Sobresaltos

Sobresaltos

Ayer, a pesar de no haber mucho oleaje, las olas rompían fuerte, tanto que en un par de ocasiones me sobresaltaron. Iba demasiado ensimismada en mis pensamientos, en soñar despierta, que parecía que el mar dijera «¡eh!, que estoy aquí» y yo volviera a la realidad.

Fue de esos días en que desde el principio ya sabía que no llegaría hasta mi rincón, la pierna últimamente da un poco la lata y un poco de cansancio hicieron el resto. Aún así fui caminando con la mente puesta en mis cosas y llegué hasta poco más de la mitad de lo que acostumbro, y allí aprovechando la pasarela de madera para adentrarse del paseo a la arena, me senté.

Leí, me tomé el café que siempre llevo y escribí un poco, pero me fijé que desde allí las fotos no las podía hacer igual que desde mi rincón, y es que creo que voy teniendo cada momento para cada cosa y cada lugar. Las primeras fotos del amanecer si me gusta tomarlas desde la arena, ver el sol como va ascendiendo por el horizonte rápidamente, pero cuando ya está arriba me gusta ver el mar desde las rocas, con más tranquilidad, menos gente, aunque es cierto que a esas horas no está muy concurrido.

Estuve un poquito allí mientras observaba el mar y a la gente pasear, allí el sonido de las olas llegaba distinto, un poco más lejano y menos fuerte, justo cuando ya había dejado de soñar despierta, cuando estaba más centrada en lo que tenía delante.

Recordé esos dos sobresaltos que me había llevado durante el paseo, me recordó lo fácil que es últimamente sobresaltarme (aunque siempre lo ha sido pero ahora aún más), me pareció esa llamada de atención, igual que la que en ocasiones hace la gente, para que te des cuenta de que están ahí, que no se han marchado, que no te han dejado en paz…

Pero que diferentes son unos sobresaltos de otros, volver la atención al mar, a obligarte a poner atención a lo que nos está haciendo daño.

B.D.E.B.

9 comentarios en “Sobresaltos

  1. Creo que la atención hay que repartirla. No todas tienen que ir aquello que nos daña con la intención de volvernos precavidos. A veces hay que dejar que la atención pague por si sola y lo suficientemente despierta para que un hecho natural pueda reclamar toda nuestra atención. Un abrazo muy grande amiga y que tengas mañana un día sin sobresaltos 🌌🌄🫶💙☕🌊

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    1. Fíjate que yo creo que lo hago, aunque a veces esté más pendiente de los problemas de lo que debería. Aún así, en mis paseos intento olvidarme de todo y estar pendiente del mar, pero ayer iba soñando despierta y eso me descuadró era como decir «no sueñes que no sucederá, vuelve a la realidad».
      Pero bueno amigo, con no tener sobresaltos ya me conformo y aún más en esta semana, vamos a ver como se da.
      Un fuerte abrazo 🫂🫂☕️☕️😘💙🌊

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  2. Cuando estás a la espera de alguna noticia que te inquieta, la menor cosa te hace saltar y sé que lo estás. Pero vas por el mejor camino del mundo, cerca del mar que es el mejor de los calmantes, el más auténtico e inofensivo tranquilizante. Lo sé. Pero tú haces de eso también el más sencillo de los relatos. Buena tarde. Un abrazo.

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