Dejarse llevar

Dejarse llevar

Hay algunas situaciones que podrían ser fáciles de solucionar, pero el ser humano busca, buscamos, siempre lo más complicado, lo sencillo parece que no sirva, que hay que darle siempre la vuelta y buscar de que forma podemos fastidiar un poquito más al prójimo y complicar más la existencia.

En esta ocasión quizás yo también me tenga que incluir en ese grupo, porque me pongo del otro lado y posiblemente tampoco he obrado del todo bien, aunque a veces no quede otra opción, o si la haya, pero no la vea. Aún así no quiero excusarme en ello, porque por dentro sé que no estoy haciendo las cosas como me gustaría hacerlas, sino como me están «obligando» a hacerlas.

Y te das cuenta cuando todo duele cuando echas la mirada atrás y buscas en qué momento todo se desmoronó, todo se complicó y buscas un porqué, un motivo o razón y no la encuentras, sólo ves que en un momento dado te viste contra la espada y la pared y tuviste que buscar la forma de salvarte pero no solo a ti, también a los tuyos, porque llega un momento en el que el bienestar de ellos importa más que el de una misma.

Creo que en ocasiones no podemos controlar tantas cosas como nos gustaría, no tenemos el poder de hacer entrar en razón al otro al igual que quizás nosotros tampoco lo haríamos en algunas circunstancias, cada cual vemos y pensamos de manera distinta y quizás pensamos que la nuestra es la correcta y en ocasiones no lo sea.

Tengo la conciencia tranquila de que he llegado a más de lo que me habían recomendado, que no quise escuchar todo aquello que me decía que no llegara tan lejos, que no cediera tanto, pero lo intenté, por mi salud y la de los míos, y porque no sé hacer las cosas a las malas, prefiero un entendimiento. Aunque ahora veo que el resto no lo quiere.

Ahora sólo queda esperar a que sea lo que tenga que ser, intentar controlar el estado de ánimo, los nervios y procurar ser yo sin dejar que nadie me apague, luchar por lo mío y los míos y que cada cual lo haga también.

Dejarse llevar…

B.D.E.B.

Anoche alguien me hizo un regalo en modo de canción y hoy lo comparto con vosotros
Días que pesan

Días que pesan

Hay días en los que la sensación de ahogo pesa. Van pasando las horas esperando algo que en el fondo sabes que no va a llegar.

Es curioso porque esa espera hace que todo vaya pesando, que los nervios se vayan acumulando, y que finalmente estalles o simplemente decidas salir de casa, respirar aire fresco y calmarte un poco.

Hoy uno de esos días (uno más), quizás ya sabía que pasaría, el dolor de cabeza a primera hora de la mañana, la presión en el pecho y estar «alerta» cada vez que suena el teléfono o llega un mensaje. Y al final todo sigue igual. Y ahí es cuando necesitas salir fuera y respirar, porque parece que algo te lo impida.

Sales a la calle y ves que hay más nubarrones que en tu alma, pero no importa, y casualidades de la vida, que terminas al lado del mar,aunque ese no era el primer plan.

Y allí, mientras lo observas, mientras mantienes esa conversación con tu gente, respiras y sueltas, el nudo desaparece, la presión ya no presiona tanto y los nervios se calman. Te fijas en que el mar está revuelto y amenaza una buena tormenta, pero no te intimida, quieres seguir ahí.

Después viene un pequeño paseo, la noche se acerca y la tormenta aún más, quizás sea la culpable de esa oscuridad tan temprana, pero no importa, continuáis con la conversación y sintiendo esa brisa que, aunque no es tan fresca como gustaría, al menos se lleva un poco del calor sofocante.

El paseo dura hasta que llegan las primeras gotas, pero es suficiente para volver a casa en calma.

Una vez más, el mar consigue la calma que necesito, una vez más sé que la conexión siempre existe con él.

B.D.E.B.

Vosotros

Vosotros

Photo by Adrianna CA on Pexels.com

Al pensar en el futuro, ¿qué es lo que más te entusiasma?

