Días diferentes

Días diferentes

Después de un día como el de ayer llega una noche como se esperaba, con desvelos, pocas horas de sueño y la cabeza que parece que va a estallar de tanto darle vueltas a las cosas y de esas horas que han faltado por dormir.

Al final consigues alcanzar el sueño y descansar un poco aunque eso conlleve despertar más tarde de lo normal y ya llevar todo ese ritmo con atraso, incluido el del trabajo pero a diferencia de otras veces, que me suele provocar el ir acelerada y ponerme nerviosa y hasta alterada, hoy ha sido distinto. Me senté frente a mi taza de café como si fuese la misma hora de siempre, lo disfruté y después seguí con las rutinas.

Me senté frente al portátil sin prisas y me puse a trabajar, si no daba tiempo a todo después alargaría la jornada y si no mañana, pero sin el estrés de otras ocasiones, algo que reconozco me creo yo misma, sin motivos, porque a veces queremos llegar a todo y tenemos que entender que no siempre se puede, otra cosa que normalmente también me cuesta, pero hoy ha sido distinto.

Una charla con una conocida también ha ayudado a entender un poco la situación y a hacerme ver yo misma que las cosas hay que empezar a tomarlas de otra manera (al menos hoy lo he conseguido).

El día ha seguido con todo a su ritmo, hasta me «atreví» a decir las cosas tal como las siento sin esperar reproches ni historias raras, sin dañar aún menos pretenderlo,  pero haciendo saber lo que necesito, lo que me hace bien y lo que no y hasta donde estoy dispuesta a llegar para sentirme bien conmigo misma.

No siempre se tiene la fuerza ni las ganas de mantener conversaciones que sabes que no «son cómodas» pero creo que a veces los hechos nos van cambiando, comenzamos a ver lo que nos conviene y lo que no, lo que nos hace bien y lo que no tanto, lo que nos apetece porque nos llena y alegra y lo que no nos proporciona «ni frío ni calor».

Y a estas alturas, cuando estoy dentro de esa tormenta que no sé el tiempo que durará, quiero sentir el frío cuando todo esté demasiado caldeado y el calor de un abrazo cuando el alma se quede helada.

Sentir quien me acompaña para que cada día sea diferente y quien estará esos días que ni yo misma me soporte.

B.D.E.B.

Principios…

Principios…

Si me pongo a pensar cuál fue el principio, no lo tengo muy claro. Podría ser que el principio fuese hace unos seis meses o quizás el principio fue cuando decidí iniciar algo  porque era necesario y porque nunca llegas a pensar que un día todo se vuelve en tu contra.

Pero lo hice, y lo seguí haciendo durante muchos años, sin llegar a pensar nunca en las consecuencias, y hoy día, a pesar de todo creo que volvería a hacerlo, porque es mi forma de ser y no creo que a estas alturas cambie.

Y llegó ese día, ese en que todo empieza a derrumbarse, y que hace que aquello que un día era una nueva oportunidad, hoy te pese y te rompa, que en quién confiaste no era la persona adecuada y quizás al revés tampoco, porque a veces toca actuar como menos te gustaría cuando te aprietan y no hay más opciones.

Esta mañana me levanté pensando en que este otoño no iba a ser triste, estaría bañado de nostalgia y también de sueños (así se lo describía hoy a alguien, nostálgico, poético y soñador), pero conforme ha ido avanzando el día se ha vuelto más «pesado» ha vuelto a ser un día de esos otoños que tan poco me gustaban.

Me dicen que tengo que ir asimilando las cosas, que ya sé de sobra lo que va a venir, pero aún así cuesta, algunos días más de lo que me gustaría.

Hay algunos principios que quizás nos gustaría cambiarlos pero que sabemos que no se puede, las decisiones que tomamos son los que son y toca afrontarlas para bien o para mal.

Igual que hay procesos que son largos y la angustia no podemos tenerla presente en nuestro día a día, hay que apartarla hasta que llegue el momento, pero hay que ver lo que cuesta.

Hoy no es buen día pero eso no quiere decir que no espere a ese otoño con los brazos abiertos, dispuesta a disfrutar de sus colores, de su nostalgia, de su poesía y a soñar con un final feliz, porque lo bueno de soñar despierta es que manejamos el sueño a nuestro antojo.

B.D.E.B.

