Familia…

Familia…

Ya de vuelta en casa y con la sensación de que todo ha pasado en un suspiro me quedo con algo que, si antes ya lo tenía claro, ahora aún más y justo hoy vi un objeto y dije «esa frase es para mí, define completamente todo lo que siento en este preciso instante».

Hoy además termina ese mes de noviembre que siempre me trae cosas buenas y termina de una manera bonita, con una escapada que me ha hecho sentir infinidad de emociones, porque he vivido y revivido, disfrutado y recordado, y en ambos casos he sentido muy dentro esa frase «los amigos son la familia que uno elige».

Mi querido noviembre empezó con ganas de mucho y miedo de todo. No saber si «me permitiría(n)» disfrutar de cada cosa tanto como mis ganas me llevarían a hacerlo pero, a pesar de la incertidumbre, comencé a disfrutarlo, mis lágrimas fueron menos que en meses anteriores aunque por desgracia siguieron ahí, no terminaron de esfumarse, aunque los buenos momentos las superaron con creces.

Compartí momentos, compartí sonrisas, abrazos risas, miradas, paseos, cenas, cafés… compartir… una de mis palabras preferidas.

Llegó mi día y desde ese mensaje (el primero en felicitarme) que me hizo emocionarme desde primera hora de la mañana, al que siguieron más, más de los que esperaba y que hicieron que el día fuera especial, mensajes y llamadas, incluso en inglés!! (sí amiga, esa fuiste tú), un día que hizo que me emocionara y recordar una vez más lo agraciada que soy de tenerlos a mi lado.

Continuó con celebraciones, todas con su toque especial. Una vez más ver a mi pequeño disfrutar de aquello que tanto le gusta y emocionarme, porque no lo puedo evitar.

Y así llegamos hasta este último fin de semana, con unas expectativas tan altas, no solo de disfrutarlo yo, también de que lo disfrutara el resto, que ayer se me escapó alguna lagrimilla de felicidad cuando los veía a ellos.

Visitar sitios aún por descubrir, visitar otros ya descubiertos anteriormente, pasear donde ya has paseado con otros pero viviendo el ahora y recordando el pasado con emoción. Un café en ese sitio especial que vosotros dos sabéis (aunque ahora esté de reformas) pero sin poder evitar recordar aquella tarde, conversaciones, miradas, abrazos y un sentimiento de que volverá a pasar, sin duda. Y vivir ese espectáculo viendo que aquellos a los que tanto quieres lo disfrutan casi más que tú porque tú estás disfrutando hasta de verlos a ellos.

Ellos, los que estuvieron y los que están, los que se han convertido en un apoyo grande cuando otros decidieron echarse a un lado para que cayeras.

Los amigos… un pilar fundamental en mi vida.

B.D.E.B.

Colores otoñales

Colores otoñales

Cúbreme de colores cálidos como ese abrazo que protege del frío.

Te ves bonita cuando te cubres de esos colores otoñales, un paseo se convierte en un escaparate de formas, colores y emociones.

Caminando por las calles no me fijo en las multitudes, observo a mi lado y encuentro un manto de hojas de mil colores, suspiro hondo y me aislo de todo por un momento, me quedo con el detalle, capturando ese momento que ha llamado mi atención, que despierta mis emociones.

Mientras observo tu vestimenta recuerdos vuelven a mi mente, emociones al corazón, sentimientos de estar en el lugar correcto.

Solo unas voces me hacen regresar al presente, al ahora a la multitud.

Verte con esos colores me atrapó, me sigue atrapando y me hace seguir soñando.

B.D.E.B.

Pequeña

Pequeña

Miras a tu alrededor y ves todo tan grande, tan inmenso, que bien puedes estar perdida y sin llegar a encontrarte.

A veces entre tanto nos sentimos pequeños, minúsculos, somos un puntito que a malas penas se ve y se nota entre tanto mundo, tanta gente, solo uno más y que además pretende no hacer ruido y en lugares ruidosos somos capaces de conseguirlo.

En otros lugares, más pequeños, círculos más cercanos, seguimos siendo silenciosos pero nuestra presencia se nota, o la perciben al menos ciertas personas y eso es lo que importa.

Somos pequeños ante la inmensidad del mundo, grandes para aquellos que nos necesitan.

B.D.E.B.

Regalos compartidos

Regalos compartidos

Ella fue quien en su día me regaló la pulserita de la amistad.

Desde hace unos tres años, uno de mis regalos de cumpleaños es una escapada de fin de semana a la capital a ver un musical, y este año se repite de nuevo pero de una forma diferente.

Hace un par de meses, mientras estábamos organizando que fin de semana escoger, que espectáculo etcétera, me acordé de unos amigos.  Ellos han sido un punto de apoyo muy importante en estos últimos tiempos, han sido una vía de escape y ella ha sido en muchas ocasiones mi confidente y mi paño de lágrimas cuando el mundo se me venía encima.

Ellos han cumplido este año sus bodas de plata, veinticinco años de unión, que se dice rápido pero lo que cuesta a veces llegar. Por unas cosas y otras no lo pudieron celebrar y ella de vez en cuando lo comenta, el no haber hecho nada especial, ni siquiera un viaje.

El caso es que se me ocurrió que podría ser un bonito regalo las entradas para ver el espectáculo y que nos acompañaran al viaje, y así hicimos,  les dijimos que queríamos hacerles un regalo por el aniversario y esperábamos que nos acompañaran, y ellos aceptaron encantados.

Este fin de semana es el elegido, en otras ocasiones siempre he tenido ganas de que llegara la fecha porque visitar la capital (aunque a veces me agobie un poco) siempre es un placer, siempre descubro algún sitio que no conozco, casi siempre me reencuentro con un amigo de hace muchos años, y disfruto de esa escapada que siempre nos hace falta.

Pero en esta ocasión hay algo más, más importante. Tenía unas ganas locas de que llegara la fecha también por ellos, por hacer esa escapada juntos, por acompañarles en ese primer espectáculo que van a ver allí, como él no es de musicales hemos elegido un espectáculo que nosotros ya hemos visto y nos encantó y no nos importa repetir porque yo creo que les va a gustar tanto o más que a mí, es el de Wah! y de verdad que lo recomiendo porque me pareció increíble, no es un musical, es más un espectáculo pero es una maravilla.

Así que estoy igual de ilusionada que una niña con zapatos nuevos, pero principalmente por compartir ese regalo con ellos, ya que en estos últimos meses me vieron demasiadas veces llorar, estar triste y apagada, quiero ahora disfrutarlo con ellos  porque los amigos están para todo bueno y malo.

En lo malo ya estuvieron y ahora toca disfrutar de lo bueno, de ese regalo compartido.

Aunque el mejor regalo que puedo tener son amistades como ellos.

B.D.E.B.