Cada día vivo más en el presente, sin pensar mucho en ese futuro incierto en el cual a veces he tenido unas expectativas que finalmente se quedaron en sueños y voy aprendiendo poco a poco en pensar cada día menos en él y vivir más del presente.

Pero aunque no quiera, siempre hay algún pensamiento que se va a ese futuro, quizás sean las ganas de que acaben algunas situaciones, quizás también las ganas de ver a ciertas personas, las ganas de abrazar, de tomar un café, de conversar y de mirar a los ojos y saber si están bien.

Hoy miro a ese futuro con ellos, principalmente con dos de ellos que me da que no lo están pasando bien, y que me gustaría tenerlos cerca para poder escucharles, para poder sentir con ellos y para decirles que estoy, a dos pasos o a kilómetros, pero siempre cerca.

Me entusiasmaría ese café con compañía, largo de tiempo ¿verdad?, con conversaciones pendientes y con abrazos que se sientan. Acompañar, compartir, estar… algo que desde lejos se puede pero no tanto como me gustaría.

En mi futuro incierto las cosas no dependen de mí, son otros los que van a decidir como será (al menos una parte de él) sin que yo pueda impedirlo, pero si tengo que pensar en lo que me entusiasmaría y que sí está en mis manos, es en coger un tren y sentarme a tomar ese café que será algo más, siempre lo es.

B.D.E.B.

Soñar contigo

Soñar contigo

Si esta noche sueño contigo,
soñaré con ese día,
en el que cruzamos miradas
en el que nada más existía.

Soñaré que llegaste
cuando nada esperaba,
soñaré con tu sonrisa
que me dejó atrapada,
con esa caricia
cuando mi mano sujetabas.

Quiero soñar como hice entonces,
soñar que me abrazas,
que alejas mis miedos
que me animas, para que no caiga.

Soñar con tus ojos,
con perderme en tu mirada,
sentir esos labios
mientras acaricias mi espalda.
Y cuando despierte del sueño
sólo pido una cosa,
que estés a mi lado…

B.D.E.B.

El pasado y algo del presente…

El pasado y algo del presente…

¿Qué dejarías ir para estar en armonía contigo mismo?

A veces las historias se repiten, lo que te provocaba algunos sentimientos, vuelven ahora al presente, ese pasado que estaba cada día un poco más lejos, ahora se une al presente para recordarte que ahí sigue y seguirá, y sólo tú tienes el poder de darle importancia o que simplemente sea una piedra en el camino, la cual puedes saltar, esquivar o apartarla pero no te tiene que impedir seguir adelante.

Para sentir esa armonía conmigo misma, para evitar que nada ni nadie me cambie, tengo que dejar ir esos sentimientos que ciertas personas me hacen sentir, esa rabia, esa impotencia que me hace estar en un estado de ansiedad y de alteración continua, no debo permitir que el acordarme de las situaciones, el hablar de ellas se apoderen de mí y creo que poco a poco lo voy logrando.

Cuesta mucho, porque cuestan las provocaciones, intentar mantenerse al margen, aguantar el tipo, ver como utilizan a otros y esos otros entran en el juego, aunque a veces quizás no sepan que están jugando…

Pero luego pienso que estar en paz conmigo misma, mantener esa armonía y siempre, siempre, ser yo, vale mucho y quizás por eso siga aguantando esta situación, siga esperando ese final y siga creyendo que pronto volveré a vivir esa vida que creí haber recuperado hasta hace poquito.

Sea del pasado o sea del presente, hay que dejar ir todo aquello(s) que nos hace daño, apartarlo de nuestra vida y acercarse a lo(s) que nos hace felices, a pequeños instantes que terminan siendo grandes momentos, abrazar a quienes siempre están y cuidarlos, porque así conseguiremos estar en armonía, con nosotros y con la vida.

Y si aparte de estar en armonía con nosotros mismos, consiguiéramos estarlo también con los demás, entonces ya sería un lujo, aunque eso sólo lo lograremos con unos pocos elegidos.

Feliz semana.

B.D.E.B.