
«Aprende a ser fuerte» una frase tan sencilla de pronunciar…
Ser fuerte no es algo que haya que aprender, debería de venir con nosotros de «serie» y quizás así sufriríamos menos, pero no, a lo largo de la vida tenemos que ir aprendiendo y yo creo que me perdí alguna de esas lecciones.
He caído y me he levantado en multitud de ocasiones, pero cada vez cuesta más, así como nos volvemos menos ágiles físicamente con el paso de los años, en el tema emocional creo que también lo hacemos, hasta el punto que nos vemos pequeñitos ante problemas grandes.
Llega un momento que todo pesa mucho más de lo que lo hacía antes, los nervios te controlan a ti en lugar de tú a ellos, intentas arreglar cosas que no tienen arreglo, intentas que las cosas no te hagan sufrir tanto pero la maldad a veces es tan grande que puede contigo.
Por un lado entiendo las cosas porque siempre me ha gustado ver las diferentes perspectivas, en un problema cada uno tiene su propia versión y hay que entender las dos posturas, pero por otro lado siempre me ha fastidiado (por hablar finamente) que aprovechen las debilidades de otros para atacar por ahí, donde saben que vas a hacer daño, donde más duele.
Una vez más lo han hecho, se han salido con la suya, vuelven a hacer daño a ahondar en la herida, a intentar llevar al límite todo porque saben que la mejor defensa es un buen ataque. Y yo de nuevo me hago un ovillo, uno de esos de los que no querrías salir hasta pasados cien años, una vez más se me quitan las ganas de todo, incluso de ser fuerte.
Hoy comenzaba el día bromeando con alguien del blog sobre lágrimas, quién me iba a decir…
«Aprende a ser fuerte» ¿es posible? imagino que sí lo será pero ha llegado un momento en que mis ganas de aprender creo que se esfumaron, hoy incluso se esfumó mucho más… y queda tanto que aprender.
B.D.E.B.

Ser fuerte está sobrevalorado. No hay que serlo, eso va con cada uno. Es más cuestión de resistencia y flexibilidad. Hay plantas cuyos tallos se mecen con el viento y nunca se parten, y su corteza no es dura pero permite resbalar el agua… y las opiniones y males ajenos. Y al crecer eso va apareciendo. No seas fuerte, sigue siendo sensible y flexible amiga🫶🤍🫂☕🙏
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Esta tarde alguien me dijo que soy más fuerte de lo que yo me creo, que eso no está reñido con que las cosas me afecten que es normal que lo hagan, puede ser que tengan razón pero en ocasiones siento que pierdo esa fortaleza, creo que es lo que buscan pero también sé que igual que tantas veces me volveré a levantar y seguiré siendo sensible con aquello(s) que merezca la pena.
🫂☕️😘
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Parece que la vida nos exige mucho en muchas cosas y se hace muy cuesta arriba cuando las fuerzas nos flaquean.
Si hay que llorar y soltar, se llora, Blanca, todo pasará.
Un beso y mi fuerza, querida amiga. 🥰💗😘🌷
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Gracias Yvonne, supongo que de eso se trata de soltar, llorar y recomponerse.
Un fuerte abrazo.
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Ahora imagino que es tiempo de alegría y de preparar viaje, disfrutar y reír.
Mil besitos. 🥰🥰❤️🌷
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Debería serlo sí, aunque aún falta un mes pero noviembre siempre está cargado de momentos especiales, espero poder disfrutarlos.
Un besito.
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Quizás la fortaleza no sea algo que se aprende, sino algo que se recuerda.
Un vestigio antiguo, un eco de lo que alguna vez fuimos antes de nacer: enteros, completos, invulnerables.
Con cada caída, lo que hacemos no es aprender a ser fuertes, sino recordar que ya lo éramos.
Y sin embargo, cada recuerdo duele, porque lo humano consiste precisamente en olvidar —olvidar que somos eternos, olvidar que el alma no puede ser herida.
Has dicho que te haces un ovillo, y eso es profundamente borgeano también: el ovillo es el laberinto vuelto forma pequeña, manejable, íntima.
Ahí, en ese repliegue, habita el minotauro cansado de ser monstruo, esperando que alguien —quizás tú misma— lo mire sin miedo.
La vida se encarga de limarnos las certezas, de enseñarnos que el dolor no se evita, solo se transforma en significado.
Y en ese proceso, cuando ya no quedan fuerzas, aparece un hilo, una palabra, una lágrima que no pide permiso y limpia la herida.
Eso también es ser fuerte: seguir sintiendo cuando todo invita a endurecerse.
Aprender a ser fuerte…
Tal vez no sea una lección, sino un recordatorio de que incluso en la debilidad hay una forma secreta de fortaleza,
como la de los espejos rotos que aún reflejan el infinito.
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Puede ser que tengas mucha razón en tus palabras, tal vez nazcamos ya fuertes y conforme vamos creciendo se nos va olvidando. Puede ser que sean necesarias ciertas situaciones para recordarlo, pero también es verdad que poco a poco parece que las fuerzas se desgasten.
Imagino que mañana será otro día y pasado igual incluso un poquito mejor pero cuando las situaciones se alargan las fuerzas flaquean y solo tenemos ganas de que todo termine.
Mil gracias por tus palabras Emiliano.
Un fuerte abrazo.
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Creo que nos hacemos fuertes a fuerza de golpes, porque de todos ellos se aprende. Incluso hay veces en que creemos no poder con algo y luego salimos airosos, es así. De entrada no, nunca, o será que yo soy bastante valiente en muchas cosas, pero sé que todo el mundo no es igual. Lógicamente hay imponderables que escapan a nuestro control y la esperanza está siempre ahí. Buena tarde. Un abrazo.
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Y tienes mucha razón en tus palabras Paz, pero hay momentos en los que nos agotamos y parece que esa fortaleza se esfuma pero al final seguimos. No queda otra.
Buena noche.
Un abrazo.
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