Cuando cae la tarde

Cuando cae la tarde

El día es un bullicio, no paran de llegar barcos llenos de gente, las playas y calas medio desiertas a primera hora de la mañana, se empiezan a llenar de sombrillas, toallas y bolsas, mil colores cubren el suelo y miles de personas se sumergen en sus aguas.

Por las calles pasean, apenas sin fijarse en los pequeños detalles, sólo en las cartas de los restaurantes donde comer y en alguna tienda de souvenirs. Pasan por alto los pequeños altares, la muralla que rodea la isla, la pequeña iglesia, hasta esas figuras de animalitos que hay en el parque.

Pasan por alto esas pequeñas banderas y farolillos, que indican que no hace mucho estuvieron en fiestas.

Y cae la tarde… todos en fila esperan el barco para regresar a sus hogares, y en la isla se quedan los pocos habitantes junto con algunos visitantes que decidieron hacer noche allí y observar ese pequeño espectáculo que también forma parte de la isla.

Y se vuelve a la tranquilidad, a esa que alguien quiere romper, pero no se le permite, ahora llega el momento de disfrutar del descanso, de la isla en forma de hogar, de descansar de ese bullicio de todo el día.

Y mientras observo ese sol caer, mientras me llega esa tranquilidad, recuerdo otro bullicio, no es un ir y venir de gentes, pero si de palabras, si de emociones, de intranquilidad, de pensamientos.

Y cuando por fin todo está en calma, mientras das ese paseo con los últimos tonos anaranjados, mientras respiras esa paz en el ambiente, te preguntas cuando llegará la tuya, te preguntas en qué momento caerá la tarde en tu alma y llegará esa paz a tu interior.

B.D.E.B.

Entre tormentas

Entre tormentas

Háblanos de las vacaciones que más te han marcado.

Digamos que no son vacaciones, pero es un respiro entre tantas tormentas, porque a veces son vacaciones a la mente, por un día, por unas horas.

Un pequeño descanso, hacer una parada dejar todo de un lado y dedicarse a disfrutar, y no podía ser en otro lado que en el mar, un fin de semana en una pequeña isla de mi tierra, Isla de Tabarca, con amigas, disfrutando del mar, sol y atardeceres, cómo no, con la mejor compañía.

Han habido muchas vacaciones que me han marcado y casualidad que en casi todas hay islas de por medio incluyendo esta escapada de hoy.

Podría empezar por esa primera visita a Venezuela, un mes por aquellas tierras y la amabilidad de sus gentes visita a las playas y a Isla Margarita, un viaje repetido en dos ocasiones más y ojalá en algún momento se pueda repetir.

El primer viaje en avión con mi hijo mayor, Palma de Mallorca, difícil de olvidar porque sus primeros pasos los dió allí.

Dos años después una isla que ya conocía, Tenerife, esta vez siendo tres, una experiencia preciosa, viendo disfrutar a mi pequeño con todo aquello que descubría y otro de los lugares que quizás en breve vuelva por allí…

Y hace dos años, bodas de plata y que mejor que celebrar en otra isla, en esta ocasión Ibiza, ese atardecer mágico que llevo guardado en el corazón, momentos que no se olvidan.

Y llegamos a hoy, escapada para celebrar una despedida de soltera, de nuevo el amor triunfa. En medio de esa tormenta que estoy sufriendo, aunque sea por un día nos olvidamos de todo y sólo toca disfrutar, buena compañía, excelente lugar y recuerdos que llegan a mi mente de ese primer viaje a Tabarca siendo una niña, pero del que aparecen pinceladas y un dulce recuerdo de cuando somos niños y no existen preocupaciones.

Todas las vacaciones nos marcan, todas nos hacen recordar algo, generalmente bonito, pero a veces una pequeña escapada de las tormentas, nos hace vivir como si fueran las mejores vacaciones de nuestra vida.

Buen fin de semana.

B.D.E.B.

Aprendiendo…

Aprendiendo…

¿En qué temas eres una autoridad?

Creo que en ningún tema soy una autoridad, siempre hay algo que aprender, hasta de aquello que se nos da mejor y de ahí el dicho de la «cada día aprendemos algo nuevo».

Siempre hay cosas nuevas que aprender en todos los ámbitos, ya sea cultural, social, profesional o emocional… aquí también tenemos que aprender, siempre hay algo nuevo.

Aunque también es cierto que hay gente que cree que ya tiene todo aprendido en la vida y que se dedican a «dar lecciones a otros», nada más lejos de la realidad, seguramente ellos sean los primeros que tengan algo que aprender, por ejemplo la humildad.

Quisiera aprender a caminar despacio por la vida, como cuando comenzarmos a andar,primero un pasito y después otro, no tener prisa y dejar que las cosas lleguen cuando tengan que llegar, sin preocuparse por lo que aún no ha llegado, sólo por el ahora.

Quisiera aprender a que las cosas no me afectaran tanto, a olvidar como hacen otros, a no tender la mano a quien no lo valora, a no llorar por quien rie de mi llanto.

