar, pero si es cierto que yo los disfruto cuando no hay tanta gente, cuando tardo nada y menos en llegar al sitio y aparcar, que no ahora que salvo que vayas a las siete de la mañana, la odisea es enorme. Y si vas tempranito a pasear, dejas una toalla solitaria en la arena y cuando regresas no la encuentras de tanta gente que hay.

Justamente cuando todo se comenzó a complicar fue cuando ya dejé de dar esos paseos, entre falta de ganas de hacer nada y compromisos que tiraban de mí para que hiciera… así ha llegado este mes en el que ya no me gusta ir porque no está solitaria como a mí me gusta, pero días como hoy que te quedas en casa, es suficiente que alguien te lo recuerde para notar que lo echas de menos.

Hoy justo, que es de los pocos días que no he salido y lo malo de no salir es que piensas en lo que no quieres pensar y te das cuenta que quizás es por eso que a malas penas pares en casa, porque necesitas distraerte y no pensar.

Muchas veces con el entretenimiento parece que nos hayamos olvidado de los problemas, y no es así, parece como que los cubramos, así como esas nubes cubren el sol, pero cuando se apartan ahí vuelven a aparecer, y en nuestro caso, cuando estamos más tiempo sin distracciones, sin conversaciones, sin salir, es cuando nuestra mente se pone en movimiento y aquello que habías dejado aparcado vuelve a salir, porque el problema no se ha solucionado, sólo se quedó apartado por un tiempo.

Es curioso que justo venga a salir un domingo, no sé que tiene este día, pero creo que las tardes de los domingos, cuando estás en casa dan para mucho (hasta para escribir la tercera entrada del día).

Cada día que ha ido pasando y siguiendo los consejos de todos, amigos, familia, profesionales… he ido aparcando el problema y dejándolo pasar hasta que llegue el momento en el que me tenga que preocupar realmente, pero hoy… quizás he tenido demasiado tiempo para pensar y recordar que no está arreglado, que aunque no quiera mirar de frente, directa a los ojos como me gusta hacerlo con las personas, está ahí, sigue ahí y en algún momento de nuevo me tendré que enfrentar si la otra parte no le quiere dar solución.

Mañana seguramente saldrá esa nube para cubrirlo, para esconderlo, pero hoy no puedo evitar pensar que cuando sople el viento la nube se irá y el sol volverá a quemar mi piel.

B.D.E.B.

Y si algo bueno tienen estas tardes es que descubres «joyitas» como esta canción
Pequeños lugares

Pequeños lugares

Hay lugares que tenemos bien cerca y por algún motivo no los llegas a conocer y no descubres algunas actividades que allí se celebran hasta que alguien te habla de ello, así me ha ocurrido con Busot, un pequeño pueblecito de la provincia de Alicante que se encuentra tan solo a poco más de veinte kilómetros  de la capital.

En este pueblecito, se celebra en el mes de julio «la Nit dels Ciris i Música» (la noche de las velas y Música). Colocan en toda la zona del casco histórico del pueblo, en fachadas, calles, plazas, etcétera, más de 15.000 velas y en diversos lugares hay pequeños escenarios que amenizan el bonito paisaje con música en directo.

El otro día unos amigos nos invitaron a acompañarles ayer a visitarlo y tengo que decir (pese a que como todo, cuando la gente empieza a conocer se masifica) fue una grata experiencia.

Ver todas esas calles iluminadas con esas velas, cualquier pequeño rincón, en las fachadas buscando la forma de estrellas o corazones, y todo amenizado de música en directo acompañando ese paseo, diferentes estilos pero todos tranquilos violinista, violonchelista… una maravilla.

Una experiencia que sin duda repetiré porque mereció mucho la pena.

A veces sólo queda dejar la mente soñar y pensar que no hay nadie más en aquellas calles que vosotros dos…

B.D.E.B.

Mi «estrella»

Mi «estrella»

¿Qué plato te hace sentir en tu zona de confort?

Hay muchos platos que me hacen sentir en mi zona de confort en un sentido, sé que son apuestas seguras porque se me dan bien y a todos gustan, uno de ellos es la lasaña. Pero hay otros platos que te hacen ir a otra zona de confort, a esa donde pesan más las emociones y la nostalgia y ahí mi plato «estrella» es el arroz con costra, el porqué es porque me recuerda a ella, en la cocina y ese olor que te llegaba antes de subir al piso.

Cada sábado que íbamos allí a comer y lo preparaba, mis hijos desde pequeñitos estaban encantados, ella tenía también otro plato «estrella» pero este sin duda era el que más gustaba a todos.

Yo siempre me había negado a hacerlo en casa, tenía que comerlo allí, con ella, preparado por ella, pero llegó un momento que alguien me abrió los ojos y me dijo, «tendrás que aprender a hacer esos dos platos que tanto te gustan de tu madre, porque por desgracia no va a durarte toda la vida» y ahí fue cuando comencé a hacerlos, justo a tiempo de que me enseñara y después la receta se «borrara» de su cabeza.