*Y en ocasiones aparece la canción correcta para cada momento.

Final de verano

Final de verano

Última tarde del verano, comienzas a caminar entre el bullicio de la gente, así como el que se encuentra en tu cabeza. Este paseo es muy diferente a los de siempre, el sol ya empieza a esconderse tras los edificios, y tú no consigues desconectar, ni siquiera cuando el sonido de las olas es más fuerte que el de la gente, el de tu mente parece que lo supera.

No desistes y continúas caminando, aunque por un momento pasó por tu cabeza el volverte y desistir, pero sigues adelante (siempre lo haces), y con un poco de esfuerzo, porque cuando faltan ganas también faltan fuerzas, llegas a tu lugar (o bastante cerca, los pescadores se te adelantaron), y una vez allí parece que todo cambia, observas como las olas rompen suavemente entre las rocas, y comienzas a respirar profundo y a despejar la mente, desconectar de aquello que te preocupa y conectar con el mar, ahí se produce la magia.

Comienzas el camino de regreso y ya todo es como siempre, disfrutas de caminar sobre la arena, de que las olas mojen tus pies (el agua ya más fresca que cuando llegaste). Observas las nubes como van cambiando de tonos, de los blancos a los rosados y de ahí a unos más anaranjados.

Sorprendentemente tu cabeza no piensa en nada más que captar esos momentos, el regreso ha sido en silencio, apenas queda gente pero tu mente también ha callado.

El día acaba, la semana y el verano. Al fondo ves sobre una nube reflejarse los últimos rayos de un sol que ya está prácticamente escondido y al captar ese momento, observas unos rayos resplandecer entre la nube, quizás amenaza tormenta, pero tú acabas de conseguir la calma.

B.D.E.B.

Juntar(nos)

Juntar(nos)

¿Qué cosas te recargan las pilas?

1. Una larga conversación

2. Escuchar el sonido del mar

3. Unas risas entre amigos

4. Una sonrisa sincera

5. Un abrazo sentido

6. Una mirada directa

7. Sentir la brisa del mar

8. Caminar por su orilla

9. Sentir tu mano sobre la mía

10. El calor de un amanecer

11. Los colores del atardecer

12. Una taza de café

13. La luna en cada una de sus fases

14. Sentarme y fijar la mirada en el horizonte

15. Una llamada inesperada (a la par que deseada)

Ahora, por un momento, imagina que se da todo a la vez.

Recibes esa llamada inesperada, quedas al amanecer al lado del mar. Un cálido y sentido abrazo a modo de saludo y os disponéis a caminar por la orilla.  Sientes el calor de esos primeros rayos de sol y la brisa del mar acariciando tu rostro, paráis un momento y una mirada directa, su mano sobre la tuya te da esa seguridad que a veces te falta.

Seguís caminando hasta llegar a las rocas, ahí la mirada se pierde en el horizonte escucháis el sonido del mar y ves que en su rostro se dibuja esa sonrisa, sincera, sin forzarla.

A la vuelta espera una taza de café y una larga y amena conversación. El día va pasando entre risas y el sol quiere poner fin a la cita, comienza a esconderse dejando un sinfín de colores espectaculares en el cielo, se nota que el otoño se acerca.

El día acaba pero antes de la despedida falta un pequeño detalle, una luna reflejada en el mar es testigo de que no es una despedida, un hasta pronto, siempre habrán amaneceres para encontrarse y orillas del mar para pasear.

B.D.E.B.

Lo que nos hace bien

Lo que nos hace bien

Desde esos grandes ventanales puedo ver las dos cosas que más me maravillan de mi tierra, el mar y el monte Benacantil, quizás por eso nada más entrar siento paz.

Saber que te escuchan sin juzgarte, sólo intentando comprenderte, tú tienes la palabra y nadie te va a interrumpir, mientras hablas miras por los ventanales y allí están, testigos ciegos de tus confesiones, de tus lágrimas.

Te rompes y mientras lo haces sientes que a la vez te recompones, suspiras, sonríes y te sientes mejor.

Lo que duele también se cura y nos hace más fuertes

Sales distinta, diferente a como entraste, tienes hueco en el pecho para respirar profundamente y lo haces.

Ayer me preguntaste si me hacía bien, la respuesta, un sí rotundo.

B.D.E.B.