La vida es un continuo aprendizaje, y hay algunas cosas que finalmente terminamos por no aprenderlas nunca…

B.D.E.B.

Aquel día…

Aquel día…

¿Cómo definirías «romántico»?

Su primer día juntos en esa playa, fuera del alcance de miradas curiosas, aunque en esa época del año apenas estaba transitada, había muchas mejores que esa pero esta era menos popular, rocosa y con algunos árboles donde resguardarse de los rayos del sol.

Dejaron sus pertenencias, se quitaron la ropa y se metieron en el mar. El agua estaba fría, lo normal en un mes de abril, pero a ellos no les importó, se adentraron y allí, en medio del mar se abrazaron, sintió un escalofrío y como su piel se erizaba, no tenía claro si era la temperatura del agua o si venía de más adentro, de las emociones que estaba sintiendo.

Después de unos minutos salieron fuera,  se dirigieron hacia donde habían dejado sus cosas, él agarró su toalla y la envolvió mientras que la acercaba hacia su cuerpo, le miró directamente a los ojos. Ella sostuvo la mirada y se fijó en su brillo, observó esos labios que la volvían loca, esa sonrisa que le enamoró desde el primer día, y escuchó su voz, entrecortada, temblorosa, «te amo»…

Lo que sintió en ese momento no fue comparable a nada sentido anteriormente, no supo más que hacer que lanzarse a sus brazos, abrazarle mientras sus labios se fundieron en un dulce beso, y sólo al separarse, fue capaz de volver a mirar a sus ojos para decirle «yo también te amo, eres el amor de mi vida».

Quizás, aquel día comenzó todo lo que empezó meses antes…

B.D.E.B.

Has cambiado

Has cambiado

Siempre digo que las personas no cambiamos que, para bien o para mal, nuestra esencia siempre queda pero eso no quiere decir que nuestra forma de actuar frente a ciertas personas o situaciones si que cambie, porque lo hace.

Ayer alguien preguntó sobre mi comportamiento con otra persona, el porqué de no llamar, de no interesarme, de no preguntar… algo que no es que hace un tiempo lo hiciera, porque siempre he sabido todo a través de un tercero y mis llamadas han sido ocasionales, porque soy más de estar frente a frente hablando que al teléfono (salvo cuando no queda remedio por la distancia) pero yo sé que esa persona se ha dado cuenta de que ha cambiado mi actitud hacia ella, no por no llamar, pero sí por estar más fría y distante.

Y lo reconozco, no puedo evitar estar así porque cuando ves cosas que no te gustan, cuando ves que le hacen daño a los tuyos una y otra vez… pues al final dices «hasta aquí», y  cuando esto pasa es cuando dicen que has cambiado y no entienden el «porqué», quizás esperan que todo te «resbale» y que no duela y que si otros no lo tienen en cuenta, pues tú tampoco lo hagas, y claro eso me demuestra otra cosa, o que se piensan que yo no quiero a los míos, que no me duelen o quizás que no me hayan conocido en absoluto en todos estos años, que son muchos…

Llegas siendo poco más que una adolescente, callada, tímida y diría que algo «manipulable» y todo lo lo callas, acoges igual que lo hacen contigo y tus sentimientos empiezan a crecer por esas personas y así sigue durante tiempo. Pero con el paso de los años van pasando cosas y tú vas creciendo como mujer y llega tu primer hijo, y siguen pasando cosas, llega el segundo y sigues callando pero no estás conforme, no dices nada por no ofender, porque son «cosas tuyas» hasta que llega un día que empiezan a dañar a los tuyos y eso ya te aparta un poco, y después otro poco y así un poquito más.

Hace unos días dije que no era el mejor momento para sentarme con ciertas personas, porque llevaba demasiado dolor dentro y podía decir algunas verdades que terminarían haciendo daño y creo que ya algunos de vosotros me conocéis, no me gusta dañar a nadie aunque antes el daño me lo hayan hecho a mí o a los míos, pero si puedo mostrar indiferencia y ahí es cuando llega ese momento de esa frase «has cambiado».

Esta noche me han ofrecido ir a cenar y aún estoy con la duda de que hacer, porque no quiero que los que no tienen culpa de nada lo paguen y seguramente al final iré, y callaré por respeto al resto y sé que no me van a preguntar directamente si me pasa algo, porque hay gente que con otros se hacen los despistados y dicen «no sé si le pasa algo conmigo» pero en el fondo saben perfectamente lo que pasa, que tú has dicho ya basta.

Sigo pensando que no cambiamos, pero si lo hace nuestra actitud frente a personas o situaciones, aunque quizás eso sea cambiar un poco.

Lo importante es no perder nuestra esencia, no dejar que nada ni nadie nos la cambien, porque no todas las personas son iguales hay quienes llegan para quedarse, para estar, para sostener cuando ya no puedes más, y esas personas merecen lo mejor de ti.

B.D.E.B.