Nunca he llegado a hacerlo igual al de ella, sólo una buena imitación pero nunca igual al original, pero tengo la suerte de poder preparar esos dos platos en alguna ocasión para que ella los siga disfrutando.

Ese plato es el que más me hace sentir en mi zona confort, porque creo que no existe mayor confort que el sentir estar junto a ella.

B.D.E.B.

Cuenta conmigo

Cuenta conmigo

Tengo, no sé si es un defecto o una virtud, de fijarme mucho en la cara de la otra persona mientras habla, mirar a los ojos directamente y fijarme en sus gestos para poder recibir directamente lo que esa persona quiere transmitir, por eso a veces creo que las letras pueden malinterpretarse y no saber explicarme del todo o entender a la perfección lo que quieren decir, me falta esa mirada para saber si estoy «entendiendo bien».

Anoche tenía una reunión de las fiestas, y la «cabeza visible» y su junta directiva debían decidir si seguían al frente o dejaban el cargo a manos de otros que quisieran cogerlo, pero no salió ningún nuevo candidato, así que esa persona (a la que considero un amigo desde hace un tiempo hasta aquí) decidió que seguiría adelante a pesar de que su idea inicial era justo lo contrario, pero no podía dejar que todo se fuera «al garete» entre ello la ilusión de la gente que le importa.

Cuando alguien mientras habla, le ves esos ojos que se ponen vidriosos y sus manos tienen un pequeño tembleque por los nervios, sólo hay que mirarlo fijamente para que cuando su mirada se cruce con la tuya, que sepa que estás ahí escuchándolo, entendiéndolo y que puede contar contigo.

Hubo un momento en el que decía que iba a necesitar a gente a su lado, en especial para cubrir un par de puestos que quedaban vacantes y ahí de nuevo su mirada se cruzó con la mía. Es cierto que sin él saberlo, yo jugaba con ventaja, porque una amiga ya me había dicho que él quería contar conmigo pero que sabía que estaba pasando por una situación complicada y en parte no quería ponerme en compromiso.

Cuando terminó la reunión y en un momento que me quedé un poco apartada, se acercó con otro amigo hacia mí y me pareció curioso que él no sabía cómo decirme, yo se lo puse fácil y le dije que podía contar conmigo para lo que necesitara, y ahí ya respiró y habló con más tranquilidad.

Hay veces que las personas llegan a nuestras vidas para quedarse y también hay veces que descubres que realmente le importas a la gente porque cuidan antes de tu bienestar que en el suyo propio y este es uno de esos casos.

En estos días pasados hemos salido  varias veces a cenar o tomar algo y en ningún momento ha podido decirme nada porque conoce de primera mano la situación que estamos pasando y no quería ponerme en ese compromiso de otro «quebradero» de cabeza, pero le ayudaron a ver que no tenía porqué ser así y que podía servirme para distraer la cabeza con otras cosas.

Si yo tenía alguna duda, ayer fue suficiente ese cruce de miradas, ese pedir ayuda sin palabras y por mi parte el decir un «puedes contar conmigo» sin decirlo.

Cuando una persona tira hacía adelante por la ilusión del resto, aunque eso le cueste muchos «dolores de cabeza» y la inversión de lo más valioso que tenemos, el tiempo, lo menos que podemos hacer es estar a su lado y apoyarle en todo momento y ayudarle a que las cosas sean más llevaderas.

Sigo pensando que la importancia de ese lenguaje corporal, es muy importante para entenderse y para sentir lo que la otra persona está sintiendo, cuando no es posible eso siempre nos quedarán las letras y cuando estas se escriben con el corazón, también llegan.

Feliz sábado.

B.D.E.B.

Arroz con secreto y jamón

Arroz con secreto y jamón

¿Qué platos te gustaría cocinar?

En el mundo de los arroces hasta hace poco tiempo no tenía buena mano, la cocina (según dicen los demás) se me da bastante bien pero tenía hasta hace un par de años dos asignaturas pendientes, los arroces (algo muy nuestro) y la tortilla de patatas, y a base de poner empeño y cariño, al final he conseguido algo más de un aprobado.

Y uno de los arroces más rápidos y que le he pillado el punto (toma nota Oniro que seguro también lo consigues) es el arroz con secreto ibérico y jamón, una delicia.

En casa, que hay alguno que no es muy arrocero, es de los pocos que come con gusto.

La receta muy sencilla, se sofríe el secreto a trocitos y cuando está dorado se añade los taquitos de jamón, se saltea un poco y se le añade tomate rallado o triturado, cuando esté listo el tomate se añade el arroz, un par de vueltas y el caldo a continuación (yo gasto de pollo que es más suave) para pillar bien el punto hay que echar el doble de caldo que de arroz. Añadimos unos garbanzos ya cocidos y el azafrán, cuando comienza a hervir bajamos un poquito el fuego y unos 17-18 minutos, después a saborear.

Sencillo ¿verdad? Y muy rico.

B.D.E.B.