
Después de un día como el de ayer llega una noche como se esperaba, con desvelos, pocas horas de sueño y la cabeza que parece que va a estallar de tanto darle vueltas a las cosas y de esas horas que han faltado por dormir.
Al final consigues alcanzar el sueño y descansar un poco aunque eso conlleve despertar más tarde de lo normal y ya llevar todo ese ritmo con atraso, incluido el del trabajo pero a diferencia de otras veces, que me suele provocar el ir acelerada y ponerme nerviosa y hasta alterada, hoy ha sido distinto. Me senté frente a mi taza de café como si fuese la misma hora de siempre, lo disfruté y después seguí con las rutinas.
Me senté frente al portátil sin prisas y me puse a trabajar, si no daba tiempo a todo después alargaría la jornada y si no mañana, pero sin el estrés de otras ocasiones, algo que reconozco me creo yo misma, sin motivos, porque a veces queremos llegar a todo y tenemos que entender que no siempre se puede, otra cosa que normalmente también me cuesta, pero hoy ha sido distinto.
Una charla con una conocida también ha ayudado a entender un poco la situación y a hacerme ver yo misma que las cosas hay que empezar a tomarlas de otra manera (al menos hoy lo he conseguido).
El día ha seguido con todo a su ritmo, hasta me «atreví» a decir las cosas tal como las siento sin esperar reproches ni historias raras, sin dañar aún menos pretenderlo, pero haciendo saber lo que necesito, lo que me hace bien y lo que no y hasta donde estoy dispuesta a llegar para sentirme bien conmigo misma.
No siempre se tiene la fuerza ni las ganas de mantener conversaciones que sabes que no «son cómodas» pero creo que a veces los hechos nos van cambiando, comenzamos a ver lo que nos conviene y lo que no, lo que nos hace bien y lo que no tanto, lo que nos apetece porque nos llena y alegra y lo que no nos proporciona «ni frío ni calor».
Y a estas alturas, cuando estoy dentro de esa tormenta que no sé el tiempo que durará, quiero sentir el frío cuando todo esté demasiado caldeado y el calor de un abrazo cuando el alma se quede helada.
Sentir quien me acompaña para que cada día sea diferente y quien estará esos días que ni yo misma me soporte.
B.D.E.B.






